Sermón del 9 de julio del Obispo Prince Singh, Diócesis Episcopal de Rochester

79.a Convención General de la Iglesia Episcopal

Posted Jul 12, 2018
El siguiente texto corresponde al sermón que el Obispo Prince Singh, de la Diócesis Episcopal de Rochester, pronunció durante la Eucaristía de la Convención General, el 9 de julio de 2018.

Sean aceptables a tus ojos mis palabras y la meditación de nuestros corazones, oh Señor, refugio y libertador mío. Amén.

Bueno, buenas noches santos! Buenas noches pecadores! Me alegra que todos estemos aquí. ¡Y hola, compañeros inmigrantes! Permítanme comenzar diciendo que me siento honrado por esta oportunidad de predicar en la Convención General de la Iglesia Episcopal. Mi esposa Roja y yo vinimos a este país hace unos 25 años como extraños provenientes de la India, de una compañera de comunión, la Iglesia del Sur de la India, y ustedes, la Iglesia Episcopal, nos recibieron con abundante gracia. La gente como yo pertenece a esta iglesia. Creo que podemos ayudar a Curry a subirse al Movimiento de Jesús. Lo siento, eso fue de mal gusto. Pero en serio, me solidarizo con mis muchos hermanos de Asia y otras partes del mundo que a menudo no se ven representados en el liderazgo. Traigo saludos de parte de los santos de la Diócesis de Rochester, donde estamos creciendo de forma espiritual, misionera e incluso numérica. Me reconforta saber que estoy entre los practicantes del amor, y aunque tenemos fallas y todavía tenemos trabajo por hacer, creo que no estamos empezando de cero. ¿Es esa tu creencia?

Bueno, cualquier reconciliación tiene que comenzar con el arrepentimiento. La historia de Noé es ilustrativa. Creo que tuvimos una inundación repentina solo para recordárnoslo. Y, por cierto, solo una aclaración al azar, Juana de Arco no era la esposa de Noé. ¡Pero escuchen, escuchen a Dios en la historia de Noé! “Nunca más volveré a maldecir la tierra por culpa del hombre, porque desde joven el hombre sólo piensa en hacer lo malo. Tampoco volveré a destruir a todos los animales, como lo hice esta vez.” La generación de Noé recibió un llamado de atención de parte de Dios. Y Dios, quien colocó el signo de un arco inofensivo en el cielo, se dio a sí mismo una llamada de atención por la tolerancia cero y se arrepintió. Ese fue un liderazgo diferenciado. Si Dios puede arrepentirse, las personas en el poder pueden arrepentirse y pedir perdón, no necesariamente porque estaban equivocadas, sino porque no mostraron misericordia o fueron demasiado lejos.

Puedo ver al menos tres áreas de arrepentimiento intencional y discernimiento en la reconciliación que estamos encontrando al menos en las dos últimas Convenciones. Arrepentimiento y reconciliación en asuntos de raza, en el cuidado de la creación y en el compartir del Evangelio. La reconciliación es una tregua amistosa, que reúne cosas que se encuentran en competencia u opuestas. Jesús modela esto para nosotros. Escuchen al teólogo escocés, James Stewart, describir a Jesús:

Fue el más manso y el más humilde de todos los hijos de las mujeres.

Sin embargo, Él habló de venir en las nubes del cielo con la gloria de Dios.

Era tan austero que los espíritus malignos y los demonios clamaban con terror ante su vista.

Sin embargo, era tan cordial, agradable y accesible que a los niños les encantaba jugar con Él y a los pequeños acurrucarse en sus brazos.

Nadie fue la mitad de amable o compasivo con los pecadores.

Sin embargo, nadie se refirió al pecado con palabras tan candentes.

Una caña quebrada Él no la acabaría de romper.

Sin embargo, en una ocasión le exigió a los fariseos responder cómo esperaban escapar de la condenación del infierno.

Él era un soñador de sueños y un vidente de visiones.

Sin embargo, por puro realismo, tiene a todos nuestros autodenominados realistas profundamente abatidos.

Él fue un servidor de todos, lavando los pies de sus discípulos.

Sin embargo, con maestría entró al templo.

Y los mercachifles y cambistas cayeron unos sobre otros en su loca carrera por alejarse del fuego que vieron ardiendo en sus ojos.

Salvó a otros, pero finalmente Él no buscó salvarse.

No hay nada en la historia como la unión de contrastes que nos confrontan en los Evangelios.

El misterio de Jesús es el misterio de la personalidad divina.

Vía Media personificada. Seguridad y violencia armada, particularidad y universalidad, identidad y unidad, decadencia y crecimiento. Nuevo Libro de Oración, Libro de Oración más nuevo, y luego, esto es real, hay prioridades, dolores y pasiones que compiten entre sí. Retóricamente, ¿tengo que estar equivocado para que tengas razón? Es posible que necesitemos centrarnos en algunas prácticas que son más que estar en lo correcto o incorrecto. Créanme, creo que la misoginia está equivocada. El odio es incorrecto. El egoísmo es incorrecto. La indiferencia es incorrecta. La homofobia es incorrecta. También sé que Cristo nos pide que venzamos el mal con el bien (Romanos 12:21). Entonces, veamos algunas prácticas de reconciliación parecidas a las de Cristo para ayudarnos.

Lucas nos recuerda, “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”. Palabras atemporales de compasión desde la cruz. El amor practicado desde el crisol del sufrimiento. “Caminé una milla con el placer, y me platicó todo el camino. Mas a pesar de todo lo que dijo no aprendí más sabiduría. Caminé una milla con el pesar y ni una palabra dijo. Pero cuánto aprendí cuando el pesar caminó conmigo.” (Robert Browning Hamilton). Por otro lado, solo para equilibrarlo, el Dr. Paul Kalanithi, en su libro From Breath to Air, donde dice: “El sufrimiento puede hacernos insensibles al obvio dolor de los demás.”. La realidad es que el impacto del Evangelio en la mayoría de las partes del mundo se debe a que Jesús es aceptado como la más grande expresión de compasión de Dios por aquellos cuyas vidas no parecen importar mucho. Los dalit cristianos, por ejemplo en la India, que fueron y son tratados como parias, ven el Evangelio como la liberación. En el capítulo 6 de los Hechos de los Apóstoles, Lucas nos dice que la iglesia comenzó a prestar atención a las viudas invisibilizadas mediante un plan de encarnación compasiva: ¡El diaconado! Y, por cierto, ¿han notado que son las ACCIONES y no solo las INTENCIONES de los apóstoles? En nuestras culturas de rudeza, descortesía, polarización, crueldad, avaricia y narcisismo normalizados, nosotros, como iglesia, estamos llamados a practicar la compasión como agentes de transformación. La iglesia creció, la iglesia primitiva creció, en compasión y luego crecieron en número. Entonces, practiquemos la compasión. ¿Practiquemos qué? (Compasión).

Uno de los ladrones en la cruz estaba convencido, provocando a Jesús, pero el otro ladrón estaba curioso. “¿No le temes a Dios?”, Dijo. “Este hombre no ha hecho nada malo”. Él estaba en la cruz y tenía curiosidad, ¡y también Jesús! La temporada de curiosidad de la Iglesia también es conocida como Pentecostés. También es la gran democratización del discipulado y liderazgo cristiano. ¡Una llamada contextual para abrir de par en par las puertas del amor de Dios a todos, insistiendo en que todo significa todo! Y ya que estamos en Texas, ¡quizás todo signifique “ya’ll”, todos ustedes!

Pentecostés describe la curiosidad de la Iglesia primitiva que logró reconocer al Espíritu en los gentiles. Hechos de los Apóstoles, capítulo 10. Invitar a otros mundos supone la voluntad de cambiar nuestras propias cosmovisiones. Cuando invitamos a una persona, que encarna el lenguaje de señas estadounidense, por ejemplo, démosle una mano, eso cambiará la forma en que la Comunidad amada vive, escucha, se mueve y tiene su ser. Del mismo modo, con otros idiomas, cuando nos detenemos el tiempo suficiente como para escuchar y observar. Por ejemplo, en mi lengua materna Tamil, que es un antiguo idioma del sur de la India, la expresión para decir adiós es “Po-yitu va-rain” que significa, “Iré y vendré”. Lo cual es muy diferente de “¡Me voy de aquí!” ¿Verdad? Hay una cosmovisión en todos los idiomas. Y, qué regalo, qué placer para nosotros que pertenezcamos a una Comunidad amada con tanta diversidad. La diversidad no es un problema para ser administrado. Es uno de nuestros bienes más grandes de la Comunidad amada en mayordomía espiritual. Donde dos o tres se reúnen, la presencia de Cristo está garantizada. Los dos o tres en una iglesia que abraza al Espíritu del Pentecostés asumen la diversidad. Pentecostés es un llamado para combinar los rigores de la diversidad con las alegrías de la unidad. Y sabrán que somos cristianos por nuestro amor, por nuestra práctica de la curiosidad. La curiosidad es la mejor expresión de respeto, que también es la mejor forma de amor. Entonces, practiquemos la curiosidad. ¿Practiquemos qué? (Curiosidad)

Y finalmente, el mismo Jesús que practicó la bienvenida, diciendo: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar.”, le dijo al curioso ladrón, “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. En algunos círculos, hay mucha consternación acerca de quién llegará al cielo y quién no. Jesús nos da una manera de practicar el cielo en la tierra a través del regalo de la hospitalidad aquí y ahora. La hospitalidad, creo, es un umbral que cruzó la Iglesia primitiva cuando reconcilió la dualidad pureza-contaminación en la comida; reconociendo la presencia de Dios en todas las cosas. Esta es una antigua dicotomía en la que todas las cosas tienen su gradación en la cuadrícula de pureza y contaminación. Las raíces del racismo, el sistema de castas, el sexismo, la heterosexualidad, todas han ganado una justificación encubierta de esta cuadrícula de pureza-contaminación. De un solo golpe esta antigua suposición queda totalmente destruida en una visión, “Lo que Dios ha purificado, no lo llames tú profano.”. Hechos de los Apóstoles, capítulo 10. Miles de años de epistemología implosionan, y la iglesia se volvió salvaje, enloqueció, practicando el amor incondicional. La hospitalidad es donde las cosas realmente se juntan. Roja y yo amamos tener gente en nuestro hogar, y, cada vez que invitamos a algunos huéspedes, estamos ocupados limpiando nuestra casa. Y, de vez en cuando nos miramos mutuamente y no decimos, “¿Acaso no somos realmente afortunados de tener personas visitando a nuestra casa? de lo contrario, ¡nunca la limpiaríamos!” Bueno, nuestras almas necesitan limpieza. Y la hospitalidad es una forma de experimentar pedacitos de cielo aquí mismo. ¿Podrían nuestros altares ser más diversos y acogedores? Y más importante aún, ¿podrían nuestros comedores y cocinas llegar a ser más diversas y acogedoras? Practiquemos la hospitalidad. ¿Practiquemos qué? (Hospitalidad)

“¿Qué más debemos saber sobre la práctica de la compasión, la curiosidad y la hospitalidad?” Creo que ayudaría mucho el tratar la manera de amar de Jesús como el home. No puedo creer que usé una analogía del béisbol, porque creo que lo que juegan en el cielo es cricket. ¿No están de acuerdo, algunos de ustedes? Creo que esto ayuda a darnos cuenta de que el cambio es difícil, y que cometeremos errores. Ayuda a pensar que estas prácticas son un maratón de discernimiento dinámico. Creo que ayuda a saber que estas prácticas pueden ser contraculturales, y puede que te malinterpreten por ser débil. Por todo esto, necesitamos un reabastecimiento espiritual y es allí donde importa la Iglesia. Permítanme terminar con una historia.

Cuando recién fui ordenado en la Iglesia del Sur de la India, tuve un curato entre los pueblos ubicados casi en lo que era llamado el Tombuctú de la Diócesis de Madras, y tenía alrededor de 14 congregaciones. De modo que yo me desplazaría por los alrededores en mi pequeña Vespa. Una de las iglesias no tenía edificio. Entonces, durante una tarde soleada y realmente sofocante nos encontramos para una Eucaristía bajo un árbol de tamarindo. Un árbol de tamarindo es un árbol muy frondoso y grande. Estando ya reunidos para la Eucaristía, yo era muy nuevo, acababa de ser hecho sacerdote, ¿cierto?, de modo que tenía muy poca idea de lo que estuve haciendo la mayor parte del tiempo. Entonces, di la vuelta y distribuí el pan, y luego levanté el cáliz y noté que había una hormiga nadando en el jugo de uva. Entonces fui a la primera persona, y dije: “Sangre de Cristo. Cáliz de salvación. ¡Cuidado!” Y luego a la segunda persona, “Sangre de Cristo. Cáliz de salvación. ¡Cuidado!” ¡Me tomó alrededor de dos o tres personas, antes de darme cuenta de lo que estaba diciendo! Y luego se me ocurrió, sí, sangre de Cristo, cáliz de salvación, ¡cuidado! Porque esto es más que comida casera. Es un llamado al discipulado y al liderazgo en un momento muy problemático, cuando cristianos como usted y yo tenemos que despertar, y estar presentes como agentes de amor en un mundo que está hambriento de amor genuino.

Amigos míos, y ahora, la compasión, la curiosidad y la hospitalidad permanecen, estos tres. ¡Y la fuerza detrás de cada uno de estos es el amor!

¡Ése eres tú!

Amén


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