La UTO y la Iglesia Episcopal ratifican un acuerdo ‘histórico’

Nuevos estatutos y un memorando de acuerdo sobre el funcionamiento significó el comienzo de una nueva época

Por Mary Frances Schjonberg
Posted Feb 10, 2014

[Episcopal News Service – Linthicum Heights, Maryland] La Ofrenda Unida de Gracias [UTO, por su sigla en inglés] y el Consejo Ejecutivo de la Iglesia Episcopal convinieron oficialmente el 7 de febrero en un memorando de entendimiento [o acuerdo] y en una nueva serie de estatutos para la organización que durante 125 años ha apoyado la misión y ministerio de la Iglesia.

El acuerdo constituye un “salto histórico en una nueva época para la UTO”, según dice una carta de presentación de los dos documentos de Barbara Schafer, presidente de la Junta de la UTO y de Steve Hutchinson, que encabeza el Comité Permanente Conjunto de Gobierno y Administración para la Misión (GAM, por su sigla en inglés).

Los documentos ofrecen “nuevas oportunidades para la misión y [nuevas] relaciones de colaboración” entre la UTO y los departamentos y el personal de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera (o DFMS, sigla en inglés del nombre corporativo de la Iglesia), dice la carta, y [sus autores] bosquejan una futuro para la UTO de “una inclusión más amplia  de poblaciones divergentes dentro de la Iglesia”. Las actividades de la UTO se expandirán para contribuir  a una misión más amplia de la Iglesia, dijeron Schafer y Hutchinson.

Los dos documentos deben aparecer en breve publicados en las páginas de la UTO aquí.

Los mismos reconocen que habrá un “período de transición y aprendizaje” mientras el memorando y los estatutos entran en vigor.

Hutchinson le dijo al Consejo que el equipo de trabajo, la junta de la UTO y el GAM habían entendido que tanto el memorando como los estatutos fueron creados para darle a la UTO “un fundamento apropiado” para su futuro, pero que no son perfectos.

“La expectativa es que este diálogo continuará durante un tiempo” le había dicho él antes a ENS.

En efecto, el Consejo también aprobó una resolución en que solicitaba del grupo de trabajo que supervisara la aplicación de los estatutos y el memorando y recomendaba “perfeccionamientos que ampliarán aún más la obra de misión de la Junta de la UTO y su relación con la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera”.

Los estatutos definen la misión y fines de la UTO, así como sus responsabilidades, el papel a desempeñar de los funcionarios y miembros de la junta (y sus períodos de servicio) y otros temas funcionales.

El memorando de entendimiento detalla algunos aspectos operativos respecto a la manera en que la DFMS trabajará con la UTO y viceversa.

Entre las cosas que la DFMS ha convenido hacer se encuentran:

  • Incluir a la UTO en sus discusiones de la planificación de la misión, de manera que esté consciente de los objetivos y prioridades del departamento de misión.
  • Colaborar con la junta de la UTO en preparar presupuestos anuales y trienales para someterlos a la aprobación del Consejo.
  • Administrar todos los asuntos financieros de la UTO en conjunto con la junta de la UTO, informándole a la junta mediante estados de cuentas financieros mensuales y estados de las inversiones trimestrales.
  • Administrar los fondos fiduciarios mantenidos en todo o en parte por la UTO “de manera prudente” conforme a las políticas de inversión de la DFMS y de acuerdo con las condiciones de los fondos.
  • Proporcionarle a la junta [de la UTO] servicios de planificación de reuniones y logística de viajes, así como la preparación del personal que sea necesaria.
  • Proporcionarle a la junta información sobre rendición de cuenta de las subvenciones.
  •  Proporcionar recursos de comunicaciones y un sistema de comunicación electrónica interno para permitirle a la junta que tenga acceso también a documentos electrónicos.
  • Administrar los archivos de los documentos no electrónicos, así como objetos de valor histórico y de otra clase que pertenezcan a la UTO.
  • Ofrecer servicios de traducción y servicios legales cuando los necesite.
  • Promover la UTO “siempre que sea posible”; y
  • Proporcionar con carácter permanente dos miembros del personal de la DFMS para que trabajen con la junta (el memorando bosqueja las tareas de cada empleado).

Entre las responsabilidades de la UTO se incluyen:

  • Obrar en conformidad con  la autoridad de la Constitución y Cánones de la Iglesia, los estatutos del Consejo y las políticas y procedimientos de la DFMS.
  • Presentar informes anuales al Consejo
  • Presentar sus recomendaciones de subvenciones anuales al director de misión  de la DFMS en conformidad con los criterios de subvenciones aprobados por el Consejo ese año, y sometiendo la concesión de subvenciones a la aprobación del Consejo.
  • Convenir en consultar con miembros del Equipo de Asociaciones Globales de la Iglesia respecto a la aplicación de subvenciones provenientes de provincias fuera de la Iglesia Episcopal.
  • Ser “responsable del proceso de concesión de subvenciones de la UTO en apoyo de la iniciativa de la misión tal como ha sido establecida por el liderazgo de la Iglesia Episcopal”, y
  • Expandir la participación, con la cooperación del personal de la DFMS, en la UTO “para representar todas las demografías que se encuentren dentro de la Iglesia Episcopal”.

Hutchinson dijo que, debido al propósito del memorando, “ya está en marcha una nueva época de colaboración y consulta” entre la junta [de la UTO] y el personal de la DFMS.

Los acuerdos parten de una promesa que hizo el Consejo en su reunión de octubre de 2013 de restañar las heridas que se produjeron durante el controvertido empeño, unos meses antes, de redactar un memorando de entendimiento ente la UTO y la DFMS, así como nuevos estatutos para la histórica organización. Cuatro miembros de la junta de la UTO renunciaron en desacuerdo con este proyecto en septiembre de 2013.

En ese tiempo, la obispa primada Katharine Jefferts Schori dijo que el esfuerzo tenía por objeto de “poner los procedimientos operativos en conformidad tanto con las leyes federales como con las políticas de la DFMS”.

También existía el deseo, entonces, de ayudar a un ministerio con 125 años de existencia a que evolucionara su proceso de recaudación de fondos en una Iglesia y cultura cambiantes.

En una resolución que el Consejo aprobó en su reunión de octubre, los miembros “se comprometieron [a llevar adelante] un período de reconciliación y de renovación de todas las partes mediante un diálogo ponderado y leal para resolver los asuntos de gobierno y administración, al tiempo de honrar la promoción histórica de la UTO de una teología de la acción de gracias, de manera que la misión de la UTO pueda fortalecerse”.

Ese período comenzó durante esa reunión de octubre cuando cuatro miembros de la junta directiva de la UTO se reunieron en privado con el comité para el gobierno y la administración de la misión [del Consejo], encuentro que Hutchinson definió en su momento como de conversación “franca”.

Poco después de la reunión del Consejo en octubre, Jefferts Schori y Barbara Schafer, presidente de la junta directiva de la UTO emitieron una declaración conjunta en que se comprometían a trabajar juntas para superar la controversia.

Se creó un equipo de trabajo compuesto de miembros de la UTO y del Consejo que se reunió en Fort Worth, Texas, a principios de enero. Hutchinson y Schafer asistieron, como también lo hizo la vicepresidente de la UTO, Marcelle Cherau, la secretaria de la UTO Dena Lee, los miembros del Consejo Stephane Cheney, Tess Judge y Marion Luckey; y el asesor legal de la DFMS Paul Nix. La coordinadora de la UTO Heather Melton y Margaret Cooper, quien hace la convocatoria de las subvenciones, participaron por teleconferencia.

Hutchinson dijo a ENS que el grupo se reunió durante 52 horas a lo largo de cuatro días y medio y que al fin se alcanzó “pleno consenso y unidad” sobre el memorando de entendimiento y los estatutos propuestos. La junta de la UTO aprobó más tarde por unanimidad los dos documentos, explicó él.

La UTO se creó en 1889 como la Ofrenda Unida de la Rama Auxiliar de Mujeres para la Junta de Misiones y originalmente apoyaba tan sólo la obra de las misioneras. Posteriormente, la UTO amplió su énfasis para incluir todas las áreas de trabajo de la Iglesia.

Las subvenciones de la UTO se financian en gran medida con el dinero que los episcopales depositan en las “cajitas azules” que mantienen en sus casas y oficinas. A lo largo de los últimos 124 años, la UTO ha concedido $131.789.046,70; según un informe que puede leerse aquí.

La UTO sugiere que las personas deben orar y ofrendar dinero —poniendo algunas monedas en su cajita azul— todos los días, en reconocimiento de su cotidiana gratitud por lo que Dios les ha dado. Con frecuencia, las personas a las que la UTO llama “dadores agradecidos” suplementan sus contribuciones diarias mediante un proceso conocido como recaudaciones diocesanas. La UTO cree que la dádiva agradecida une espiritualmente a los dadores con las personas que se benefician de sus dádivas.

Durante la reunión de la junta del grupo del 25 de septiembre al 1 de octubre, Melton dijo que las dádivas a la UTO habían disminuido a lo largo de los últimos 10 años.

En 2007, la UTO otorgó 81 subvenciones por un total de $2.401.906,70. En 2009, concedió cerca de  $2,1 millones en 63 subvenciones. Para 2013, La UTO concedió 48 subvenciones por un total de $1.517.280,91. La lista completa de las subvenciones se encuentra aquí.

El Consejo Ejecutivo pidió en 2008 la creación de un grupo de estudio sobre la UTO para esclarecer la relación legal de la UTO con la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera (DFMS).

Sandra McPhee, la primera en presidir este grupo, advirtió en su momento que no había nada por escrito que estableciera la relación de la UTO con la DFMS, pese al hecho de que la UTO estaba usando el número de exención de impuestos asignado a la DFMS por la Superintendencia de Contribuciones (IRS), la cual esperaba que la DFMS “controlara” la UTO.

El comité del Consejo que propuso el grupo de estudio también hizo notar el descenso en los ingresos de la UTO y cuestionó si el modelo de recaudación de impuestos de la UTO y los métodos para otorgar subvenciones necesitaban actualizarse.

El grupo de estudio de 2008 informó al Consejo y a la Convención General en 2012. El Consejo aprobó el informe del grupo en 2011, incluso una nueva serie de estatutos y pidió que se suscribiera un memorando de entendimiento entre la UTO y la DFMS. La Convención también adoptó el informe y los estatutos. Hutchinson dijo que el proceso no permitió una revisión exhaustiva de los estatutos. Por ejemplo, agregó él, al comité de gobierno del Consejo no se le pidió que los revisara.

La reunión del Consejo Ejecutivo del 5 al 7 de febrero tuvo lugar en el Centro de Conferencias del Instituto Marítimo.

Algunos miembros del Consejo enviaron mensajes por Twitter desde la reunión mediante el código #ExCoun.

El Consejo Ejecutivo lleva a cabo los programas y políticas adoptadas por la Convención General, según el  Canon I.4 (1) (a). El Consejo está compuesto de 38 miembros, 20 de los cuales (cuatro obispos, cuatro presbíteros o diáconos y 12 laicos) son elegidos por la Convención General, y 18 por los nueve sínodos provinciales (un clérigo y un laico cada uno) por períodos de seis años, además del Obispo Primado y el Presidente de la Cámara de Diputados [que son miembros ex oficio].

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri


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