Feligreses de los Cayos da Flórida reciben al Obispo Primado en sus iglesias afectadas por el huracán.

'Asombrados' los episcopales de los Cayos por la ayuda, local y nacional, que han recibido

Por Amy Sowder
Postado em 17 de janeiro de 2018

Escombros, en particular grandes equipos electrodomésticos, aún pueden versse en algunas partes de los Cayos de la Florida, que fueron azotados por el huracán Irma el 10 de septiembre. Foto de Amy Sowder / ENS.

[Serviço Episcopal de Notícias — Cayos de la Florida] Quatro meses depois do feriado Irma, refrigeradores e lavadores se enmohecen nas cunetas de los Cayos de la Florida. Gran parte de los escombros que flanqueaban la autopista US 1 ya han sido removidos, pero el hedor de la basura descompuesta sigue siendo muy marcado en algunas partes. Palmas dobladas e estropeadas bordean las aguas azul turquesa con nuevas plantaciones de palmas sostenidas por maderos. Las dársenas se ven abandonadas con muelles sin embarcaciones.

Uma vez que passou a crise inicial, se ativa tanto a fatiga como a gratitud a largo plazo de los episcopales en los Cayos, parte de la Diocese do Sudeste da Flórida.

El obispo primado Michael Curry y su delegaciónon el 13 de enero congregaciones en las islas afectadas por el huracán con el objetivo de consolidar la unidad: con Dios, con sus cofeligreses, con otras congregaciones de la diócesis, como con la Iglesia Episcopal y la gente de tierra firme. Unidos, más recuperación es posible, dijo Curry.

El obispo primado Michael Curry escucha a Alison Cook (“Sonny”) e mira las fotos de los daños dejados por el huracán que ella le muestra. Cook vive em um estacionamiento de remolques detrás da iglesia episcopal de San Columba em Maratón, o ponto intermedio de los Cayos de la Florida. Su hogar fu destruido por el huracán Irma. Foto de Amy Sowder / ENS.

“Cuando soy fuerte, ustedes no tienen que serlo. Cuando ustedes son fuertes., Yo no tengo que serlo ”, le dijo Curry a los miembros de la iglesia de Santiago el Pescador [São Tiago o Pescador] em Isla Morada. Santiago es una de las cinco congregaciones de la diócesis en los Cayos. Hay 76 congregaciones en la diócesis, que se extiende por 437 kilómetros de norte a sur.

El impacto de Irma a Largo Plazo

Al impactar la zona media y baja de los Cayos, Irma dejó caer más de 300 mililitros de lluvia y sus vientos de 209 kilómetros por hora trajeron la costa un mar de leva de más de 2 metros que afectó más de 1.300 embarcaciones, muchas de las cuales eran las viviendas principales de las personas. Si bien la tormenta tocó tierra en el cayo Cudjoe, Pino Grande [Pinheiro grande] fue outra das ilhas que azotó com maior rigor.

A través de los Cayos, mais de 10.000 casas fueron dañadas o destruidas. Y esas era las viviendas de gente de clase obrera, não residências de férias, dijo Peter Eaton, obispo del Sudeste de la Florida. Muchas personas estuvieron sin electricidad de tres semanas a un mes.

La pesca é a principal industria de los Cayos, a la que le sigue el turismo. Las temporadas de [la pesca] de la langosta y del cangrejo moro foi um fiasco, lo cual tem significado un impacto económico porque la captura en los Cayos surte a restaurantes y companhias em todo el país, explicó Eaton. Aparte de la meca turística that es Cayo Hueso en el extremo sur, la mayoría de los cayos son rurales.

El obispo primado Michael Curry conforta a algunos episcopales en San Francisco en los Cayos, una iglesita del cayo Pino Grande. La islita se vio seriamente afectada pelo huracán Irma, pero la iglesia se mantiene en pie. Foto de Amy Sowder / ENS.

Los habitantes de los Cayos se están yendo porque los dueños não están reparando sus viviendas habitáveis, dijo Eaton. “El mayor desafío es mantener a la gente en los Cayos, y mantenerlos trabajando”, señaló. La pérdida de viviendas para trabajadores exacerba el problema.

O episcopal pré-escolar de Santiago el Pescador no norte da Isla Morada perdió da familia, recibiu uma quatro famílias e tem uma lista de espera para a matrícula na escola que tem uma capacidade máxima de 12 estudantes, dijo a administradora Michelle Lane. A través del Condado de Monroe, Irma dejó a más de 300 niños sin hogar, señalo Lane.

Lane y los líderes del condado temen que la población de los Cayos pueda decrecer hasta en un 20 por cent. Los guías de pesca y los pescadores comerciales no tienen trabajo. Enero y febrero son el pico de la estación turística y de las llamados “aves migratorias” (la gente del norte que viene a invernar), pero la gente no está viniendo. Muchos balnearios están cerrados.

“Para nosotros quedarnos aquí, tenemos que tener dos trabajos”, dijo Victoria Kennedy, uma jovem de 17 anos e irmão da Igreja de Santiago. “No hay muchas personas de clase media aquí”.

Uma vez que os residentes de los Cayos les permitieron regresar a la zona, la enfermera jubilada Shirl McAllister, que ha vivido em Maratón durante 30 años, descubrió que Irma le había destrozado la casa. Le había llevado las puertas, las ventanas y los muros. Le pagaron unos $ 15.000 sólo para derribar lo que quedaba. Ella tiene que volver a trabajar, sin embargo, no querría irse.

“La gente dice '¿por qué no recoges y te vas?' Pero hemos estado aquí durante mucho tiempo y somos viejos ”, le dijo McAllister a Curry, com lágrimas en los ojos. No momento, ella está vivendo em um remolque facilitado pela FEMA.

“A pesar de todo, los voluntarios han pack mucho amor y compasión. Es sencillamente increíble. Es asombroso ”, dijo McAllister. “Ele donado cajas a esta iglesia durante años. Nunca pensé que me sería devuelto. Eso me hizo creyente. Le puedo decir eso ”.

Igrejas de los Cayos de la Florida

Irma arrancó a aguja de la iglesia de Santiago el Pescador from [encima del] salón parroquial y el preescolar y la lanzó al terreno del estacionamiento en la acera de enfrente junto a um parque de casas móveis destruido y vacío.

“Ese barrio, todos sus escombros, estaba en nuestro estacionamiento. Pero se inundó ”, dijo la administradora de la iglesia, Michelle Lane.

En el cayo norte de Isla Morada, el huracán Irma arrancó la aguja del campanario de la iglesia de Santiago el Pescador y la lanzó al estacionamiento de la acera de enfrente. Foto Amy Sowder / ENS.

Curry le recordó à congregação que cuanto mais turbulenta se torna a vida, tanto más profunda las personas deben buscar la ayuda de Dios y más ampliamente necesitan acercarse a los demás.

“Cuando el resto del mundo gira como loco, eso los afirmará a ustedes. Dios tiene la fuerza de que ustedes carecen ”, añadió.

Aférrense a las prácticas espirituais de la oración, del estudio de la Escritura, de la reunión como comunidad y de recibir la comunión, afirmó. “Funciona”, dijo Curry.

La transición es algo que sucede em todas as nuestras vidas, pero especialmente depois de desastres naturais, dijo el obispo Todd Ousley, de la Oficina de Desarrollo Pastoral de la Iglesia Episcopal, que acompanha um Curry en su visita aquí ya las Vírgenes a principios de la semana. Practicar el cuidado de um mismo pode significar no sólo mantener tus prácticas religiosas, sino también ejercitarse, comer bien ya veces conversar com um terapeuta capacitado. “Cuando vienen los huracanes, eso no sólo les afecta el paisaje, sino que también les afecta sus vidas ya su comunidad”.

La Rda. Debra Maconaughey de Iglesia Episcopal de San Columba en Maratón, o ponto médio de los Cayos, consiguió 19 casas móviles, algunas con la colaboración del Fondo Episcopal de Ayuda y Desarrollo.

La episcopal Alison Cook (“Sonny”), de 88 años, está viviendo en tráiler provisto por la iglesia detrás de San Columba. Su casa móvil, um unos 3 kilómetros al este de la iglesia, quedó destruida. “Estuve allí en Año Nuevo. Me había quedado con unos amigos hasta entonces ”, dijo Cook mientras ofrecía un recorrido por sua nova casa de momento, la cual había decorado com um manto de papagaios y, en la cama, com um oso de peluche com uma camiseta de“ acción de gracias ”.

Alison Cook (“Sonny”) de 88 anos e episcopal de toda a vida, vive em um tráiler detrás da iglesia episcopal de San Columba em Maratón, o ponto central de los Cayos de la Florida. Su hogar quedó destruido cuando el paso del huracán Irma. Foto de Amy Sowder / ENS.

Contando los edificios de la iglesia, Maconaughey alberga a unas 100 personas en cualquier tiempo, com permiso del gobierno municipal.

“Episcopales de todos os Estados Unidos nos han ayudado”, dijo Maconaughey. “Realmente hemos sentido que todos somos la Iglesia”.

Antes de la tormenta, Rick Kidwell vivía en un velero con sus dos hijas. Su familia y más de uma docena de amigos se refugiar em San Columba. Ahora, están viviendo en un tráiler, y él ayuda a descargar suministros de camiones, um removedor de escombros de patios y casas ya arrancar placas de yeso mohosas como coordinador del proyecto de desastres de la iglesia.

Kidwell ve el ayudar a otros igual que ayudarse a sí mismo. “Los Cayos filho pequeños, de manera que todo es mi traspatio”, afirmó.

San Francisco de los Cayos [São Francisco nas Chaves] es una iglesia diminuta en medio del destrozado paisaje de Pino Grande, una de las islas que sufrió el embate de Irma. El Rdo. Chris Todd y su esposa, Julia, está vivenciando em um quarto de sua casa. Sólo esta semana pasada, un equipo se llevó los electrodomésticos y otros escombros que aún se alineaban en las calles de su barrio cuatro meses depois de la tormenta. “Pero todavía hay una embarcación en nuestra calle. Quizá la pinza [del camión] no era lo bastante grande ”, dijo riéndose el sacerdote.

Julia Todd, esposa del Rdo. Chris Todd, da iglesia de San Francisco de los Cayos, una diminuta iglesia episcopal em Pino Grande, hace galletitas dulces con los niños da iglesia para a visita do obispo primado Michael Curry e del obispo diocesano Peter Eaton. Pino Grande fue uno de los Cayos de la Florida que recebeu a embaixada do huracán Irma el 10 de septiembre. Foto de Amy Sowder / ENS.

Judee Lyon, feligresa de San Francisco, encontró um motivo de gratitud en medio de la destrucción. “Tengo los mejores mangos de los Cayos y nuestro árbol sigue online allí”.

No extremo sur de los Cayos, los miembros de las iglesias de San Pablo [São Paulo] e São Pedro [St. Pedro] en Cayo Hueso se reuniu para hablar com Curry.

Sherri Hodies, feligresa de San Pablo, vivía en el cayo Pan de Azúcar [Pão de Açúcar] a unos 300 metros de donde el huracán tocó tierra y ocho tornados pasaron por su casa. No embargo, ella ayudó a coordinar la donación de frazadas de una iglesia de Ohio y le dio a Curry una que quedaba for ayudar a alguien en Houston, Texas, que sofreu los embates del huracán Harvey. “Me siento afortunada, aunque esté frágil”, dijo Hodies.

Pese a ordem de evacuação obrigatória, Esther Whyms, feligresa de San Pedro, passou a tormenta em sua casa e estaba associada à afluência de ayuda que siguió. “Tuvimos ayuda de personas de todas as partes”, o dijo Whyms a Curry. “Nunca había visto tanta gente unirse [para una causa]”.

- Amy Sowder es corresponsal especial de Serviço de Notícias Episcopais y escritora independiente radicada no Brooklyn. Pueden dirigirse a ella a amysowderepiscopalnews@gmail.com. Traducción de Vicente Echerri.


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