Episcopales se empeñan a fondo en la movilización de votantes locales con vistas a las elecciones de noviembre

Por David Paulsen
Posted Aug 13, 2018

[Episcopal News ServiceLas elecciones de noviembre no tomarán a nadie por sorpresa en la iglesia de San Martín de los Campos [St. Martin-in-the-Fields] en Filadelfia, Pensilvania. Docenas de miembros de la iglesia participan en jornadas de capacitación electoral, y la meta de la congregación es que el 100 por ciento de los feligreses vaya a votar el día de las elecciones.

La participación cívica es también una primera prioridad en la iglesia episcopal de la Santa Cruz [Holy Cross] en Decatur, Georgia, un suburbio de Atlanta. La congregación está enviando a los feligreses a encuestar el barrio en torno a la iglesia en apoyo del empeño estatal de inscribir hasta 1,2 millones de nuevos votantes.

Y en Indiana, la Diócesis de Indianápolis ha auspiciado eventos de activismo electoral en los que voluntarios de la iglesia forman parte de una iniciativa interreligiosa que se propone llegar a más de 100.000 residentes de ese estado que no han votado antes.

“Con frecuencia hablamos de cómo la vida de Jesús nos orienta a ser políticamente activos… Debemos cuidar de los miembros más vulnerables de nuestra comunidad”, dijo la Rda. Carol Duncan, diácona que está coordinando la participación de San Martín de los Campos en las actividades relacionadas con las elecciones. Los episcopales como Duncan siempre han sido francos en su llamado a “votar lealmente” porque la Iglesia sola no puede cambiar sistemas injustos. “Ustedes no pueden hacerlo a menos que voten”.

La Oficina de Relaciones Gubernamentales de la Iglesia Episcopal tiene su sede en Washington D.C., cerca del Capitolio, y brinda recursos para ayudar a los episcopales a movilizarse para las elecciones con iniciativas no partidarias. Foto de David Paulsen.

Aunque los episcopales pueden estar motivados por convicciones políticas personales, sus empeños electorales a partir de la Iglesia son necesariamente no partidarios. Estos empeños también se basan en políticas de la Iglesia establecidas por la Convención General, que acabó de aprobar el mes pasado resoluciones adicionales en que llaman a los episcopales a una mayor participación política. Esa participación cuenta con el continuo apoyo de la Oficina de Relaciones Gubernamentales de la Iglesia en Washington, D.C.

“Votar y participar en nuestro gobierno es una manera de participar en nuestra vida en común, y esa es una obligación cristiana”, dijo el obispo primado Michael Curry en una declaración en vídeo antes de las elecciones de 2016. La Red Episcopal de Política Pública de la Oficina de Relaciones Gubernamentales volvió a citar el comentario de Curry esta semana en  un mensaje actualizado acerca de las próximas elecciones.

¿Cómo alguien “vota lealmente”¿ El mensaje emitido el 7 de agosto ofrece recursos, entre ellos enlaces a información sobre registro de votantes, normas de votación de los estados y colegios electorales. También tiene enlaces al “instrumental” del votante de la Iglesia Episcopal,  que brinda orientación adicional sobre la acción individual y cómo movilizar a comunidades guiadas por la fe.

“Alentamos a los episcopales a participar del proceso democrático este otoño mediante la promoción de la inscripción de votantes, estar al tanto de los candidatos que aparecen en la boleta de su zona, hacer un plan para que Ud. vaya a votar el Día de las Elecciones y el ayudar a otros a hacer lo mismo”, le dijo a Episcopal News Service Rebecca Linder Blachly, directora de la Oficina de Relaciones Gubernamentales. “Nuestro instrumental para votar lealmente [Vote Faithfully Toolkit] proporciona materiales a parroquias y a individuos para involucrarse y participar en nuestro deber cívico”.

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La Rda. Fatima Yakuba-Madus, misionera para la participación comunitaria de la Diócesis de Indianápolis, vio el mensaje transmitido por correo electrónico esta semana y pensó que era un material perfecto para adaptarlo al próximo boletín diocesano. No todo el mundo en su diócesis tiene tiempo para participar de voluntario en la constante iniciativa de captar votantes.

Yakuba-Madus asumió el papel de misionera este año, luego de servir desde 2010 como diácona en la iglesia episcopal de San Juan  [St. John’s] en Speedway, Indiana. Mientras en San Juan ella participa regularmente en las campañas de barrio —tocando a las puertas, alentando a las personas a salir a votar y ayudándolas a inscribirse si aún no están inscritas—,ahora está activa en el colectivo de congregaciones conocidas como Fe en Indiana, empeñado en llegar a más de 100.000 votantes no inscritos y persuadirles de que acudan a las urnas el 6 de noviembre. Voluntarios de la iglesia han llamado a algunos de esos residentes durante las campañas telefónicas que la diócesis había llevado a cabo en la iglesia catedral de Cristo  [Christ Church Cathedral] en Indianápolis y en la iglesia episcopal de San Cristóbal [St. Christopher’s] en Carmel, al norte de la capital. Los voluntarios episcopales se centraron específicamente en llegar a los residentes de un distrito legislativo en el cual tradicionalmente ha habido muy pobre concurrencia a las urnas.

¿Por qué es ésa una función de la Iglesia? La acción cívica está directamente influida por la fe, arguyó Yakuba-Madus, basándose en los comentarios del Obispo Primado sobre el tema.

“Tenemos que participar en la votación”, apuntó. Las agencias del gobierno tienen una capacidad inigualada para cumplir la misión cristiana de servir a las personas que viven en los márgenes económicos de la sociedad, y “nadie va hacer eso si no votamos”.

La Convención General suele afirmar el compromiso de la Iglesia con la participación política.

“Nuestra iglesia tiene una política que nos insta a todos nosotros a abogar por el derecho al voto, incluso por la eliminación de barreras para votar”, dijo Blachly. “Los problemas de la inscripción de votantes se abordan en el ámbito estatal, de manera que les instamos a participar”.

Dos resoluciones aprobadas en Austin el mes pasado abordan los problemas del derecho a votar. La  ‘Resolución C047 compromete a la Iglesia a abogar en apoyo del principio de “una persona, un voto” —que los votos de todos los ciudadanos deben tener un impacto igual en los resultados electorales.

Aunque la resolución no entra en detalles, la explicación que la respalda apunta algunos ejemplos de áreas de interés: “Algunos impedimentos son tan viejos como nuestra nación y están integrados dentro de la Constitución de EE.UU., tales como el Colegio Electoral y la manera en que eligen a los senadores federales”, dice la explicación. “Otros impedimentos son más recientes o han llegado a ser cada vez más problemáticos a lo largo de las últimas décadas, tales como la manipulación de los límites de los distritos electorales, variaciones en el acceso a las boletas y la manera en que los votos se emiten y se cuentan a través del país, ciertos aspectos de la financiación de las campañas y la tecnología cada vez más sofisticada que se usa para llegar a votantes muy específicos”.

La Resolución D003 condena las medidas que den por resultado la supresión de votantes y apoya las iniciativas que aumentan la participación electoral, tales como “políticas que aumentan la votación anticipada, que extienden los períodos de inscripción, que garantizan un número adecuado de colegios electorales, que permiten el voto por correspondencia sin necesidad de presentar una excusa, y que prohíben las formas de identificación que restringen la participación del votante”.

La Resolución también critica la manipulación partidaria de las demarcaciones electorales e insta a la Conferencia Nacional de Legisladores Estatales a elaborar un proceso justo para el establecimiento de distintos legislativos y del Congreso.

La manipulación de estas demarcaciones consiste en la táctica de trazar distritos electorales que favorezcan a un partido en detrimento del otro en las elecciones, usualmente  reuniendo a votantes semejantes en unos pocos distritos o diluyéndoles a través de varios distritos donde seguirán estando en minoría. El Tribunal Supremo de EE.UU. decidió no pronunciarse sobre la constitucionalidad  de la manipulación partidaria de las demarcaciones electorales en un dictamen que emitió a principios de este año, dejando la puerta abierta a ulteriores demandas.

El debate sobre la manipulación de los distritos electorales es complicada, además, por la utilización de este procedimiento, conforme a la Ley de Derechos Electorales de 1965, y, a fin de garantizar una mayor representación de las minorías en el Congreso, se trazaron [demarcaciones distritales para crear lo que se conocen como distritos de “mayoría minoritaria”. Sin embargo, los críticos han argüido que esto ha tenido el efecto partidista a largo plazo de juntar a más votantes demócratas y ceder más distritos a los republicanos.

Luego, ¿por qué deben las iglesias y los cristianos intervenir?

“Para el seguidor de Jesús, la manipulación de las demarcaciones electorales socaba nuestro voto fundamental de respetar la dignidad de cada ser humano”, escribió en octubre de 2017 en un artículo el Rdo. Jarret Kerbel, rector de San Martín de los Campos en Filadelfia. “La participación en configurar nuestra vida común es un deber cristiano y algo que los cristianos consideran, respetan y protegen a todas las personas independientemente de su filiación, de su creencia o su no creencia”.

Pensilvania  estaba entonces lidiando con su propia controversia por la manipulación de las demarcaciones, y en enero, el Tribunal Supremo del estado dictaminó que las fronteras de los distritos del Congreso eran inconstitucionales. El tribunal presentó luego un mapa que establecía nuevas fronteras distritales que entrarán en vigor cuando comience el próximo período del Congreso en 2019.

La agrupación reformadora Fair Districts PA hizo una presentación en octubre de 2017 en la iglesia de San Martín de los Campos, en Pensilvania, acerca de la restructuración distrital. En el evento se mostró el mapa de Pensilvania en forma de un rompecabezas que los asistentes podían armar. Foto cortesía de San Martín de los Campos.

En el ínterin, San Martín de los Campos se ha centrado en la educación e inscripción de los votantes.

“Sabemos cuan importante es votar, particularmente este año”, dijo Duncan, diácona de San Martín. Su iglesia se ha asociado con un grupo llamado POWER, una coalición interreligiosa de más de 50 congregaciones centrada en la organización comunitaria de la zona suroriental y central de Pensilvania.

Los organizadores de POWER dirigieron un foro en San Martín de los Campos en julio, y alrededor de 40 feligreses asistieron para aprender más acerca de las iniciativas para la movilización de electores, explicó Duncan. Un entrenamiento está programado para el 26 de agosto para coincidir con el evento inaugural de una campaña para la educación de los votantes.

Otros ejemplos de la participación episcopal pueden encontrarse a través el país. La iglesia episcopal del Buen Samaritano  [Good Samaritan] en San Diego, California, auspiciará a la Liga de Electoras [League of Women Voters] el 29 de septiembre para una presentación acerca de las proposiciones estatales. La Fundación Episcopal de la Salud de la Diócesis de Texas se asoció en 2016 con Mi Familia Vota para inscribir a votantes hispanos, y empeños semejantes tienen lugar en el área metropolitana de Houston y en Atlanta para este ciclo electoral.

“Los votos de las personas son realmente importantes”, dijo Soyini Coke, miembro de la iglesia episcopal de la Santa Cruz [Holy Cross Episcopal Church] en Decatur, que coordina los esfuerzos de inscripción de votantes de la congregación en el área metropolitana de Atlanta.

Soyini Coke, a la derecha, preparó un taller de adiestramiento para la movilización de votantes en la iglesia episcopal de la Santa Cruz, en Decatur, Georgia, que tuvo lugar el 4 de agosto bajo la dirección de los organizadores del Proyecto Nueva Georgia, Carey C.J. Jenkins entre ellos. Foto de Dennis Patterson Jr.

Coke admitió que ella era una de esos ciudadanos que nunca votaba en las elecciones y que se había desinteresado del proceso político —hasta la elección presidencial de 2016. Ella se sintió decepcionada por los resultados, pero se comprometió a convertir su cólera en acción.

“No basta con quejarse”, dijo, de manera que ella y otros 20 feligreses se reunieron en la Santa Cruz el 4 de agosto para un [taller de] adiestramiento en la inscripción de votantes seguido por la [iniciativa] de ponerse en contacto directo con los votantes. Algunos se dividieron en equipos de a dos para llamar a las puertas, orientando a votantes no inscritos a través del proceso de inscripción. Otros se quedaron en la iglesia para llamar a votantes potenciales  de listas facilitadas por el Proyecto Nueva Georgia.

Durante varios años, el proyecto no partidario ha estado inscribiendo a georgianos para que voten con un objetivo de plena participación de todos los que tienen derecho al voto y pudo identificar a 400 residentes no inscritos en un radio de 3 kilómetros de la Santa Cruz, contó Coke. La campaña de inscripción del 4 de agosto generó 396 llamadas por teléfono, 97 contactos con votantes y siete nuevas inscripciones de votantes.

Eso es sólo el comienzo. La Santa Cruz espera organizar campañas semejantes en los meses previos a las elecciones de noviembre, dijo Coke. Esta es una iglesia de mayoría negra y tal activismo tiene profundas raíces en la tradición de la Iglesia negra, afirmó ella.

“Es muy natural allí” dijo. “Si vas a hablar de activismo en la comunidad negra, la iglesia es el centro de eso y siempre lo ha sido”.

– David Paulsen es redactor y reportero de Episcopal News Service. Pueden dirigirse a él en at dpaulsen@episcopalchurch.org. Traducción de Vicente Echerri.


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