Sandra Montes emociona a la Convención General con su testimonio y su voz

Por Mike Patterson
Posted Jul 13, 2018

Sandra Montes canta durante el culto de avivamiento en Austin el 7 de julio. Foto cortesía de Thompson/Diócesis de Alta Carolina del Sur.

[Episcopal News Service – Austin, Texas] Durante la 79ª. Convención General, Sandra Montes ha sido una de las voces más destacadas a favor de los inmigrantes. Ella habla a partir de una experiencia de primera mano.

Además de su convincente testimonio en las sesiones legislativas, ella también impresionó a la Convención con su bella voz de cantante.

Nacida en el Perú, Montes pasó su niñez en Guatemala antes de que sus padres se mudaran con ella a Estados Unidos, donde su padre fue pastor evangélico. Luego de una escala en Río Grande Valley, en Texas, terminaron por asentarse en Houston en los años 80.

“Fue una suerte que no tuvimos que pasar por lo que otros han pasado para llegar aquí”, dijo Montes en una entrevista con Episcopal News Service. Esos que huyen a Estados Unidos ahora, afirmó, “huyen para mantenerse con vida. Gente que viene aquí producto de la desesperación”.

La Convención General está estudiando varias resoluciones que ofrecen declaraciones amplias y convincentes de los problemas de la separación de familias en la detención de inmigrantes, el movimiento de iglesia santuario y la dignidad del inmigrante frente a políticas federales que los diputados y los obispos dicen que van contra los valores cristianos de la Iglesia Episcopal.

Toda la cobertura de ENS de la 79ª. reunión de la Convención General se encuentra aquí.

Respecto a las resoluciones, Montes instó a los obispos y a los diputados a mostrar compasión hacia los inmigrantes que están tratando de entrar al país. “Como cristianos nos han dicho que amemos a todo el mundo”, dijo ella. “Eso significa ser compasivo”.

El 8 de julio, Montes estuvo entre los 1.000 episcopales que se reunieron en el centro de detención T. Don Hutto, en Taylor, Texas, para pronunciarse contra las acciones del gobierno de EE.UU. y su aplicación de políticas migratorias que han separado a familias durante los últimos meses.

“Hoy es el cumpleaños de mi hijo, si alguna vez me hubieran separado de él, no sé lo que yo habría hecho… sólo por estar tratando de traerlo a un lugar donde pudiera tener libertad, donde pudiera tener vida”, dijo ella en la manifestación.

“Para mí, es muy importante que estas mujeres”, que están detenidas en el centro, sepan que estamos aquí, dijo ella. “Yo incluso no puedo poner en palabras la desesperación que sentiría si estuviera allí y mi hijo estuviera en alguna otra parte. O incluso si estuviera conmigo, sólo porque queremos algo mejor, porque buscamos libertad”.

Después que llegaron a Houston, el padre de Montes terminó siendo ordenado sacerdote episcopal y atendió como rector la iglesia episcopal de San Mateo, una de las congregaciones latinas más grandes de la Iglesia Episcopal. Aunque ahora esta jubilado, él ayuda en una iglesia luterana en Houston.

Su hermano, el Rdo. Alex Montes-Vela, es presidente de la diputación de Texas y atiende como sacerdote la iglesia episcopal de Santa María Magdalena [St. Mary Magdalene] en Manor, Texas, que inició con una reunión de cinco personas en su casa en 2010. Su sobrina, Luz Montes, es también diputada de Texas, asiste al Seminario del Sudoeste en Austin y espera ser ordenada sacerdote episcopal.

Su padre creía que “Dios había llamado a toda la familia al ministerio” cuenta ella.

Montes hizo una carrera como maestra de escuela pública antes de jubilarse. Actualmente, sirve a la Fundación de la Iglesia Episcopal como asesora en español, un puesto en el cual ayuda a la fundación en la elaboración de materiales prácticos sobre asuntos que tienen que ver con el liderazgo y los retos económicos a que se enfrentan las congregaciones episcopales de habla hispana; prepara y dirige presentaciones para la Internet y otros eventos educacionales y colabora con el personal de la fundación para desarrollar una mayor capacidad en esta área.

A ella se le han acercado en la Convención los que buscan su ayuda para la creación de materiales bilingües para sus propias diócesis e iglesias.

Además de ser defensora de inmigrantes, Montes enardeció al público con una impactante actuación antes del sermón del obispo primado Micahel Curry en el avivamiento del 7 de julio. Ella también cantó durante la manifestación frente al centro de detención Hutto en Taylor.

Aunque nunca tuvo adiestramiento profesional en música o canto, a ella le gusta cantar y escribe sus propias canciones. “Mi mamá dice que yo nací cantando”, afirma.

En la ciudad donde reside, Montes dijo que no asistía a una iglesia específica, Como latina que lleva el cabello lila, reconoce que se destaca —pero está en la misión de aprender cuán acogedora es una congregación cuando ella entra por la puerta.

“Lo que hago ahora es que visito diferentes iglesias y escribo en mi blog acerca de ellas”, apuntó. En algunas de las iglesias a las que asiste en que todos son blancos, “nadie me dice ‘hola’. [aunque] hay algunas que soy muy acogedoras, amistosas y serviciales”.

Basada en su experiencia, ella ofrece unas cuantas sugerencias respecto a hacer que los visitantes se sientan bienvenidos, tales como tener espacio de estacionamiento reservado para visitantes, sonrisas y pulcritud. “Una de las cosas que más aprecio es si me piden que me quede para el café y bien me llevan y están conmigo o me relacionan con otras personas” explica.

Ella dijo que tuvo emociones contradictorias mientras asistía a la Convención General, empezando por la Eucaristía de apertura. “ En el estrado había mujeres blancas vestidas con trajes africanos y tocando tambores”, esta fue una desafortunada apropiación cultural.

Los blancos, siguió diciendo, no se dan cuenta de la impresión que esto puede causar en los afroamericanos, los latinos o los asiáticos. “Yo no sé cuál era el mensaje que querían transmitir, pero sé lo que yo sentí”.

También echó de menos en la Convención una diversidad de música y actuaciones. “La música ha sido estupenda, pero no ha sido diversa. Seguimos siendo muy blancos”, afirmó.

Sin embargo, dijo, “amo a esta Iglesia. Amo a Jesús sobre todas las cosas. Me siento muy agradecida de ser parte de ella. Porque conozco esta Iglesia, sé que podemos ser mejores. Todo proviene del amor.

Ella reconoce que a veces puede enojarse, pero dijo. “Intento ser la voz de las personas que no tienen voz”.

— Mike Patterson es un escritor independiente radicado en San Antonio y corresponsal de Episcopal News Service. Es parte del equipo de información de ENS en la Convención General y pueden dirigirse a él en rmp231@gmail.com. Traducción de Vicente Echerri.


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