La Convención General se prepara para conversaciones expansivas sobre racismo y reparación racial

Por David Paulsen
Posted Jul 2, 2018
Charlottesville statue.

El Rdo. Paul Walker, rector de la iglesia episcopal de Cristo en Charlottesville, conversa con el obispo primado Michael Curry frente a la estatua del general Robert E. Lee en septiembre pasado. La estatua está cubierta con una lona en tanto el municipio enfrenta los desafíos a su decisión de quitar el monumento al general confederado. Foto de David Paulsen/ENS.

[Episcopal News Service] Líderes de la Iglesia Episcopal ya habían comenzado a pensar en las respuestas espirituales al racismo en 2015 cuando el impacto de los acontecimientos resaltó la urgencia de ese discernimiento.

Un joven supremacista blanco, entusiasta de la bandera confederada, abrió fuego el 17 de junio de 2015 en la iglesia africana metodista episcopal Emanuel, en Charleston, Carolina del Sur, y mató a nueve personas. La masacre, junto con noticias de incendios en iglesias negras y de policías que baleaban a negros desarmados, ayudó a la aprobación de la Resolución C019, que les pedía a los funcionarios de la Iglesia la creación de una respuesta denominacional a la injusticia racial, y hasta $2 millones fueron aprobados para esa tarea.

La masacre de Charleston, en particular, dejó a los obispos y diputados “con una sensación de conmoción e indignación, porque no creo que ellos pensaran que eso podía ocurrir en 2015” dijo, a Episcopal News Service, Heidi Kim, funcionaria del personal para la reconciliación racial.

Kim había estado en su cargo aproximadamente un año en ese tiempo. Desde entonces, ella ha colaborado en dirigir un equipo de miembros del personal de la Iglesia en llevar a cabo el mandato de la Resolución C019 a través de un marco convenido por los funcionarios de la Iglesia, incluido el obispo primado Michael Curry, que fue electo en 2015 como el primer líder negro de la Iglesia.

El equipo de reconciliación racial ha creado el marco para convertirse en la Amada Comunidad, que ahora es el eje central de los empeños de reconciliación racial de la Iglesia Episcopal. La manera de llevar adelante esos empeños será la interrogante esencial ante el Comité de Justicia y Reconciliación Raciales cuando se reúna en la 79ª. Convención General la semana próxima en Austin, Texas.

Pero el racismo y la reconciliación racial son temas de tal importancia, tanto social como espiritualmente, que se espera que el debate se expanda más allá de una sola resolución , o incluso de un solo comité, para incluir reuniones, eventos y exposiciones y  mostrarse en todos los  ámbitos del centro de convenciones del 5 al 13 de julio.

Stephanie Spellers

La Rda. Stephanie Spellers, canóniga del Obispo Primado par la evangelización, la reconciliación y el cuidado de la creación, pronuncia el discurso principal el 17 de enero en la  Conferencia Todos Nuestros Niños, en Columbia, Carolina del Sur. Foto de David Paulsen/ENS.

“El mundo nos necesita para tomar en serio la regeneración , la reconciliación y la justicia raciales”, dijo la Rda. Stephanie Spellers, canóniga del Obispo Primado para la evangelización, la reconciliación y el cuidado de la creación, en un correo electrónico. Eso sólo sucede cuando decimos la verdad sobre nuestras iglesias y la raza, proclamamos el sueño de la Amada Comunidad, ponemos en práctica el camino de Jesús de amarnos los unos a los otros y  reparamos las violaciones en nuestra sociedad y nuestras instituciones.

“Estoy ansiosa de ver a nuestra Iglesia compartir el saber y los recursos en apoyo de una adaptación aún más local y de compromiso con esta visión”.

La Resolución C019 fue sólo la más prominente de una serie de resoluciones sobre el racismo en 2015, y no era en modo alguno la primera vez que la Convención General abordaba el racismo. Resoluciones que datan de varias décadas han ayudado a orientar a la Iglesia a responder al racismo y a expiar por su propia complicidad en la injusticia racial y por su apoyo a sistemas racistas, desde la esclavitud a la segregación. El mandato en 2015 procuraba llevar esos empeños un paso adelante.

“La abominación y el pecado del racismo siguen plagando nuestra sociedad y nuestra Iglesia a un gran costo de vida y dignidad humanas; formalmente reconocemos nuestra participación histórica y contemporánea en este mal y nos arrepentimos de él” reza la C019Otra resolución, la A182, le pedía a la Iglesia que abordara el racismo sistémico en todos los niveles.

La Convención General de 2015 también identificó la reconciliación racial como una de tres prioridades para el trienio 2016-18, junto con la evangelización y el cuidado de la creación. Las tres prioridades se destacarán en Austin en tres sesiones conjuntas de la próxima Convención General.

Esas sesiones,  llamadas Conversaciones de la IE [TEConversations], presentaran discusiones con paneles de tres miembros sobre cada tema. La conversación sobre reconciliación racial abrirá la serie el 6 de julio, de 10:30 AM a mediodía, con los panelistas Catherine Meeks, que encabeza la comisión de antirracismo de la Diócesis de Atlanta; la Rda. Nancy Frausto, una de los “dreamers” de la Diócesis de Los Ángeles a quien trajeron de México siendo niña, y Arno Michaelis, autor y  ex cabeza rapada (La discusión sobre la evangelización es el 7 de julio y el tema del cuidado de la creación será el 10 de julio).

Meeks es también fundadora del Centro Absalom Jones para la Reparación Racial en Atlanta, Georgia. El centro  ofrecerá un almuerzo sobre reparación racial al mediodía del 6 de julio en el hotel Hilton que queda frente al Centro de Convenciones de Austin.

Están planeadas otras exposiciones sobre reparación racial  para el mismo día en el salón de exhibiciones, dijo Kim.

“Es realmente un momento emocionante”, dijo ella. “La Convención tendrá la oportunidad de hablar acerca de lo que estamos intentando emprender”. Y ella espera que esos diálogos sean intensos y esclarecedores, así como instructivos para el próximo trienio.

Por ejemplo, una resolución ante el Comité de Justicia y Reconciliación Raciales (B004) cuestiona , si “antirracismo” debería reemplazarse por un término que recoja mejor la transformación espiritual que se busca en esta labor. El obispo de la Diócesis de Atlanta Rob Wright aparece como el proponente.

Una resolución (A042) que presentó por separado el Comité sobre Antirracismo del Consejo Ejecutivo, busca cambiar el nombre del comité añadiéndole la palabra “reconciliación”.  “Una resolución compañera (A043) se ajustaría adecuadamente al mandato del comité.

Otra resolución (A138) se centra en el historial de la Iglesia en la diversificación de su liderazgo. La resolución, presentada por el equipo de trabajo sobre el episcopado y remitida al Comité del Liderazgo de Toda la Iglesia, le daría a las diócesis 60 días después de la elección de un obispo para presentar una información demográfica de todos los nominados.

“El progreso hacia los objetivos y las aspiraciones de la Iglesia en la diversidad de su liderazgo, incluidos los obispos, depende en gran medida del acopio de datos clave que conforman los planes para lograr esos objetivos y ser fieles a esas aspiraciones”, dijo el equipo de trabajo.

La labor de la Iglesia para Convertirse en la Amada Comunidad se describe en detalle en el informe del Libro Azul generado por funcionarios de la Iglesia en respuesta a la Resolución C019 de 2015. Convertirse en la Amada Comunidad se divide en cuatro partes que se ilustran como un laberinto: decir la verdad acerca de nuestras iglesias y la raza, proclamar el sueño de la Amada Comunidad, practicar el camino del amor de Dios en el modelo de Jesús y reparar la brecha en la sociedad.

Ese marco concluyó a principios de 2017, dijo Kim, y se dio a conocer a la Iglesia en mayo de ese año. Hasta el momento,  se ha gastado aproximadamente la mitad de los $2 millones aprobados para esta tarea de poner en práctica el Convertirse en la Amada Comunidad en el ámbito diocesano y congregacional, y esa implementación se espera que prosiga en el nuevo trienio, dijo Kim.

El Convertirse en la Amada Comunidad hace referencia el Comité de Antirracismo del Consejo Ejecutivo en sus resoluciones remitidas al Comité de Justicia y Reconciliación Raciales. El objetivo expreso de la Resolución A044 es “fomentar la capacidad de Convertirse en la Amada Comunidad”  y recomienda un marco de certificación para el adiestramiento en antirracismo que fue lo dispuesto por una resolución en 2000. El Comité de Antirracismo también presentó una resolución a esta Convención General (A045), clarificaba ese adiestramiento requerido y se lo recordaba a las diócesis. Y proponía un programa de reconocimiento a la reconciliación racial (A046) a fin de premiar los empeños locales exitosos.

La Resolución D002 aprobaría $1 millón para ofrecerles subvenciones a ministerios locales dedicados a la obra de reconciliación racial. Ese tipo de ayuda económica directa no se incluye en el alcance de las anteriores resoluciones que produjeron y han apoyado el Convertirse en la Amada Comunidad.

Leona Volk saluda al obispo primado Michael Curry durante la visita de Curry en septiembre a Dakota del Sur, donde hubo episcopales que participaron en manifestaciones contra el oleoducto de acceso a las Dakotas cerca de la reserva sioux de Roca Enhiesta Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

La importancia de tales empeños se ha visto marcada a lo largo de los últimos tres años por la continua conmoción de los acontecimientos actuales , desde violencia armada de la policía de gran resonancia, hasta los violentos enfrentamientos del año pasado en Charlottesville, Virginia, entre grupos supremacistas blancos y contramanifestantes. Kim dijo que ella también ve la necesidad de una reparación racial en la manera que los estadounidenses responden a los migrantes en la frontera mexicana. Y los asuntos medioambientales con frecuencia están interrelacionados con la raza, como se ha visto en la lucha de los sioux de Roca Enhiesta [Standing Rock] por preservar el agua potable de la tribu y los empeños de los nativos alasqueños en proteger las zonas de reproducción del caribú en el Refugio Nacional de la Vida Salvaje en el Ártico.

Ella espera también que los episcopales hagan suya la labor de reconciliación racial como una andadura espiritual permanente, no como una manera de avergonzar a los que podamos ver como racistas.

“Todos tenemos nuestra propia obra que hacer, de manera que no podemos solamente externalizar el problema del racismo”, señaló ella. “Todos podemos ser mejores siendo reconciliadores y reparadores”.

Spellers dijo que se siente esperanzada en la labor visionaria de la Convención General [al adoptar] medidas tales como la Resolución C019 de 2015, y espera que esa sea la visión que haga suya la Iglesia a través de las próximas dos semanas de discernimiento sobre el racismo sistémico.

“Cuando contemplo la labor que nuestra Iglesia emprendiera tan recientemente para Convertirse en la Amada Comunidad, y cuando escucho las intensas conversaciones sobre justicia y  reparación raciales entre obispos, diputados y redes dedicadas a ello, me siento profundamente motivada”.

– David Paulsen es redactor y reportero de Episcopal News Service. Pueden dirigirse a él en at dpaulsen@episcopalchurch.org. Traducción de Vicente Echerri.

 


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