En eventos asociados a la Marcha por Nuestras Vidas, episcopales de todos los EE.UU. se preparan para manifestarse contra la violencia armada

Por David Paulsen
Posted Mar 21, 2018
All Saints youth group

Representantes de Day One, una agrupación sin fines de lucro para el empoderamiento de jóvenes, se reúnen con miembros de un grupo de jóvenes de la iglesia episcopal de Todos los Santos, en Pasadena, California, para un adiestramiento en activismo y cabildeo políticos. Miembros del grupo de jóvenes viajarán esta semana a Washington, D.C. para participar en la Marcha por Nuestras Vidas el 24 de marzo. Foto Juliana Serrano/Todos los Santos/Pasadena.

[Episcopal News Service] Miembros de la Iglesia Episcopal y líderes episcopales de todos los EE.UU. viajan a Washington, D.C. esta semana para participar en la Marcha por Nuestras vidas el 24 de marzo, mientras otros se proponen asistir a las manifestaciones locales que se centran en un mensaje compartido: algo debe hacerse para frenar la violencia armada, especialmente contra los jóvenes.

Los episcopales que asisten a la marcha de Washington o a las marchas en otras ciudades se les insta a usar las almohadillas [hashtags] #MarchEpiscopal y #episcopal cuando publiquen algo en las redes sociales desde los eventos, y a seguir las actualizaciones del 24 de marzo en Episcopal News Service.

Los preparativos ya están en marcha. En Chicago, un grupo de jóvenes episcopales pasó la noche del 20 diseñando las pancartas que llevarán consigo a la marcha de Washington. Miembros de la iglesia episcopal de Todos los Santos [All Saints] de Pasadena, California, se levantarán temprano el 22 de marzo para enviar a un grupo de jóvenes por vía aérea a Washington. Y en Upper Montclair, Nueva Jersey, los líderes de la iglesia están dándole los toque finales a un monumento temporal a las víctimas de dos masacres escolares.

“Esto no es política”, dijo la Rda. Melissa Hall, rectora de la iglesia episcopal de Santiago Apóstol [Church of St. James] en Montclair. “Sencillamente amamos a nuestros niños y queremos mantenerlos a salvo”.

El monumento de la iglesia de Santiago Apóstol consiste en camisetas colgadas en postes [de metal en forma de T] frente a la iglesia. De un lado del patio de la iglesia, hay 17 camisetas, una por cada uno de los estudiantes y adultos asesinados el 14 de febrero en la masacre de la secundaria de Parkland, Florida, que ha provocado el movimiento de jóvenes que está detrás de la Marcha por Nuestras Vidas. Del otro lado del patio de la iglesia, otras 26 camisetas recuerdan a los niños y educadores que murieron en la escuela primaria de Sandy Hook en Newtown, Connecticut, en 2012.

A Hall y a la Rda. Audrey Hasselbrook, rectora auxiliar de Santiago Apóstol, se les ocurrió la idea del monumento días después de la masacre de Parkland mientras se preguntaban qué podrían hacer respecto a la violencia armada. “Nos pusimos a pensar y dijimos, ¿cuántas veces más podemos predicar acerca de esto?”, contó Hall.

Además del monumento conmemorativo, Santiago Apóstol tendrá un oficio vespertino y una vigilia con velas a las 5: P.M. del 24 de marzo. Aunque al margen de las marchas que se han planeado en todo el país, la iglesia mostrará su solidaridad con la causa cantando himnos, uniéndose en oración y doblando su campana por las víctimas de la violencia armada.

Episcopales de numerosas diócesis han organizado viajes en autobús a Washington, D.C. para asistir a la principal Marcha por Nuestras Vidas. Mark Beckwith, el obispo de la Diócesis de Newark, que se unirá a un convoy de seis autobuses organizado por el Ministerio de Defensa Social Luterano Episcopal de Nueva Jersey, se lamentaba del “azote de la violencia armada” en un artículo de blog del 21 de marzo.

“Voy a Washington este sábado en parte a responder al fervor de los jóvenes, pero más que eso, y más profundo que eso, voy a seguir a Jesús —quien, con su compromiso inquebrantable con la no violencia, irrumpía con frecuencia en los círculos de poder que condonaban, si no fomentaban, la violencia”, dijo Beckwith.

Beckwith, uno de los obispos episcopales convocantes del grupo Obispos Unidos Contra la Violencia Armada, percibía “una corriente de apoyo” para reformar [la legislación] de las armas, tal como el aumento de la edad legal para portar armas, expandir las verificaciones de antecedentes para la compra de armas y prohibir cierta clase de fusiles de asalto. También se hizo eco de la “elocuencia y la indignación” de los estudiantes de la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas de Parkland a raíz del la masacre ocurrida en su escuela.

Él recurrió al relato de la entrada de Jesús en Jerusalén el Domingo de Ramos como un modelo para desafiar las estructuras de poder que perpetúan la injusticia.

“Su testimonio perdura, y yo creo que nos proponemos aprovechar su ejemplo y seguirlo, de manera no violenta, en este cambiante abismo cultural”, expresó Beckwith. “Y no rendirse, y no detenerse”.

Beckwith y muchos otros episcopales que viajan a Washington se proponen asistir a una vigilia interreligiosa en la Catedral Nacional de Washington el 23 de marzo. La Diócesis de Washington está ayudando a organizar alojamiento para algunos de los que vienen de fuera, y la diócesis también está coordinando con sus miembros para desfilar como grupo por la Ave. Pennsylvania hasta el Capitolio durante la Marcha por Nuestras Vidas.

“No estamos solos en esta tarea”, dijo la obispa de Washington Mariann Budde en un artículo de blog acerca de la marcha que apareció en febrero. “La conciencia del país se ha despertado y las personas de todos los sectores, de muchas creencias y de todos los puntos del espectro político están respondiendo”.

Adolescentes episcopales se encuentran entre la oleada de jóvenes que están respondiendo, quienes se han pronunciado contra la violencia armada y ayudan a organizar las manifestaciones en respuesta a la masacre de Parkland, y quienes estarán a la vanguardia de las próximas marchas.

El grupo de formación episcopal FORMA ha preparado una guía para llevar a los jóvenes a las protestas o marchas como las programadas para el 24 de marzo. La Iglesia Episcopal también ofrece reglas generales para viajar con jóvenes.

La iglesia de Todos los Santos [All Saints] en Pasadena está enviando a Washington, para participar en la marcha, a un grupo de 10 jóvenes junto con su director de la juventud, Jeremy Langili, y su rector, el Rdo. Mike Kinman. El viaje fue posible gracias de los miembros y amigos de la congregación, dijo la Rda. Susan Russell, principal rectora asociada para las comunicaciones en Todos los Santos.

Ellos también se reunirán el 23 de marzo en el Capitolio con miembros del personal de la representante Judy Chu, demócrata por California que representa a Pasadena. Otros miembros del grupo de jóvenes que permanecerán en California se proponen reunirse con Chu en persona en su oficina del distrito el mismo día.

Day One, una agrupación para el empoderamiento de los jóvenes, se reunió con el grupo de jóvenes este mes para adiestrarlos en el cabildeo de los legisladores, al tiempo que les explicaban qué esperar durante las reuniones, dijo Russell.

“Estamos trabajando con nuestros jóvenes para equiparlos a fin de amplificar sus voces como parte de la Marcha por Nuestras Vidas”, explicó.

En la iglesia episcopal de Todos los Santos [All Saints Episcopal Church] en Chicago, algunos de los jóvenes que viajarán a Washington, D.C., se reunieron el 20 de marzo para hacer pancartas contra la violencia. Todos los Santos se ha asociado con otras cuatro congregaciones episcopales de la diócesis para alquilar dos autobuses para el viaje. Alrededor de 110 personas saldrá el viernes por la noche, desfilarán el sábado y estarán de regreso a tiempo para el culto del Domingo de Ramos, dijo la Rda. Bonnie Perry, rectora de Todos los Santos.

“Esto es igual que Jesús yendo a la capital. Es por eso que realmente queríamos ir al D.C.”, dijo Perry, haciéndose eco de la referencia al Domingo de Ramos bíblico de Beckwith. “Se trata de una peregrinación. Es una peregrinación espiritual. Esto es lo que somos llamados a hacer”.

Viajar a la capital de la nación no es el único medio de participar. El obispo de Chicago Jeffrey Lee hizo un llamado a su diócesis a participar, si no yendo a la marcha de Washington, marchando con él en Chicago o estando con los manifestantes en espíritu.

“Dondequiera que estén, rueguen que Dios consuele, sostenga y sane a todos aquellos cuyas vidas ha alcanzado la violencia armada, y que Dios hará evidente la obra que estamos llamados a hacer para ponerle fin a este azote”, afirmó Lee.

Ese y otros empeños dirigidos por episcopales en la jornada del 24 de marzo se incluyen en una lista compilada por Obispos Unidos Contra la Violencia. He aquí algunos otros hitos:

El obispo Daniel Gutiérrez de la Diócesis de Pensilvania, invita a los manifestantes a acudir a una bendición el 23 de marzo en un oficio en la iglesia episcopal de San Esteban [St. Stephen’s] en Filadelfia en honor de Oscar Romero, un arzobispo salvadoreño de la Iglesia Católica Romana que combatió la injusticia social y económica hasta que fue asesinado mientras decía misa el 24 de marzo de 1980. Algunos episcopales de la diócesis tienen planes de asistir a las marchas en Filadelfia y Washington.

Los obispos de la Diócesis de Virginia dijeron en una declaración del 21 de marzo que habían “decidido pasar el sábado con jóvenes y otras personas de nuestras congregaciones y comunidades para decirle no a la violencia armada. Nos reunimos con propietarios de armas responsables y con otras personas que tienen una amplia variedad de puntos de vista sobre las armas de fuego. No nos pronunciamos contra la tenencia responsable de armas, sino contra una idolatría de las armas que ha causado ruina y destrucción devastadoras dentro de nuestras fronteras. Invitamos a las personas de esta diócesis a unirse para decirle no a la violencia y sí a la vida”. El obispo diocesano Shannon Johnston marchará en Richmond, la obispa sufragánea Susan Goff estará en la marcha de Charlottesville y los obispos auxiliares Bob Ihloff y Ted Gulick tomarán parte en los eventos de Washington, D.C.

La Diócesis de Indianápolis y la iglesia catedral de Cristo [Christ Church Cathedral] auspician un viaje en autobús para la marcha en Washington, aunque la obispa Jennifer Baskerville-Burrows participará con los episcopales en el evento de la Marcha por Nuestras Vidas en Indianápolis. El obispo Douglas Sparks de la Diócesis de Indiana Norte también conducirá un grupo de episcopales a la marcha de Indianápolis.

Otros obispos están invitando a los episcopales de sus diócesis a que se les unan en las marchas locales. El obispo de la Diócesis de Rochester, Prince Singh, se propone asistir a la marcha en Rochester, Nueva York; en tanto el obispo de California Norte, Barry Beisner, participará en la marcha en Sacramento. El obispo provisional de Carolina del Sur, Skip Adams, se propone estar en la marcha de North Charleston; y el obispo de la Diócesis de Massachusetts Occidental, Douglas Fisher, asistirá a la marcha en Northampton.

La catedral episcopal de Boston se ha convertido en una especie de centro de hospitalidad y adiestramiento para los manifestantes en esa ciudad. La iglesia catedral de San Pablo [St Paul] en Boston planea servir como lugar de reunión de los participantes en la Marcha por Nuestras Vidas en esa ciudad a partir de las 10:00 A.M. La reunión ofrecerá entrenamiento y otras actividades organizativas al grupo encabezado por jóvenes antes de que salga para la marcha al final de la mañana.

La Diócesis de Connecticut está celebrando un evento matutino Capacitar y empoderar a las mujeres de Dios: un camino a seguir, en reconocimiento al Día Internacional de la Mujer. Cuando concluya el evento en la catedral de Hartford, a las 12:30 P.M., los participantes serán invitados a unirse a una procesión hasta el capitolio estatal para participar en la Marcha por Nuestras Vidas en Hartford.

La obispa DeDe Duncan-Probe, de la Diócesis de Nueva York Central, tiene planes de asistir a la Marcha por Nuestras vidas en Syracuse. Ella ventiló las respuestas cristianas a la violencia armada en un vídeo en directo en Facebook el 20 de marzo.

“Nuestra fe nos llama a defender y proteger a nuestros niños, los más vulnerables entre nosotros. Jesús nos dice, ‘dejen que los niños se acerquen a mí’ que los niños estarían seguros y protegidos. ¿Cómo pues hacemos eso? ¿Cómo lo entendemos?”, dijo Duncan-Probe. “Es hora de escuchar a los vulnerables y de ser vulnerables, de escuchar a nuestros niños y de ser conducidos por ellos”.

– David Paulsen es redactor y reportero de Episcopal News Service. Pueden dirigirse a él en dpaulsen@episcopalchurch.org. Traducción de Vicente Echerri.


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