Ministerio agrícola ‘siembra semillas de renovación’

Dos Iglesias de Long Island renacen como una sola

Por David Paulsen
Posted Aug 22, 2016

Nota de la redacción: Este es el artículo más reciente de una serie continua sobre congregaciones de la Iglesia Episcopal que participan en la agricultura comunitaria. Otros artículos de la serie se pueden encontrar aquí.

Hileras de cultivos se ven crecer a principios de este año en el huerto de San Francisco en North Bellmore, Nueva York. Foto del huerto de San Francisco.

Hileras de cultivos se ven crecer a principios de este año en el huerto de San Francisco en North Bellmore, Nueva York. Foto del huerto de San Francisco.

[Episcopal News Service] Ann McPartlin define como “incidentes de Dios” esos puntos de inflexión de la vida de una iglesia en que el plan de Dios se torna menos misterioso, cuando se establecen conexiones y se muestra un camino a seguir.

A juzgar por eso, Dios está obrando en la iglesia episcopal de San Francisco [de Asís] [St. Francis Episcopal Church] North Bellmore, Nueva York.

La historia de esta iglesia suburbana de Long Island se remonta, hace apenas dos años, a la fusión de dos parroquias. Eso y la venta de una de las dos iglesias fueron catalizadores para el cambio, como lo fue el desarrollo de un exitoso ministerio agrícola que ha infundido nueva vida a la congregación y a la comunidad de clase obrera a la que sirve.

“Ha sido una bendición”, dijo McPartlin, guardián mayor de 71 años en San Francisco. “Nos hemos juntado como una familia parroquial, y yo creo que el amor del ministerio radica en eso, en la gente dispuesta a trabajar”.

Una fusión de dos parroquias episcopales con problemas no es nada nuevo, ni la venta de los edificios de una iglesia vieja en un momento cuando las diócesis están buscando medios de hacerle frente a los gastos. Los ministerios agrícolas son comunes también —el simbolismo bíblico abunda en lo de plantar las semillas de la renovación.

Pero como sucede con un rompecabezas, las piezas del rejuvenecimiento de esta parroquia se han presentado juntas de manera inesperada, convirtiéndola en un ejemplo para otras parroquias de la Diócesis de Long Island y llamando la atención de la Iglesia Episcopal, la cual respaldó recientemente el huerto de San Francisco mediante su programa de subvenciones de la Ofrenda Unida de Gracias, o UTO (por su sigla en inglés).

 

El Rdo. Mark Genszler aplica el tema de la renovación tanto a la congregación como al suelo.

“Es el siclo de la vida y del abono y del alimento… Creo que es también muy cierto de esta pequeña comunidad aquí”, dijo Genszler, que llegó a la parroquia hace dos años como su primer sacerdote de jornada completa. “Había aquí suficiente chispa de vida y suficiente vida de oración para orientar a esa gente hacia fuera”.

 

Nace un ministerio horticultor

Antes de San Francisco [St. Francis], estaban San Marcos [St. Mark’s] y Cristo Rey [Christ the King]. Ambas iglesias habían luchado por conservar sus miembros, ninguna tenía un sacerdote de tiempo completo y la asistencia al oficio dominical en cada una se había reducido a unas 35 personas con el transcurso de los años.

El obispo Lawrence Provenzano, de la Diócesis de Long Island, visitó el barrió en diciembre de 2010, dijo McPartlin, y descubrió un problema adicional en San Marcos: la iglesia no era muy visible en la comunidad.

“Muchísimas personas creían que la iglesia estaba cerrada. No había demasiada actividad”, agregó.

Poco tiempo después, un representante de la diócesis habló en San Marcos sobre las subvenciones que había disponibles para nuevos ministerios y McPartlin y un pequeño grupo de líderes de la iglesia debatieron varias ideas. Una de ellos, Susan Salem, estaba familiarizada con los bancos de alimentos de Long Island, y sugirió plantar un huerto.

La idea tenía sentido. Lo que le sobraba a San Marcos era espacio, casi una hectárea. Los líderes de la iglesia prepararon rápidamente una solicitud y la presentaron en febrero de 2011. Para abril ya contaban con el dinero inicial y se dieron a trabajar preparando una parcela de 30 x 15 metros para el huerto en los terrenos de la iglesia.

“Tuvimos que empezar de cero”, explicó McPartlin. No esperaban mucho ese primer año, pero el nuevo huerto dio productos para donarle a los bancos de alimentos de la localidad. Había nacido un nuevo ministerio.

El huerto no garantizaba que asistieran más personas a la iglesia el domingo, pero McPartlin dijo que ellos se vieron a sí mismos como “la pequeña iglesia con un gran corazón” y fueron logrando sus objetivos de creciente actividad y participación comunitaria.

“El hambre es realmente un gran problema en todas partes”, afirmó. “La gente cree que es algo [que ocurre] en algún otro lugar, no en tu barrio, pero es de personas que viven en tu calle”.

La importancia de esa labor salió a relucir a principios de noviembre de 2012 después de que el huracán Sandy devastara gran parte de la ciudad de Nueva York y de Long Island. McPartlin calcula que el número de personas necesitadas de alimento de repente se duplicó.

 

Dos iglesias se convierten en una

El huracán Sandy también obligó a la Diócesis de Long Island a cancelar una reunión que tenía programada esa semana entre el personal del obispo y los líderes de San Marcos. En la reunión, que tuvo lugar un mes más tarde, San Marcos recibió la noticia: la diócesis había decidido que San Marcos y Cristo Rey estaban en buenas condiciones para llevar a cabo una fusión.

“Eso es una experiencia muy difícil, fusionar iglesias, porque sabíamos que una de ellas iba a cerrar, y en ese momento no sabíamos cuál sería”.

Como San Marcos necesitaba reparación, McPartlin dijo que parecía claro que la congregación terminaría en Cristo Rey, la cual tenía un edificio mucho más nuevo. Eso podría significar el fin de su ministerio del huerto.

Pero el huerto sobrevivió. Según el último proyecto, la propiedad de Cristo Rey se vendió a una iglesia de habla coreana, y las ganancias se usarán para arreglar los edificios de la antigua San Marcos, que tenía una ubicación más prominente. El huerto se ha convertido en un ministerio integral de la iglesia conjunta, que encontró apropiado la elección de un nuevo nombre, explicó Genszler, [se adoptó el de] San Francisco [de Asís] dado el amor de este santo por la naturaleza.

Las extensas renovaciones que se llevan a cabo en la antigua San Marcos tornarán irreconocibles partes de la iglesia y del salón parroquial en cuestión de dos años, dijo McPartlin. Con los avances modernos en la tecnología de la construcción, puede incluso llegar a ser la iglesia “más verde” [consciente del medioambiente] de la diócesis.

 

Muchas formas de aplacar el hambre

Un edificio respetuoso de los criterios ambientalistas y energéticamente eficiente, se adecuaría bien al ministerio en expansión del huerto de San Francisco. Su solicitud de una subvención de la UTO buscaba construir un invernadero permanente y crear una plaza para un coordinador/educador.

El problema del hambre amenaza agrandarse: hambre de comida, de conocimiento y de espiritualidad. Genszler pone énfasis en otra clase de hambre, la que se remonta a las raíces agrícolas de Long Island antes de que las comunidades suburbanas comenzaran a cubrirlas de asfalto en los años 40.

“Creo que existe un intenso anhelo de establecer algún tipo de conexión con el paisaje no controlado por los humanos”, dijo él.

Esas almas hambrientas han encontrado un hogar en el huerto de San Francisco. Los voluntarios ayudan a trabajar la tierra. Grupos de escolares vienen a aprender. La iglesia vende algunos productos en un mercado campesino parroquial y ha donado unos 3.000 kilogramos de productos agrícolas a los bancos de alimentos en el transcurso de los años. Su solicitud de una subvención de la UTO también ha suscitado la posibilidad de establecer un centro de educación medioambiental.

“No sólo es el huerto en San Francisco un ministerio de alimentación exitoso y apasionante, conectado tanto a las organizaciones comunitarias como a otras parroquias, sino que [sus miembros] comparten con entusiasmo su conocimiento y alientan la colaboración”, dijo Mary Beth Welsh, directora ejecutiva de Ministerios Episcopales de Long Island, organismo que proporcionó algo del dinero inicial para lograr que el huerto echara a andar. “Es exactamente el tipo de modelo que queremos apoyar y estimular a través de la diócesis.

Genszler reconoce que la solicitud a la UTO puede haber sido ambiciosa en demasía. La iglesia no obtuvo los $80.000 que solicitó, pero los funcionarios que administran la subvención se quedaron muy bien impresionados con la iniciativa del huerto y le ofrecieron a la iglesia $20.000.

Eso fue un gran estímulo para el ministerio del huerto, así como para una congregación que estaba subsistiendo hace apenas unos pocos años antes de la fusión. La membresía de la iglesia es ahora estable y, para los miembros de San Francisco, el ministerio del huerto es un terreno fértil para los símbolos de una nueva vida.

“Uno no tiene que resaltarlo demasiado”, dijo Genszler. “este tipo de huerto predica la Palabra por sí solo”.

— David Paulsen es un escritor independiente radicado en Milwaukee, Wisconsin, y miembro de la iglesia episcopal de la Trinidad [Trinity Episcopal Church] in Wauwatosa. Traducción de Vicente Echerri.


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