Plantar verduras vincula los recursos y la necesidad

En un suburbio de Seattle, Santiago Apóstol usa una subvención de la UTO para tender puentes y fortalecer la comunidad

Por Mary Frances Schjonberg
Posted Aug 5, 2016

Nota de la redacción: Este es el artículo más reciente de una serie continua sobre congregaciones de la Iglesia Episcopal que participan en la agricultura comunitaria. Otros artículos de la serie se pueden encontrar aquí.

El huerto de Santiago Apóstol se expandirá en la medida en que se convierta en el centro de “Gracia Creciente: sostener a una comunidad a través de la creación de Dios”, un proyecto apoyado en parte por una subvención reciente de la Ofrenda Unida de Gracias. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

El huerto de Santiago Apóstol se expandirá en la medida en que se convierta en el centro de “Gracia Creciente: sostener a una comunidad a través de la creación de Dios”, un proyecto apoyado en parte por una subvención reciente de la Ofrenda Unida de Gracias. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

[Episcopal News Service – Kent, Washington] Una subvención de la Ofrenda Unida de Gracias le ha proporcionado fertilizante económico a un plan de la iglesia episcopal de Santiago Apóstol  [St. James Episcopal Church] para expandir su ministerio agrícola comunitario.

La subvención de $12.500 fue una de las 36 subvenciones otorgadas por la UTO a principios de este año por un monto total de más de $1 millón, todas ellas destinadas a ayudar a ministerios que apoyan la última de las Cinco Marcas de la Misión de la Comunión Anglicana: Luchar por salvaguardar la integridad de la creación y sostener y renovar la vida en la tierra.

La subvención ayudará a [la congregación] de Santiago Apóstol a crear un programa comunitario para conectar a familias y niños en peligro con lo que su solicitud llama “el enriquecimiento espiritual, nutricional y creativo de aprender a atender un huerto y a utilizar abono orgánico [compostación] en sus hogares” y en su comunidad. El programa “Gracia Creciente: sostener a una comunidad a través de la creación de Dios”, conectará a la parroquia y a [la iniciativa]  Fe y Alimento del programa Tierra Cultivable de Seattle con familias necesitadas en el barrio East Hill de Kent, entre ellas estudiantes y sus familias en la escuela primaria de Kent Hill, designada como de Título I, que se encuentra en la proximidad de la iglesia.

El Rdo. Elias Mburu sostiene un cesto de hortalizas durante una misa a fines de julio en el césped de la iglesia episcopal de Santiago Apóstol en Kent, Washington. El huerto de Santiago Apóstol recibió recientemente una subvención de la Ofrenda Unida de Gracias para expandir su ministerio comunitario basado en el huerto. Foto de Brian Sellers-Petersen vía Facebook.

El Rdo. Elias Mburu sostiene un cesto de hortalizas durante una misa a fines de julio en el césped de la iglesia episcopal de Santiago Apóstol en Kent, Washington. El huerto de Santiago Apóstol recibió recientemente una subvención de la Ofrenda Unida de Gracias para expandir su ministerio comunitario basado en el huerto. Foto de Brian Sellers-Petersen vía Facebook.

El centro de asistencia de Santiago Apóstol atendió el año pasado a 1.722 visitantes con alimentos, ropa y minisubvenciones. Más de la mitad de esos visitantes (935) eran mujeres; 652 niños y adolescentes, y 1.320 vivían por debajo del nivel de la pobreza, según la solicitud de la subvención de la UTO que hizo la parroquia.

Kent, que en un tiempo fue una zona agrícola, es en la actualidad parte del Seattle suburbano. Santiago Apóstol se asienta sobre unas dos hectáreas de terreno próximo a una zona de bajos ingresos en el barrio de East Hill, lo cual la sitúa, según su solicitud, “en el nexo tanto de los recursos naturales como de la necesidad social”, con espacio para extender su ministerio.

El director del centro, Dallas Shannon, “ha sido muy fiel en el ministerio (del huerto) y lo ha estado desarrollando poco a poco, y ha logrado que cada vez más personas inviertan en él”, dijo recientemente la Rda. Joyce Parry-Moore, que se convirtió en rectora de Santiago Apóstol en diciembre.

“Con ayuda de Dios y con ayuda de la UTO, vamos a convertir el huerto en una parte realmente próspera de la comunidad”, dijo Parry-Moore refiriéndose al huerto que ahora está plantado en una franja de terreno que corre a lo largo de la entrada de autos de la iglesia. “Vamos a convertirlo más en un huerto docente, además de que sea un huerto para compartir”.

El proyecto Gracia Creciente creará conciencia tanto en el barrio como en la parroquia de la importancia de la vida sostenible y de la mayordomía del medioambiente, decía la solicitud de Santiago Apóstol.

Los participantes aprenderán horticultura, compostación, destrezas para una vida sostenible y opciones nutricionales saludables. El huerto expandido proporcionará productos frescos y cualquier excedente se venderá en un puesto de hortalizas que se construirá con dinero de la subvención. Las ganancias de las ventas ayudará a sostener el proyecto. La subvención también costeará la construcción de un puesto de hortalizas y productos agrícolas , así como el equipo de la compostación, una pasantía de horticultura y un educador en servicios comunitario y arte, según el resumen de la subvención de la UTO.

El Rvdmo. Greg Rickel, obispo de la Diócesis de Olympia, dijo en la solicitud de la subvención de la UTO de la parroquia en marzo que Gracia Creciente utiliza los recursos de Santiago Apóstol de una manera innovadora que “acerca a la tierra y a las personas de una manera que es duradera… y no un mero arreglo provisional”.

Parry-Moore dijo que ella prevé más espacio para el huerto en lo que riéndose llamó “the back 40” detrás del edificio de la iglesia. “Uno puede producir muchísimo alimento con un cuarto de hectárea”, afirmó.

Ella también cree que en estos tiempos “las iglesias ocupan realmente un espacio único en la comunidad” al tiempo que el gobierno en todos los niveles reduce los servicios sociales. Las iglesias son espacios seguros donde las personas pueden reunirse y ser alimentadas espiritual y físicamente, afirmó ella.

“Las personas que acuden a nosotros viven en la pobreza, personas que experimentan desamparo, personas que experimentan crisis mentales”, dijo Parry-Moore. “Tenemos la oportunidad de alimentarles y de tender puentes para el aprendizaje”.

Aprender a plantar algo para su propia alimentación puede reafirmarlos y “luego ellos pueden dar el próximo paso y el siguiente”.

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.


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