Recuerdan al obispo Browning por su coraje, su compasión y su interés en todas las personas

Por Matthew Davies
Posted Jul 15, 2016

ens_071316_edBrowning_sp[Episcopal News Service] Al difundirse la noticia del fallecimiento del ex obispo primado Edmond Lee Browning el 11 de julio, tributos provenientes de todas partes del mundo expresaban un apesadumbrado sentimiento de pérdida por [la desaparición de] un líder que tuvo el coraje, la fuerza y la convicción de hacer de la Iglesia Episcopal un lugar donde —dicho en sus palabras— “no habrá parias”.

“El obispo Browning ensanchó las puertas de la Iglesia Episcopal, al invitar a entrar a toda una serie de personas que previamente se habían quedado fuera”, dijo el Rdo. Canónigo Brian Grieves, ex director del ministerio de paz y justicia de la Iglesia Episcopal y quien formó parte del personal de tres obispos primados, incluido Browning.

“Motivado por la compasión, él orientó a la Iglesia Episcopal por un rumbo que le permitiría a los homosexuales, hombres y mujeres, salir del armario y servir abiertamente en la Iglesia”, dijo Grieves a ENS desde su hogar en Hawái, donde Browning sirvió como obispo diocesano antes de convertirse en obispo primado.

En su primera conferencia de prensa después de su elección como obispo primado en septiembre de 1985, a Browning le preguntaron sobre una resolución de la Convención General que intentaba claramente impedir que los homosexuales fuesen ordenados, recordaba Grieves. “Él respondió diciendo que no creía que la Iglesia debería legislar contra las personas”.

En 1988, en su primera Convención General como obispo primado, acogió con beneplácito una exposición de la manta de retazos del SIDA, y retó a todos los obispos a establecer una relación personal con alguien que estuviera viviendo con SIDA, para lo cual él mismo dio el ejemplo. “Hasta entonces, las personas con SIDA habían sido en gran medida excluidas e ignoradas”, apuntó Grieves.

Bruce Garner, presidente del grupo de promoción LGBT Integrity USA y ex miembro del Consejo Ejecutivo proveniente de la Diócesis de Atlanta, dijo que la Iglesia Episcopal había perdido a uno de sus gigantes.

Durante los primeros años de la década del 90, cuando Garner desempeñó su primer período como presidente de Integrity, recordaba la reunión que sostuvo con Browning y elogió la apertura con la que él abordó el tema de la plena inclusión de las personas LGBT en la vida de la Iglesia.

“Yo sería el primer presidente de Integrity en reunirse con un obispo primado. Estaba un poco nervioso, pero no necesitaba haberlo estado. El obispo Browning me acogió con su aura de cariño y se sentó conmigo en un sofá de su oficina mientras hablábamos”, afirmó. “Otro primer paso y prueba de su visión de que no hubiese marginados fue el aceptar ser nuestro orador e invitado en nuestra próxima convención de Integrity. Cuando él dijo desde el púlpito… que no le importaba lo que pensara la prensa, tuvimos un atisbo de su apasionado apoyo por nosotros y de su renuencia a que fuésemos marginados por la Iglesia”.

El arzobispo Francisco de Assis da Silva, primado de la Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil, dijo que Browning dejó “un valioso legado teológico pastoral a la Comunión Anglicana al conducir con seguridad a la Iglesia más allá de las lindes de tantísimos tabúes y difíciles problemas. De una manera generosa y práctica él tendió puentes con iglesias hermanas, en un gesto efectivo de lo que se ha llamado ‘Asociados en Misión’”.

Assis dijo estarle agradecido a Browning por haber acercado aún más las dos provincias —que tenían relaciones históricas que se remontaban a 1890—, en particular luego de los apuros que experimentó la Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil desde que la Iglesia Episcopal le otorgara la autonomía en 1965.

“El obispo Browning y el ex primado [brasileño] Dom Olavo Ventura Luiz iniciaron un nuevo movimiento en las relaciones entre nuestras iglesias, las cuales habían estado inactivas durante algún tiempo, y las iglesias, madre e hija, reconstruyeron sus relaciones afectivas e históricas”, dijo Assis. “Queremos expresar nuestra gratitud por la vida y el ministerio del obispo Edmond Browning, ¡que fue verdaderamente un ‘pastor de las ovejas’ alentando y apoyando a todos los bautizados en sus ministerios y dones!”.

Browning hizo historia al consagrar a la Rda. Barbara Harris, de la Diócesis de Massachusetts, como la primera obispa de la Iglesia Episcopal y de la Comunión Anglicana.

“La noche antes de que él impusiera las manos sobre la cabeza de Barbara Harris y la ordenara como primera obispa, conmovió a una asamblea al decir: ¡‘estas manos están prestas’!”, recordaba Grieves.

Browning también será recordado por haber alertado a la Iglesia Episcopal de la injusticia de la ocupación israelí del pueblo palestino, una causa que su esposa Patti también abrazó con visitas anuales a Tierra Santa, dijo Grieves.

Cada uno de los tres obispos primados que sucedieron a Browning —Frank Griswold, Katharine Jefferts Schori y Michael Curry— rindieron tributos a su vida y ministerio en un comunicado de prensa de la Oficina de Relaciones Públicas de la Iglesia Episcopal.

“La Iglesia Episcopal busca fielmente llegar a ser en verdad ‘una casa de oración para todos los pueblos’, como dijera Jesús citando a los profetas hebreos, y ese es notablemente el caso porque el obispo Browning nos enseñó que la Iglesia debe ser un lugar donde no haya marginados”, dijo Curry, el 27º. obispo primado, en el comunicado de prensa. “Ese legado perdurable aún sigue ayudando a liberar a muchos cautivos. Es prueba de que Dios no ha terminado todavía con nosotros, porque cada cierto tiempo andan entre nosotros gigantes espirituales como recordatorios vivientes”.

Muchas condolencias y tributos se divulgaron en las redes sociales, entre ellos del Rvdmo. George Packard, primer obispo sufragáneo para las Fuerzas Armadas y los ministerios federales, quien describió a Browning como “constante y fiel, él nos condujo hacia donde no había barreras, incluso cuando dudábamos y carecíamos de su coraje y de su amor”.

El Rvdmo. Steven Charleston, ex funcionario del personal para el Ministerio Nativoamericano y obispo de la Diócesis Episcopal de Alaska de 1991 a 1996 y más tarde decano de la Escuela Episcopal de Teología, llamó a Browning “una persona verdaderamente santa, llena de visión y de valor”.

Browning había trabajado para expandir los ministerios de la Iglesia con los nativoamericanos, para lo cual creó un innovador comité nacional compuesto en su totalidad de miembros indígenas de la Iglesia.

Owanah Anderson de la nación choctaw y funcionaria indígena de la Iglesia Episcopal en el equipo de Browning, dijo al enterarse de su muerte: “el obispo Browning fue el mejor amigo que mi gente jamás tuviera”.

Grieves apuntaba: “Eso probablemente resume el sentimiento de la mayoría de las personas de la Iglesia que tuvieron la buena fortuna de conocerlo”.

Browning “inspiró a una generación de nosotros como sacerdote misionero, obispo internacional y obispo primado”, dijo el Rvdmo. Christopher Epting, antiguo obispo de Iowa que sirvió en el Consejo Ejecutivo con Browning durante tres años. “Cuando él presidió en mi consagración, mi única oración fue seguir sus huellas. Su contribución a esta Iglesia, y a la causa de Cristo, es incalculable. Que su descanso sea hoy en el Paraíso de Dios”.

Garner, de Integrity, dijo que Browning “descansa ahora en el seno del Dios que lo creó, lo redimió y lo sostuvo a lo largo de un ministerio largo y productivo. “Ya él ha escuchado las palabras ‘bien, buen siervo y fiel’. Que descanse en paz y resucite en gloria. Que reflexionemos sobre nuestra pérdida mientras celebramos un ministerio del cual recibimos innumerables beneficios”.

El obituario oficial, escrito por Sheryl Kujawa Holbrook, autora de Alma de pastor, vida de Edmond Lee Browning [Heart of a Pastor, A Life of Edmond Lee Browning] puede encontrarse aquí.

ENS ha recogido tributos y obituarios en memoria del obispo Edmond Lee Browning aquí.

— Matthew Davies es redactor y reportero de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.


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