El método del ABCD: una transformación a comunidades y vidas

El Desarrollo de la Comunidad Basado en Recursos cuenta con los dones no con la escasez

Por Mary Frances Schjonberg
Posted Jun 28, 2016
Myra B. Garnes, canóniga para la juventud y los jóvenes adultos de la Diócesis de Long Island, a la izquierda, y la Rda. Diane Higgins-Shaffer, diácona en la Diócesis de Oregón, trabajan en un ejercicio de creación de equipo durante el taller de formación de facilitadores ‘Llamado a la Transformación’ de Desarrollo de la Comunidad Basado en Recursos, del 13 al 16 de junio. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

Myra B. Garnes, canóniga para la juventud y los jóvenes adultos de la Diócesis de Long Island, a la izquierda, y la Rda. Diane Higgins-Shaffer, diácona en la Diócesis de Oregón, trabajan en un ejercicio de creación de equipo durante el taller de formación de facilitadores ‘Llamado a la Transformación’ de Desarrollo de la Comunidad Basado en Recursos, del 13 al 16 de junio. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

[Episcopal News Service – Federal Way, Washington] Una nueva herramienta que está utilizando un creciente número de congregaciones de la Iglesia Episcopal invita a los episcopales a cambiar su enfoque de la obra de la misión: No precipitarse a evaluar necesidades a fin de concebir programas que respondan a esas necesidades; en lugar de eso escuchen, creen relaciones, descúbranse mutuamente los dones y disciernan cómo usar esos dones para edificar juntos la comunidad.

“El Desarrollo de la Comunidad Basado en Recursos [ABCD por su sigla en inglés] es un enfoque que nos pide que miremos y nos acerquemos al mundo de manera diferente”, dijo el Rdo. Canónigo E. Mark Stevenson en un Llamado a la Transformación, un reciente taller del ABCD de la zona de Washington.

“No es nuestra tarea transformar la escasez en abundancia, eso es tarea de Dios. Dios nos da lo que necesitamos en toda circunstancia y en todo lugar”, dijo Stevenson, director del Ministerio Episcopal de Migración. “Dios nos ha dado bastante y, si le ofrecemos ese don a Dios, Dios lo torna en abundancia”.

Esto no es ingenuidad ni una actitud polianista [de extremo optimismo] hacia los problemas que enfrentan las personas y las comunidades, expresó: el ABCD no consiste “simplemente en alimentar al hambriento ni en albergar a los desamparados; sino en desarrollar la capacidad de la comunidad para crear un ambiente de oportunidad para todos”.

La tarea consiste en cultivar un espacio donde todos sepan que son amados y respetados porque son hijos de Dios y tienen “la capacidad no de ser servidos, sino de otorgar sus dones en servicio” a sus comunidades, afirmó. El ABCD pasa de los remedios urgentes a la transformación a largo plazo.

Stevenson dijo que la labor del ABCD es más como una peregrinación que lo que tiene de turismo —es decir, aquellos que quisieran “llevar a cabo su compromiso” con una comunidad deben llegar como peregrinos dispuestos a ser vulnerables y dispuestos a aprender de los miembros de la comunidad a la cual han llegado.

Resulta fácil ser inducido a creer que sólo cierta gente con acceso a recursos específicos, tales como dinero, pueden llegar a hacer algo por los problemas del mundo, dijo Sean McConnell —director principal de participación en la Agencia Episcopal de Ayuda y Desarrollo que coauspicia los talleres con la Iglesia Episcopal— a los participantes del taller de Seattle.

McConnell dijo que el personal de la Agencia Episcopal de Ayuda y Desarrollo ve las comunidades con las que trabajan en todo el mundo como llenas de personas que esperan que sus comunidades puedan mejorar a pesar de algunos déficits obvios. “La clave para ello es la esperanza”, agregó.

El Rdo. Bill Osborne, de la Diócesis de Spokane, abajo a la izquierda; Suzy Ward, de la Diócesis de San Joaquín, arriba a la izquierda; Allan Miles, de la Diócesis de Oregón, arriba a la derecha; y Candice Corrigan, de la Diócesis de Olympia, abajo a la derecha, crean un mapa de recursos del Centro de la Bahía de Dumas en Federal Way, Washington, el lugar de reunión del taller de junio del Llamado a la Transformación, un taller de formación de facilitadores para el Desarrollo de la Comunidad Basado en Recursos. La localización de recursos es una técnica del ABCD para descubrir las posibilidades de una comunidad. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS

El Rdo. Bill Osborne, de la Diócesis de Spokane, abajo a la izquierda; Suzy Ward, de la Diócesis de San Joaquín, arriba a la izquierda; Allan Miles, de la Diócesis de Oregón, arriba a la derecha; y Candice Corrigan, de la Diócesis de Olympia, abajo a la derecha, crean un mapa de recursos del Centro de la Bahía de Dumas en Federal Way, Washington, el lugar de reunión del taller de junio del Llamado a la Transformación, un taller de formación de facilitadores para el Desarrollo de la Comunidad Basado en Recursos. La localización de recursos es una técnica del ABCD para descubrir las posibilidades de una comunidad. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS

Un paso inicial en el proceso del ABCD conlleva la localización de recursos de una comunidad y de las personas que la integran —desde personas hasta tierras, de edificios hasta fe, de dinero hasta relaciones y de influencia política hasta pasiones— en lugar de rastrear sus necesidades y sus déficits, señaló.

Localizar tan sólo las necesidades de una comunidad, advirtió McConnell, da lugar a una financiación categórica que fuerza a la gente a competir por el dinero de una manera que obstaculiza la creación de relaciones y fomenta, en su lugar, ciclos de dependencia y de desesperanza. Un mapa de recursos brinda una senda para concebir creativamente el modo de usar la abundancia para lograr metas e imaginar nuevas formas de ministerio.

Un ejemplo del ABCD en acción que los participantes del taller aprenden es el Centro de Jubileo de la Avenida 32 en el noroeste de Denver, Colorado. El centro se desarrolló a partir de la misión y ministerio de la iglesia episcopal de Nuestro Misericordioso Salvador [Our Merciful Savior Episcopal Church] y en 2013 se encontró atendiendo a menos personas al tiempo que enfrentaba dificultades económicas. Lelanda Lee, vicepresidente de la junta del centro y ex miembro del Consejo Ejecutivo de la Iglesia Episcopal, que ha ayudado a otras partes de la Iglesia a usar el ABCD, sugirió que usaran sus métodos para hacer que la gente del barrio participara del futuro del centro.

El proceso inicial llevó un año y, como Lee les explicó a los participantes del taller de Seattle a través de un vídeo, mostró que la labor del ABCD es un proceso continuo de participación, conversación, reflexión y renovado compromiso con la comunidad.

El mismo acto de hacer preguntas acerca de lo que las personas esperan para su comunidad y de los dones que pueden aportar a la realización de esos sueños comienzan a cambiar a las personas y a la comunidad, dijeron los participantes. El centro supo que lo reconocían como parte neutral y líder en la comunidad y que podía seguir siendo un coordinador de las conversaciones para fomentar relaciones entre las muchas voces del barrio.

Detalles del proyecto experimental del ABCD del Centro de Jubileo de la Avenida 32 y sus perspectivas se encuentran aquí.

Veintisiete clérigos y laicos de toda la Iglesia Episcopal se unieron a seis miembros del personal en el Centro de la Bahía de Dumas en Federal Way, Washington, del 13 al 16 de junio, para participar en un Llamado a la Transformación, taller de formación de facilitadores del ABCD. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

Veintisiete clérigos y laicos de toda la Iglesia Episcopal se unieron a seis miembros del personal en el Centro de la Bahía de Dumas en Federal Way, Washington, del 13 al 16 de junio, para participar en un Llamado a la Transformación, taller de formación de facilitadores del ABCD. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

Poner a funcionar los métodos del ABCD
El Rdo. Hunter Ruffin y la Rda. Janet Tidwell son enérgicos defensores de los métodos del Desarrollo de la Comunidad Basado en Recursos.

Para Tidwell, una de los siete miembros de la Diócesis de Atlanta que asistió a un taller anterior de Llamado a la Transformación que tuvo lugar en Denver, el ABCD empieza por cambiar radicalmente los conceptos de las personas respecto a la eficacia y dirección de su trabajo de misión. Ella dijo que la pregunta implícita que cuestiona el ministerio al que pueden estar dedicados es: “funciona para usted, ¿pero está funcionando para esas personas con las que están intentando trabajar?”

Tidwell, una de los dos arcedianos de la diócesis, ha aprendido que las personas en quienes se percibe una necesidad esperan [entablar] relaciones con otras personas que estarán en contacto con ellas, en lugar de ser simplemente los receptores de obras de caridad de personas que finalmente se marcharán. El ABCD también abre la oportunidad para que las personas retribuyan a sus comunidades en lugar de depender solamente de la ayuda exterior.

Ese enfoque, dijeron tanto Tidwell como Ruffin, desafía a muchos en un comité de compromiso comunitario.

“Uno tiene realmente que vender esta idea a las parroquias”, dijo Tidwell, porque ellas han estado trabajando conforme al paradigma de que los miembros vayan a la comunidad, les digan a los residentes lo que necesitan y se lo den. “Es importante que la gente entienda que no se trata de una nueva curita”, afirmó.

La Rda. Sue Thompson, de la Diócesis de Olympia, y Spencer Cantrell, de la Diócesis de Tennessee Oriental y estudiante del Seminario Teológico General, trabajan en el ejercicio de la creación de un equipo en el taller de formación de facilitadores del ABCD un Llamado a la Transformación, que tuvo lugar del 13 al 16 de junio. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS

La Rda. Sue Thompson, de la Diócesis de Olympia, y Spencer Cantrell, de la Diócesis de Tennessee Oriental y estudiante del Seminario Teológico General, trabajan en el ejercicio de la creación de un equipo en el taller de formación de facilitadores del ABCD un Llamado a la Transformación, que tuvo lugar del 13 al 16 de junio. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS

Y alguien que asista a un taller del ABCD no regresará con un plan secuencial, bien estructurado para llevar a cabo el trabajo social en su parroquia y su comunidad, advirtió ella. Lo que llevarán de regreso son algunas ideas respecto a cómo empezar a llegar a conocer a una comunidad y a edificar esa especie de confianza que permita que la comunidad aporte sus dones.

Ruffin, que pronto celebrará su primer año como sacerdote y asociado para la misión y el trabajo comunitario en la iglesia de San Miguel y Todos los Ángeles [St. Michael and All Angels Episcopal Church] en Houston, Texas, conviene en que recurrir al funcionamiento del ABCD significa alejarse de muchas actitudes y supuestos respecto al quehacer social [de la Iglesia]. Esto es particularmente cierto, dice él, en una parroquia como San Miguel y Todos los Ángeles, que tiene los recursos para “sencillamente decidir hacer algo y hacerlo casi inmediatamente”.

Después de asistir al taller de un Llamado a la Transformación en San Luis, Ruffin comenzó a trabajar con el equipo de liderazgo de la misión y el servicio comunitario de la parroquia, el cual tiene a su cargo ayudar a discernir donde está llamado a encontrarse San Miguel en medio de la comunidad en general.

“Lo que estamos teniendo que hacer es sacar la gente de sus propias trincheras”, dijo él, porque, como en casi todas las parroquias, “la gente está realmente atada a sus actividades comunitarias”. El trabajo no consiste en criticar sus esfuerzos, sino en ayudarlos a desconectarse lo bastante de ellos para que planteen interrogantes sobre su eficacia, dijo Ruffin.

Trabajando a partir de ese grupo con la junta parroquial y con toda la parroquia, Ruffin ayuda a dirigir un proceso de localización de dones y recursos. Espera que al final ese Pentecostés será el foco de la idea incipiente de que “el dinero no es la única divisa que tenemos para intercambiar” y que, por el contrario, la divisa de más valor son los diversos dones que se ofrecen en el servicio con otros.

¿Su consejo a otros que quieran poner en práctica el ABCD? No vengan buscando la última novedad en el ministerio; busquen, más bien, medios de “capacitar genuinamente a su parroquia para que reconozcan sus dones en el marco de una comunidad mayor” y se prepare a ir lentamente y a ser rechazada. Ruffin dijo también, prepárense para “la voz contracultural que dice ‘desaceleren, oren, escuchen, repitan’”.

Forma de los talleres
El Llamado a la Transformación es una asociación entre la Iglesia Episcopal y la Agencia Episcopal de Ayuda y Desarrollo. Los talleres están concebidos para capacitar a líderes en los métodos y herramientas que expandan el ministerio y la misión locales para operar no sólo en sus propias comunidades, sino para ser facilitadores en otras comunidades que se beneficiarían de este enfoque.

El Rdo. Joshua Kingsley, de la Diócesis de Oregón, a la derecha, y Greg Rhodes, de la Diócesis de Olympia, comparten el almuerzo en el jardín urbano de la catedral de San Marcos [St. Mark’s Cathedral] en Seattle durante el taller de formación de facilitadores del ABCD Llamado a la Transformación, que tuvo lugar en junio. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

El Rdo. Joshua Kingsley, de la Diócesis de Oregón, a la derecha, y Greg Rhodes, de la Diócesis de Olympia, comparten el almuerzo en el jardín urbano de la catedral de San Marcos [St. Mark’s Cathedral] en Seattle durante el taller de formación de facilitadores del ABCD Llamado a la Transformación, que tuvo lugar en junio. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

Los participante se reúnen por lo general la primera noche para una eucaristía de apertura y otra labor introductoria. El primer día completo del taller es, en palabras de Stevenson, un montón de información sobre el ABCD, parejo con ejercicios individuales y colectivos para empezar a trabajar con los conceptos de la metodología, especialmente la idea de localizar los recursos de una comunidad. Los participantes dedican la mayor parte de la segunda jornada completa a recorrer la comunidad local para visitar organizaciones —tanto seculares como religiosas— que han utilizado el ABCD para conformar su labor. El taller concluye con una sesión de media jornada centrada en comenzar a diseñar un plan para poner en práctica el proyecto del Desarrollo de la Comunidad Basado en Recursos cuando ya se esté de regreso.

Otros dos talleres de Llamado a la Transformación, del ABCD, están programados para 2016. Está abierta la matrícula para una sesión del 8 al 11 de agosto en Nashotah House, en Milwaukee, Wisconsin. Se planea otro taller para el otoño.

Lea más acerca de esto. La página web de Llamado a la Transformación tiene cierto número de materiales aquí.

La Iglesia Episcopal y la Agencia Episcopal de Ayuda y Desarrollo crearon las herramientas de la página web y el proceso de formación de facilitadores con ayuda del Centro Beecken de la Escuela de Teología en la Universidad del Sur.

La Agencia Episcopal de Ayuda y Desarrollo tiene una explicación de cómo utiliza los métodos del ABCD, junto con algunos relatos que ilustran su uso, aquí.

 – La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.


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