Misisipí: Sacerdote episcopal presenta demanda para abrogar medida en contra de homosexuales

Nuevas leyes del estado permiten ‘armas en las iglesias’ y discriminación contra los gais

Por Pat McCaughan
Posted Jun 15, 2016
La Rda. Susan Hrostowski (izquierda) y Kathryn Garner, que han presentado una demanda para derogar la ley de “libertad religiosa”.

La Rda. Susan Hrostowski (izquierda) y Kathryn Garner, que han presentado una demanda para derogar la ley de “libertad religiosa”.

[Episcopal News Service] Para la Rda. Susan Hrostowski, la demanda que presentara el 13 de junio a favor de los derechos de [la comunidad] LGBT (mujeres y hombres homosexuales, bisexuales y transexuales) la percibe como una experiencia ya vivida.

En abril, la sacerdote episcopal y su cónyuge Kathryn Garner (“Kathy”) se contaban entre las cuatro parejas de lesbianas que impugnaron con éxito un decreto estatal que prohibía la adopción [de menores] por parte de personas homosexuales. En 2014, ellas también impugnaron la prohibición estatal respecto al matrimonio de parejas del mismo sexo.

Ahora, ella se ha sumado a una demanda federal que busca derogar otra polémica medida en contra de los homosexuales, a la que se le conoce como Ley de los Acomodos Religiosos y la cual permite a los dueños de empresas, en base a sus creencias religiosas, rehusar prestar servicios a personas LGBT.

El gobernador de Misisipí, Phil Bryant, que rubricó la medida con su firma y la convirtió en ley el pasado 5 de abril diciendo que intentaba evitar la discriminación religiosa, es mencionado en la demanda junto con otros funcionarios del estado. La ley debe entrar en vigor el 1 de julio.

Es parte de una serie de leyes que implican las creencias religiosas, pero que algunos consideran contrarias a los valores cristianos. Otra de ellas es la debatible ley de “armas en las iglesias” que permite que las congregaciones se entrenen para proporcionar equipos de seguridad armados durante el culto. La ley entró en vigor el 15 de abril cuando Bryant la firmó.

Una ley polémica y que califican de ‘antitética’ a las enseñanzas de Jesús

Hrostowski dijo que las creencias religiosas que su familia sinceramente sostiene se han visto agredidas de manera significativa por la media, a la que también se le conoce como la HB 1253.

“Como lesbiana casada, y madre de un hijo con dos madres, la HB 1523 también causa un importante agobio en la vida de mi familia”, dijo Hrostowski. “El estado se ha extralimitado para degradar a mi familia y negarnos la dignidad que disfrutábamos junto a otras familias en nuestro estado”.

“Kathy y yo estamos ahora con el temor constante de que un restaurante pueda rehusar darle asiento a nuestra familia si vieran nuestra cena como una celebración de nuestro matrimonio”, expresó ella al tiempo de presentar la demanda con la Campaña por la Igualdad del Sur y otros [grupos]. “Ya no nos sentimos seguras para viajar, porque un hotel podría rehusar que nos quedáramos juntas en una misma habitación”.

Ellas le han pedido al tribunal federal que impida que la ley entre en vigor.

“El estado le está dando prioridad a un punto de vista religioso en particular por encima de los otros”, dijo Hrostowski a Episcopal News Service (ENS). “Al redactar y aprobar esta legislación, ellos (la legislatura y el gobernador) han afectado a un grupo muy específico de personas. Eso es inconstitucional.

“Han aprobado leyes que permiten la discriminación en base a un tipo muy específico de perspectiva religiosa y eso es antitético para mí y para muchas otras personas. Como episcopal, seguimos las enseñanzas y el ejemplo de Jesucristo, sobre todo de amarnos unos a otros como él nos amó. Esa es la perspectiva de la que yo parto”.

Entre otras cosas, la ley dice que “el matrimonio es o debe ser reconocido como la unión de un hombre y una mujer” y que las relaciones sexuales están propiamente reservadas a una unión de este tipo. Y que “masculino (hombre) o femenino (mujer) se refiere al sexo biológico inmutable de un individuo, como objetivamente determinado por la anatomía y la genética en el momento de nacer”.

Basándose en esas creencias, según la ley, los asistentes sociales, los empleados públicos y una amplia gama de empresas pueden rehusar servicios a la comunidad LGBT.

Brian Seage, el obispo de Misisipí, dijo que la ley “codifica la discriminación” al permitir que las empresas traten de manera diferente a un segmento de la población.

“Por ejemplo, si una pareja LGBT entra en una oficina para obtener una licencia matrimonial, no están obligados a dársela, pero sí tienen que facilitarles las señas de alguien que pueda proporcionárselas”, dijo Seage. “Para mí, y para muchos otros, constituye una discriminación flagrante si una pareja LGBT tiene que esperar siquiera 10 segundos más que los demás”.

Seage, en una carta fechada el 3 de junio y dirigida al clero diocesano y a las congregaciones, dio a conocer una nueva política para llevar a cabo matrimonios LGBT.

“Teníamos un sistemas donde una parroquia podía pasar por un proceso de discernimiento y, si la junta parroquial emitía un voto afirmativo, podían pedirle al obispo que les diera permiso para ofrecer bendiciones, y luego matrimonios, después del veredicto del Tribunal Supremo (26 de junio de 2015)” que legalizaba el matrimonio de [parejas] del mismo sexo.

La norma deja la decisión de solemnizar bodas homosexuales a discreción del clero “con el acuerdo de que, al igual que en cualquier otra cosa que hacemos como clérigos, debemos discutirlo con nuestras parroquias y nuestro liderazgo”, dijo Seage.

Esto elimina un requisito previo de que las congregaciones y el clérigo entraban primero en un proceso de discernimiento y estudio, “que culminaba con una decisión formal de la junta parroquial y luego me presentaban una petición en que solicitaban la aprobación para llevar a cabo bodas de [parejas] del mismo sexo”, explicó [el obispo].

Seage y otros le pidieron a Bryant que vetara la HB 1523. En una entrevista en PBS, Seage calificó la ley de “libertad religiosa” de “innecesaria …  y una respuesta a algo que no es un problema” porque un clérigo siempre ha podido rehusar la celebración de cualquier boda.

No a la portación de armas en las iglesias episcopales


Seage, y la Rda. Ann Whitaker, rectora asociada en la iglesia de San Pedro [St. Peter’s Church] en Oxford, junto con otras personas han dicho que si bien la ley de “armas en las iglesias” también parece antitética a los valores cristianos de pacificación y reconciliación, vino a la zaga de la medida sobre la “libertad religiosa” y, en consecuencia, ha recibido menos atención inmediata.

“No quiero ser una sacerdote armada y no creo que ninguno de mis colegas en el estado tampoco lo quiera”, dijo Whitaker.

Ella incluso recordaba que le habían “sacado una pistola en una parroquia de aquí de Misisipí hace muchos años”. Me asusté mucho y me siento afortunada de que no estaba armada. Pudimos responder a la necesidad de este individuo sin ningún incidente: eso es lo bueno”.

El gobernador Bryant ha dicho que la ley era una respuesta a la matanza, el 17 de junio de 2015, de nueve feligreses durante un estudio bíblico en una iglesia de Charleston, Carolina del Sur. Las víctimas eran afroamericanos; el agresor, que era blanco, se dijo que quería dar comienzo a una guerra racial.

Después de algunos debates iniciales, la junta parroquial de San Pedro decidió que “no existía la necesidad aquí de entrenar a nadie ni de tener a nadie que llevara un arma a la iglesia”, dijo Whitaker. Y si bien han hablado de poner letreros que digan ‘no se permiten armas’, la iglesia aún está por hacerlo.

El Muy Rdo. Edward O’Connor, deán de la catedral de San Andrés [St. Andrew’s Cathedral] en Jackson, dijo que él y la junta parroquial también habían discutido el poner letreros prohibiendo las armas, pero “¿cómo eso impide que la gente venga armada?”.

Las armas son parte del tejido social del estado, localizado “en la hebilla del cinturón bíblico. La imagen que provocó la mayor indignación fue que cuando el gobernador firmó el proyecto de ley, lo hizo con un revolver calibre .38 encima de la Biblia. Fue sencillamente irrespetuoso”.

Suzanne Pepper, que preside el Comité con Personas LGBT de la diócesis, llamó “al hecho de que cualquiera pueda entrar en una iglesia con un arma de fuego, simplemente vergonzoso y peligroso. Las armas son una tradición sureña de hondo arraigo, pero uno no debe respaldar que alguien lleve un arma a la iglesia”.

División: Un nuevo tipo de segregación

Las dos leyes, que parecen a un tiempo condonar la violencia y señalar a la comunidad LGBT, hicieron parecer el asesinato en masa del 12 de junio en un centro nocturno gay de Orlando, Florida, algo terriblemente personal, dijo ella.

En particular, la HB 1523 “ha convertido la esperanza y la alegría por el dictamen del Tribunal Supremo en una desmoralización, ciertamente”, le dijo ella a ENS. “¿Cómo puede nuestro estado tener tantos prejuicios? “Nuestra comunidad necesita amor y compasión y comprensión y cura”.

O’Connor se mostró de acuerdo. Él pidió oraciones por el estado, “oraciones de que podamos venir a la mesa con corazones abiertos y mentes receptivas y a sabiendas de que no estamos solos. Las narrativas de las vidas de unos y otros nos transforman; debemos oírlas y aprender los unos de los otros”.

Pero las leyes también han avivado la división y la falta de un discurso público respetuoso, afirmó él.

“Muchos de nuestros hermanos y hermanas protestantes cuya interpretación de la Escritura difiere de la nuestra… y cuya comprensión de la gracia y la misericordia y de lo que el amor exige es tristemente muy diferente de la nuestra, [es aquí] donde se trazan los límites”, añadió. “Hay un sentimiento de ‘nosotros contra ellos’. Estamos sorprendidos. Se percibe en gran medida como el Sur de la segregación”, dijo O’Connor refiriéndose a las antiguas leyes que segregaban las razas.

La realidad es también que los episcopales de Misisipí constituyen un grupo muy diverso. “Hay personas en la catedral de San Andrés y otras iglesias que se oponen firmemente a la ley y hay otros que están absolutamente a su favor. Tengo a gente estupenda que salen de la iglesia el domingo y se van a almorzar con amigos queridos de hace 40 años que practican otra clase de cristianismo —siempre ha habido esa tensión”.

Si bien reconociendo que “hay alguna gracia que se ha empleado en tratar de mantener a las personas a la mesa y en enseñar el modelo episcopal-anglicano de la vía media, de que podemos discrepar profundamente pero aun así estaríamos llamados a partir juntos el pan en la mesa”.

Él añadió que “lo que más queremos es un discurso civilizado, amable y respetuoso, y no lo encontramos”.

En el ínterin, él está trabajando con organizaciones de base y organizadores comunitarios, intentando forjar un modo de avanzar y “congregando a cristianos y a judíos y a quienquiera hablar de lo que es recto y justo respecto a todas las personas de este estado”.

Pepper convino en ello. Nacida en Misisipí de donde se mudó para regresar recientemente, dijo que había esperado “formar parte de un Misisipí cambiado, o que yo pudiera ser parte del cambio”.

Pero ella compara “lo que veo que sucede con el movimiento de los LGBT con lo que sucedía en el Movimiento de los Derechos Civiles que vi de niña, y me hace acordarme de eso, de todo ese odio.

“Ahora, con la ley, la gente puede mirarte y decir, ‘si eres heterosexual, entra; si no lo eres, entonces lárgate’. Es igual a lo que sucedía en los bebederos separados que tenían letreros que decían blancos y de color. Eso no es lo que debe ocurrir en el año 2016”.

Hrostowski es profesora de asistencia social y vicaria de la iglesia de Santa Isabel  [St. Elizabeth’s Church] en Collins, donde la congregación rechazó la ley de “armas en las iglesias” por considerarla también como antitética al cristianismo.

Ella dice que seguirá trabajando con Garner por los derechos de los LGBT en Misisipí.

“Espero ciertamente ganar la impugnación de la ley”, dijo. “Comparto con el obispo primado Michael Curry lo de estar en el fuego por Jesús y en el Movimiento de Jesús, que todo ello es parte de esto. Una cosa que me enoja mucho es que la gente que apoya ese tipo de cristianismo [el que discrimina] siempre habla como si su visión del cristianismo fuese la única visión del cristianismo. El mundo necesita de la Iglesia Episcopal ahora mismo”.

—La Rda Rev. Pat McCaughan es corresponsal de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.


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