Congregaciones episcopales encuentran medios de participar en el actual ciclo político

Discernir la vocación de una congregación es esencial para su labor, dicen algunos líderes

Por Mary Frances Schjonberg
Posted May 20, 2016
Voting is only one way that Episcopalians can be involved in the electoral process. Photo: everylibrary.org

Votar es sólo una de las maneras en que los episcopales pueden participar en el proceso electoral. Foto de everylibrary.org.

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Obviamente, la mezcla de los dos temas tiene muchas ramificaciones, especialmente durante un año de elección presidencial.

Las comunidades religiosas con frecuencia debaten si toman parte en el ciclo político y, de hacerlo, cuán profundamente. Además de las dudas teológicas y de cultura congregacional, sopesan y temen las normas aparentemente complicadas de la Superintendencia de Contribuciones (IRS) que regular esa participación.

A ese objeto, la Red Episcopal de Política Pública de la Iglesia Episcopal publicó el 18 de mayo un Instrumento de Participación en las Elecciones que se presenta a sí mismo como una introducción para las congregaciones que están ansiosas de participar en el proceso electoral “fiel, responsable y legalmente”. El instrumento basa esa participación en la promesa del Pacto Bautismal de “luchar por la justicia y por la paz y respetar la dignidad de todo ser humano”.

El mismo sugiere que las conversaciones sobre temas de política pública, foros de candidatos, inscripción de votantes y campañas de información sobre temas específicos, interacción con jóvenes adultos que tienen derecho a votar por primera vez, campañas de Sal y Vota y la promoción legislativa de derechos electorales son actividades particularmente apropiadas.

“Participar en las elecciones es una manera de cumplir con nuestro llamado a amar a nuestros prójimos como a nosotros mismos”, dijo Lacy Broemel, directora de comunicaciones y operaciones de la Oficina de Relaciones Gubernamentales de la Iglesia Episcopal. “La participación en las elecciones trasciende el simple acto de votar, incluye participar en el discurso cívico y en proteger los derechos electorales”.

Durante una entrevista en el programa NewsHour de PBS  que salió al aire el 17 de mayo, el obispo primado Michael Curry le dijo a Judy Woodruff que la participación política de los cristianos era esencial.

“Independientemente del lado en que usted se encuentre —este no es un pronunciamiento partidista—  imagine nuestra política si comenzamos a comprometernos mutuamente no desde la perspectiva de mi mezquino interés personal, sino de la perspectiva de nuestro interés, del bien común, del bienestar general. Imagine nuestra política global. Imagine nuestras relaciones económicas”, afirmó.

A veces las personas de fe dicen que la Iglesia no debe involucrarse en política, pero la Rda. Leah Sandwell-Weiss, diácona de la iglesia episcopal de San Felipe de las Colinas [St. Philip’s in the Hills Episcopal Church] en Tucson, Arizona, les dice esto: “Política es en lo que Jesús se implicó. Encarémoslo: todo lo que él hizo, de algún modo, tuvo una repercusión política”.

Ella añade que es importante entender que “político es diferente de partidista” y que “si no decimos nada, eso es político también”.

El Rdo. Ed Bacon, que se jubiló recientemente como rector en la iglesia de Todos los Santos [All Saints Church] en Pasadena, California, lo ha definido de este modo: “a la fe en acción se le llama política. La espiritualidad sin acción es infructuosa, y la acción social sin espiritualidad es desalmada. Somos audazmente políticos sin ser partisanos. El tener un lugar que defender libre de partidarismo libera al patriota religioso para ver claramente, para hablar valientemente y para actuar audazmente”.

El instrumento de la EPPN insta a las congregaciones a comenzar conversaciones para discernir cómo participar y “donde nuestros fuertes pueden hacer el mayor impacto”.

Tal discernimiento es decisivo, dicen los líderes de congregaciones para quienes esa participación se ve como una vocación a la cual los llaman el Espíritu Santo y la tradición.

Por ejemplo, el Rdo. Martini Shaw, rector de la iglesia episcopal africana de Santo Tomás [African Episcopal Church of St. Thomas] en Filadelfia, dice que la tradición de la participación política de la congregación es específica tanto de su historia en la ciudad como de la parte histórica que las iglesias han desempeñado en las comunidades negras.

Santo Tomás “siempre ha estado al frente de la comunidad” en lo que toca a los problemas sociales y durante las elecciones, dijo Shaw, añadiendo que esa posición se ha acrecentado durante sus 12 años en la iglesia.

En el pasado, los pastores negros con frecuencia se contaban entre las personas más instruidas de sus comunidades, apuntó Shaw, y durante la esclavitud y en la era de la segregación las iglesias eran los únicos lugares donde los negros podían legalmente congregarse. Esas condiciones se han traducido en la práctica común de políticos que visitan congregaciones negras los domingos durante la temporada de campaña.

En consecuencia, durante la mayoría de los ciclos electorales, Santo Tomás consigue “un montón de personas interesadas en venir y lo que normalmente les digo es que son bienvenidas a visitarnos y a adorar como cualquiera otro”, dijo Shaw. Durante el momento de los anuncios, que en Santo Tomás tiene lugar después que termina la comunión, los candidatos que nos visitan son invitados a presentarse y a decir al cargo al que aspiran.

Cuando Hillary Clinton buscaba visitar iglesias negras en Filadelfia el 24 de abril, el domingo antes de las elecciones primarias en Pensilvania, se acercó a Santo Tomás y a la iglesia bautista del Triunfo [Triumph Baptist Church]. Cuando Shaw la presentó la llamó ex Primera Dama y ex Secretaria de Estado, no candidata presidencial. Por supuesto, dijo Shaw, Clinton mencionó que ella aspiraba a la presidencia.

“Lo interesante es que Bernie Sanders quería venir ese mismo domingo”, contó “pero le dijimos muy claramente que Hillary se había comprometido a venir y que probablemente no sería una buena idea”, debido a la ocasión.

Si Donald Trump, el presunto candidato republicano, pide venir a Santo Tomás de ahora a la elección del 8 de noviembre, “ciertamente lo recibiríamos”, dijo Shaw.

Recibir a los candidatos es parte del objetivo de Shaw de educar a los miembros en el proceso político y en los temas de cualquier ciclo electoral dado. A Santo Tomás también le preocupa conseguir que las personas se inscriban para votar y que se preparen para ir a las urnas con la debida documentación y ayudar a la gente a llegar a los centros de votación el día de las elecciones.

“Vamos a estar ocupados, ocupados, ocupados haciendo que la gente vaya a los colegios electorales a votar”, dijo Shaw. “Todo va a girar en torno a la votación”.

Si Santo Tomás vive a la altura de las tradiciones de la participación política de la iglesia negra, entonces la iglesia de Todos los Santos en Pasadena, epitomiza un modelo diferente, basado en discernir un llamado a lo que la Rda. Susan Russell, asociada principal de la parroquia, llama “vivir en la vanguardia profética”.

Todos los Santos ha estado durante décadas en el frente de los problemas de justicia social. En los años 40, el Rdo. John Scott, el cuarto rector de la parroquia, fue a la Union Station de Los Ángeles a protestar la deportación de nipoamericanos a los campos de internamiento. Dos décadas más tarde, el Rdo. Jon Burt, sucesor de Scott, recibió amenazas de muerte después que apoyó a Martin Luther King y lo ayudó a organizar enormes manifestaciones a favor de los derechos civiles en la zona.

El Rdo. George Regas, sucesor de Burt, se opuso rotundamente a la guerra de Vietnam, dando lugar a una gran división en la congregación con su sermón de 1971 “Sr. Presidente, el jurado está formado”. En octubre de 2004, el ahora jubilado Regas predicó un sermón en Todos los Santos que la Superintendencia de Contribuciones dijo inicialmente que constituía una intervención en la elección presidencial de 2004. La IRS inició una investigación de dos años en la parroquia que concluyó en 2007 sin llegar a cuestionar su estatus de exenta de impuestos y sin que la auditoría con la que habían amenazado tuviera lugar.

“Pero ninguna de esas acciones tiene que ver con los candidatos”, dijo Russell. “Si bien el ADN de Todos los Santos ha estado profundamente arraigado en el evangelio social a través y dentro del proceso político, hemos trazado el límite en cualquier participación que sea partidarista”.

“Estamos muy claros de que nuestro reto está en los temas no en los partidos”, señaló ella.

La “ética teológica fundacional” de la parroquia es que está “profundamente comprometida con ser una voz profética en la arena pública en asuntos que importan para el evangelio, y la manera en que hacemos eso es también vehementemente no partidaria”. Una resolución de la junta parroquial sobre justicia racial está orientando a algunos sobre la participación de Todos los Santos en este ciclo electoral, explicó Russell.

Todos los Santos auspicia foros educativos sobre iniciativas electorales y a veces asume posiciones respecto a esas iniciativas, según Russell. También tiene montada una “mesa de acción” en una Hora del Café en la que brinda a los feligreses medios de hacer oír sus voces en temas de justicia social y proporciona información sobre inscripción y derechos del votante.

La parroquia ha discernido su vocación y Russell dijo que ser episcopal significa que Todos los Santos pertenece a una “Iglesia bastante amplia” que permite tanto a congregaciones como a individuos encontrar sus propias vocaciones. Y si bien algunas parroquias, tales como Todos los Santos, ven su vocación como viviendo en esa vanguardia profética, “es la vocación de otros vivir en la vanguardia contemplativa de nuestra tradición y todo eso cae dentro de los lindes de nuestra fe y práctica comunes como anglicanos”, subrayó.

Una congregación que busca discernir su vocación —o discernir si está siendo “llamada a un nuevo lugar para un nuevo propósito”— debe escuchar al Espíritu Santo y, afirmó Russell, escuchar “los problemas que hacen latir su corazón más aprisa como congregación”.

San Felipe en Tucson participa en los procesos políticos y electorales en más de un nivel. [La iglesia] fue miembro fundadora de la Organización para la Educación Cívica Interreligiosa del Condado de Pima, una organización de promoción social sin fines de lucro que se moviliza por asuntos que afectan a familias y comunidades en los ámbitos local y regional. La promoción social y la educación han incluido temas tales como violencia armada, inmigración, economía medioambiental y financiación educacional, dijo Sandwell-Weiss.

El grupo espera que brindando información y ayudando a las personas a relacionar esos asuntos con su fe —especialmente con el llamado de Jesús en Mateo 25 a encontrarle mientras nos ocupamos de las personas en los márgenes de la sociedad— “es de esperar que habrá un electorado más informado y un electorado que trabajará por hacer algunos cambios”, afirmó.

La iglesia fue también un colegio electoral para la elección especial del estado del 17 de mayo sobre dos proposiciones sobre financiación educacional y cambio para el sistema de pensiones de los empleados públicos. Un número indeterminado de congregaciones e instituciones episcopales ofrecen sus instalaciones como colegios electorales.

La iglesia episcopal de Betesda junto al mar [Episcopal Church of Bethesda-by-the-Sea] en Palm Beach, Florida, tiene “toda clase de personas en la iglesia y algunas son más conocidas que otras, y mi esperanza es que todas encuentren un lugar donde podamos conversas sincera y abiertamente de ciertas cosas”, dijo el Rdo. James Harlan, rector de la parroquia. Donald Trump es una de esas personas, quien se casó en la iglesia en 2005.

Harlan, que ha predicado sobre conducta de campaña y retórica de campaña, así como el modo en que los cristianos pueden vivir más allá del modelo de ganadores y perdedores, dijo que otros de sus objetivos es que cuando la gente vote “se dé cuenta de que sus votos bautismales —luchar por la justicia y por la paz de todas las personas y respetar la dignidad de todo ser humano— deben influir realmente en su manera de votar”.

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactor y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri


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