Pronunciamiento de La Iglesia Episcopal Hondureña sobre el asesinato de Berta Cáceres

Posted Mar 7, 2016

Isaías Capitulo 10: versos 1 y 2

“Ay de ustedes, que dictan leyes injustas y publican decretos intolerables, que no hacen justicia a los débiles ni reconocen los derechos de los pobres de mi pueblo, que explotan a las viudas y roban a los huérfanos.”

¡BASTA YA!

Como iglesia misionera hace seis años iniciamos como la obra pastoral entre el pueblo Lenca en el departamento occidental de Intibucá. El Obispo, los presbíteros, diáconos y la comunidad laica de La Iglesia Episcopal Hondureña lamentamos profundamente el vil asesinato perpetrado contra la dirigente y  defensora de los derechos Indígenas y ambientalista del territorio del rio sagrado Gualcarque  declaramos lo siguiente:

Primero:

La Iglesia Episcopal Hondureña consciente que la vida es por excelencia el don dado por Nuestro Creador,  consciente de que la vida es un derecho universal inalienable de todo ser  humano,  el cual debe ser protegido  tanto  por la sociedad y el Estado  para preservar la justicia, la paz y la convivencia común. Igualmente conscientes de que nuestra Carta Magna  en su  artículo 59 reza que: “La persona humana es el fin supremo de la sociedad y el Estado, todos tienen la obligación de respetarla y protegerla, la dignidad del ser humano es inviolable”, así como también  lo establecido en el convenio 169 de la OIT “sobre los pueblos indígenas y tribales en países independientes” de la cual Honduras es miembro. Consecuentemente se deben de observar las normas

Internacionales enunciados en el convenio, y lo establecido por la declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos Tribales e Indígenas. Condenamos enérgicamente el asesinato cometido contra la humanidad de nuestra hermana Berta Cáceres.

Segundo:

Como pueblo de Dios repudiamos enfáticamente este deleznable  acto de asesinato  perpetrado contra la dirigente indígena lenca Berta Cáceres, una mujer valiente, defensora inclaudicable de los derechos tanto de los Pueblos indígenas como de la protección del ambiente, una mujer que deja una huella profunda en nuestro pueblo hondureño, y su muerte genera en nosotros un  sabor amargo,  que nos compele hacer este pronunciamiento.

Tercero:

Como iglesia elevamos nuestra voz profética para que este asesinato no quede en la impunidad, ¡ya basta tanta impunidad!, ¡ya basta tanta violencia contra las mujeres! , es alarmante el  aumento de los índices de violencia contra las mujeres y la poca o ninguna respuesta de las autoridades quienes tienen la obligación sine qua non de defender y preservar sus vidas a través de políticas que aseguren, involucren y  obliguen a  todas las instancias de la sociedad civil y del gobierno a dar una  respuesta urgente a esta problemática:

Por tanto, ante este crimen de lesa humanidad como Iglesia de Dios que somos:

1.-  Pedimos  al Presidente de la Republica  garantice lo prescrito en el artículo 59 de nuestra constitución y en el Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional de Trabajo, como también  lo contenido en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos Indígenas) ,  y no descansar hasta que este crimen sea esclarecido, ya que es deber ineludible de la sociedad y  de El Estado  velar por el respeto  a la vida de todo ser humano sin importar su género, condición económica, política, social, por lo cual estamos pidiendo que se haga justicia en este caso concreto.

2. – De igual manera pedimos a los diferentes poderes del estado ejecutivo, legislativo y judicial aplicar las diferentes leyes que en materia de asesinatos, violencia de todo tipo contra las niñas y mujeres están vigentes en Honduras que no sean solo papel mojado sino que sean instrumentos que verdaderamente garanticen y protejan la vida y luchen contra  la violencia contra las mujeres y niñas,  así como por el tráfico humano del cual muchas de ellas son víctimas. Y, en el caso que nos ocupa que cumplan con su deber de honrar la vida , los principios, la lucha en pro de los derechos ambientales; de los derechos de los pueblos indígenas;  contra el narcotráfico  y el crimen organizado  que fueron el estandarte que en todo momento nuestra hermana  Berta Cáceres enarboló de forma incansable durante su vida.

Finalizo con la célebre frase del escritor Pablo Neruda  que  expresa: “Podrán  cortar todas las flores, pero nunca podrán detener la primavera”  

Dado en la ciudad de San Pedro Sula, a los cinco días del mes de Marzo de Nuestro Señor Jesucristo.


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Comments (1)

  1. John Dickert says:

    I don’t know why you would not translate this anyway! JAD

    Isaiah Chapter 10: verses 1 and 2

    “Woe to you who dictate unjust laws and issue tyrannical decrees, which do not do justice to the weak and recognize the rights of the poor of my people, who exploit rob widows and orphans.”

    STOP IT!

    As a missionary church began six years ago as the pastoral work among the Lenca people in the western department of Intibuca. Bishop, priests, deacons and the lay community of The Episcopal Church Honduran deeply regret the vile murder perpetrated against the leader and defender of indigenous rights and environmental river sacred territory Gualcarque declare the following:

    First:

    The Honduran Episcopal Church aware that life is par excellence the gift given by our Creator, aware that life is a universal and inalienable right of every human being, which must be protected both by society and the state to preserve justice, peace and mutual coexistence. Also aware that our Constitution in Article 59 reads: “The human person is the supreme goal of society and the state, all have an obligation to respect and protect the dignity of the human being is inviolable”, as well as the provisions of the ILO Convention 169 “on indigenous and tribal peoples in independent countries” of which Honduras is a member. Consequently must observe the rules

    International set forth in the agreement, and that established by the United Nations declaration on the rights of indigenous and tribal peoples. We strongly condemn the murder committed against humanity of our sister Berta Caceres.

    Second:

    As God’s people we condemn strongly this heinous act of murder perpetrated against the Lenca indigenous leader Berta Caceres, a brave, unwavering advocate for the rights of both indigenous peoples and the protection of the environment, a woman who leaves a deep impression on our Honduran people, and his death generates in us a bitter taste, which compels us to make this pronouncement.

    Third:

    As a church we raise our prophetic voice so that this murder does not go unpunished, such impunity Enough !, enough already so much violence against women! , Is alarmingly increasing rates of violence against women and little or no response from the authorities who have the sine obligation qua non to defend and preserve their lives through policies that ensure, engage and force all instances of civil society and government to respond urgently to this problem:

    Therefore, in this crime against humanity Church of God that we are:

    1. We request the President of the Republic guarantees prescribed in Article 59 of our constitution and Convention 169 of the ILO (International Labor Organization, as contained in the UN Declaration on the rights of peoples Indians), and not rest until this crime is clarified, since it is the inescapable duty of society and the State to ensure respect for the life of every human being regardless of gender, economic status, political, social, so which we are calling for justice in this case is done.

    2. – In the same way we ask the different powers of the executive, legislative and judicial been applying the different laws concerning murder, violence of all kinds against girls and women are in effect in Honduras that are not only paper but are instruments that truly guarantee and protect life and combat violence against women and girls, as well as human trafficking which many of them are victims. And in the present case to fulfill their duty to honor the life, the principles, the struggle for environmental rights; the rights of indigenous peoples; against drug trafficking and organized crime were the banner that at all times our sister Berta Caceres hoisted tirelessly during his lifetime.

    I ended with the famous phrase of the writer Pablo Neruda, which states: “They can cut all the flowers, but they can never stop the spring”

    Given in the city of San Pedro Sula, on the fifth day of March of Our Lord Jesus Christ.

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