La Iglesia brasileña celebra su 125º. aniversario

El tema de la “unidad y la acción de gracias” reafirma el compromiso con la misión

Por Lynette Wilson
Posted Jun 15, 2015
La obispa primada Katharine Jefferts Schori, el arzobispo Francisco de Assis da Silva, a la derecha, y el obispo Humberto Maiztegue, de la Diócesis Meridional, concelebran durante la eucaristía del 7 de junio en conmemoración del 125º. aniversario de la Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil. La Iglesia también celebró 50 años de autonomía y 30 años de la ordenación de mujeres. Foto de Lynette Wilson/ENS.

La obispa primada Katharine Jefferts Schori, el arzobispo Francisco de Assis da Silva, a la derecha, y el obispo Humberto Maiztegue, de la Diócesis Meridional, concelebran durante la eucaristía del 7 de junio en conmemoración del 125º. aniversario de la Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil. La Iglesia también celebró 50 años de autonomía y 30 años de la ordenación de mujeres. Foto de Lynette Wilson/ENS.

[Episcopal News Service – Porto Alegre, Brasil] Durante 125 años la Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil ha estado edificando el reino de Dios mediante su dedicación a la misión en el país más grande de América del Sur, gracias tanto a la ayuda de asociaciones locales como de haber conservado sólidos vínculos históricos con la Iglesia Episcopal en Estados Unidos —en un espíritu de “unidad”.

“Esta Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil tiene la misma vocación a la unión que Jesús le pidió a sus discípulos”, dijo la obispa primada Katharine Jefferts Schori, durante un sermón que predicó el 7 de junio en la ciudad sureña donde dos misioneros enviados por el Seminario Teológico de Virginia establecieron la Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil en 1890.

“Vuestra historia aquí ha sido un largo proceso de reunir a las personas para bendecirlas. Vuestro don ha sido la convicción de que la unidad en la Iglesia se supone que bendiga también a toda la comunidad. El ser uno comienza por compartir las buenas nuevas del amor de Dios para todos y por enseñar a las personas a vivir juntas como amigos —amigos de Dios y los unos de los otros. Vemos que la unidad tiene lugar en congregaciones y en las maneras en que sus miembros están presentes en la comunidad más amplia —alimentando, curando y procurando la justicia” —afirmó.

La obispa primada Katharine Jefferts Schori predicó durante el oficio eucarístico del 7 de junio en la catedral de la Santísima Trinidad en Porto Alegre, Brasil, lugar de nacimiento de la Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil. El Rdo. Luiz Coelho, de la Diócesis de Río de Janeiro, tradujo el sermón del inglés al portugués. Foto de Lynette Wilson/ENS.

La obispa primada Katharine Jefferts Schori predicó durante el oficio eucarístico del 7 de junio en la catedral de la Santísima Trinidad en Porto Alegre, Brasil, lugar de nacimiento de la Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil. El Rdo. Luiz Coelho, de la Diócesis de Río de Janeiro, tradujo el sermón del inglés al portugués. Foto de Lynette Wilson/ENS.

Más de 200 personas se reunieron al anochecer en la catedral de la Santísima Trinidad, la catedral Nacional de la Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil, para el oficio de tres horas en conmemoración del 125º. Aniversario de la Iglesia, los 50 años de autonomía y los 30 años de la ordenación de mujeres. Además de predicar, la obispa primada concelebró con el arzobispo Francisco de Assis da Silva y el obispo Humberto Maiztegue de la Diócesis Meridional, donde está localizada la catedral.

Desde la firma de un pacto bilateral en 1990, luego de un período de separación, la Iglesia Episcopal en Estados Unidos y la Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil han estado trabajando para reconectarse, restablecer sus nexos de amistad y alentar la asociación y las relaciones de compañerismo entre las dos iglesias.

“En los últimos 20 años las relaciones han llegado a ser incluso más importantes. Creo que pueden enseñarnos muchísimo acerca del empuje misional a los lugares que nunca han visto ninguna buena nueva, o que están en urgente necesidad de ella”, dijo Jefferts Schori a Episcopal News Service, refiriéndose a la labor misionera de la Iglesia con los pueblos indígenas que afirma la solidaridad y el compañerismo, más que dádivas. “Eso es un punto de vista notable y una teología que la mayoría de las personas en la Iglesia de EE.UU. nunca entenderían o nunca iniciarían.

“Brasil es un lugar postcolonial, y se siente muy confiado al respecto y eso es algo que podríamos aprender. Que no se trata de dádivas generosas, que ha sido el M.O. (modus operandi) de la Iglesia Episcopal durante mucho tiempo. Hoy es menos así, pero eso es por lo que somos famosos. Estamos empezando a aprender ahora a estar en solidaridad, pero la Iglesia aquí ya sabe cómo y podría enseñarnos un montón”.

La Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil ha estado afincada en la misión a lo largo de sus 125 años de existencia; el campo misionero establecido en el sur se ha propagado hasta los remotos confines del Amazonas, así como más recientemente en el nordeste. Sin embargo, en su relación con la Iglesia Episcopal en Estados Unidos, a la Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil la afectó un cisma de más de una década relacionado con la sexualidad humana y la ética, tanto en lo que respecta a la conducta heterosexual como homosexual, explicó da Silva en una entrevista con ENS el 6 de junio.

La Iglesia eligió el tema “unidad y acción de gracias” como una reafirmación de su compromiso con la misión y el servicio a través de la “unidad” no de la “uniformidad”, y para expresar su gratitud por su valiosa historia, así como su compromiso a marchar adelante como una sola Iglesia, afirmó él.

 

La Muy Rda. Mannez Rosa dos Santos, deana de la catedral de la Santísima Trinidad en Porto Alegre, Brasil, y otras personas que trabajaron en el Libro de Oración Común de 1,181 páginas, adaptado para el contexto brasileño, celebran su presentación durante la eucaristía del 125º. aniversario. Foto de of Lynette Wilson/ENS.

La Muy Rda. Mannez Rosa dos Santos, deana de la catedral de la Santísima Trinidad en Porto Alegre, Brasil, y otras personas que trabajaron en el Libro de Oración Común de 1,181 páginas, adaptado para el contexto brasileño, celebran su presentación durante la eucaristía del 125º. aniversario. Foto de of Lynette Wilson/ENS.

Además, la Iglesia se siente agradecida por la publicación de su Libro de Oración Común de 1.181 páginas, que ha sido el resultado de nueve años de labor y está adaptado al contexto brasileño, incluido el lenguaje coloquial e integrado de género que fija el rumbo para el futuro, dijo él.

“Nuestra Iglesia tiene un sentido de apertura hacia el futuro”, dijo da Silva.

La Obispa Primada pasó tres días en Porto Alegre, donde ella y el Rdo. David Gortner, que representó al Seminario Teológico de Virginia, lograron conocer mejor a la Iglesia brasileña, se reunieron con una agrupación interreligiosa, visitaron, con el personal de un programa de educación medioambiental diocesano para niños, una aldea guaraní y un hogar de ancianos dirigido por la Iglesia. El 6 de junio, la Obispa Primada dio una conferencia sobre el episcopado y el sexismo durante un seminario de teólogas laicas y ordenadas que coincidió con los eventos del fin de semana.

“Hay señales abundantes de esa unidad aquí —en el profundo respecto mostrado hacia todos los miembros de la agrupación interreligiosa que conocimos aquí el viernes; en vuestra capacitación consciente y proactiva de las mujeres, las minorías sexuales y los pueblos indígenas (y) en vuestro cuidado y solidaridad con los pobres, incluido nuestro pobre y explotado medioambiente. Junto, todo el pueblo de Dios se empeña en crear una totalidad más eficaz”, dijo la Obispa Primada en su sermón.

“Esta celebración es acerca de esa salud e integridad crecientes, y muchas son las barreras que se han desplomado para hacernos llegar hasta este punto. Para cualquiera que no tenga una idea clara de lo que significa realmente la vida —y eso somos todos nosotros en algún momento— vuestro nuevo libro de oración ayudará a las personas a reconocer lo santo que hay en torno a todos nosotros y dentro de nosotros. Nos acercará más a una Iglesia que en verdad sí respeta la dignidad de todo ser humano, hombre y mujer, homosexual y heterosexual, descendientes de todas las naciones, y las otra partes de la creación de Dios”.

La presencia de la Obispa Primada, dijo el Rdo. Arthur Cavalcante, secretario provincial de la Iglesia, era un testamento a la relación histórica entre las dos iglesias y una “señal de que podemos continuar edificando la misión de Dios que nos han encargado”.

En 1890, dos misioneros del Seminario Teológico de Virginia, Lucien Lee Kinsolving y James Watson Morris, establecieron la Iglesia en Porto Alegre, en el sureño estado de Rio Grande Do Sul.

En 1907, los empeños misioneros en el Brasil dieron lugar al establecimiento de un distrito misionero de la Iglesia Episcopal bajo el liderazgo de Kinsolving, quien para entonces era obispo.

“Me siento continuamente conmovido por la herencia de Virginia y su influencia en la misión cristiana y episcopal, y que sistemáticamente hayamos enfatizado el desarrollo de una Iglesia indígena con liderazgo indígena”, dijo Gortner, profesor de evangelización y liderazgo congregacional y director del programa doctoral de ministerio en el Seminario Teológico de Virginia.

 

El Rdo. David Gortner, profesor de evangelización y liderazgo congregacional y director del programa doctoral de ministerio en el Seminario Evangélico de Virginia, representó al seminario en la celebración del 125º. aniversario. En esta foto aparece leyendo una carta del Ian S. Markham, decano del seminario, durante la eucaristía del 7 de junio. El Rdo. Luiz Coelho, de la Diócesis de Rio de Janeiro, tradujo la carta del inglés al portugués. Foto de Lynette Wilson/ENS.

El Rdo. David Gortner, profesor de evangelización y liderazgo congregacional y director del programa doctoral de ministerio en el Seminario Evangélico de Virginia, representó al seminario en la celebración del 125º. aniversario. En esta foto aparece leyendo una carta del Ian S. Markham, decano del seminario, durante la eucaristía del 7 de junio. El Rdo. Luiz Coelho, de la Diócesis de Rio de Janeiro, tradujo la carta del inglés al portugués. Foto de Lynette Wilson/ENS.

Gortner participó en el oficio del 7 de junio con la lectura de una carta del Muy Rdo. Ian S. Markham, decano del seminario, y el 6 de junio, durante una recepción, una carta del Rdo. Robert Heaney, director del Centro de Estudios de la Comunión Anglicana.

“Las personas en papeles de liderazgo son notables, comprometidas y apasionadas y muestran un auténtico júbilo en el ministerio”, dijo Gortner, en una entrevista con ENS. “Admiro las formas en que procuran asociarse con los pobres y marginados y los que no tienen poder en esta sociedad y abogar por ellos. Espero [que lleguen a tener] una influencia mayor que sólo puede venir con el crecimiento”.

El Brasil es el quinto país del mundo, tanto en extensión como en población, con más de 200 millones de habitantes. Aunque el catolicismo romano ya no es una religión patrocinada por el Estado, el Brasil tiene más catolicorromanos —123 millones— que ningún otro país del mundo.

Los lazos históricos de la Iglesia con el seminario y la Iglesia Episcopal, más que sus nexos con la Iglesia Anglicana, que estableció capellanías anglicanas para servir a expatriados, son de gran importancia.

“La presencia de los misioneros de Virginia siempre ha sido notable y de mucha importancia para la Iglesia en Brasil al comenzar la misión aquí”, dijo la Rda. Glenda McQueen, encargada de América Latina y el Caribe de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera, añadiendo que la Iglesia también experimentó un período de separación del seminario que esperaba remediar. “De manera que poder reconectar con el Seminario de Virginia ha sido muy importante ya que era conectar con el lugar donde la misión comenzó, y con la gente que vino.

“También, la relación con la Iglesia Episcopal ha sido importante para Brasil de mantener y de fortalecer esa relación a través de los años, de manera que la presencia de la Obispa Primada habla de esa relación y de esa asociación. Creo especialmente también que la celebración de los 30 años de la ordenación de mujeres sirve para resaltar el liderazgo de las mujeres donde, históricamente, todos los líderes han sido hombres. Pero la asociación es lo que resulta realmente importante para ellos, y que viniera [la representación de] Virginia fue sencillamente la guinda del pastel”.

En los años 50, la Iglesia brasileña comenzó a hablar acerca de su autonomía y en 1965 el distrito misionero se convirtió en la Provincia Autónoma del Brasil.

Durante la guerra fría —una época en que el gobierno de EE.UU. respaldaba regularmente a los gobiernos de derecha en un intento de contener la propagación del comunismo en Latinoamérica, a veces participando en el derrocamiento de líderes izquierdistas, incluido el golpe militar de 1964 que depuso al presidente del Brasil João Goulart— un resurgente nacionalismo se hizo fuerte en Brasil.

“Todo el mundo sabe que EE.UU. desempeñó un papel clave en el proceso [el golpe] y el pueblo de la Iglesia comenzó a sentirse nacionalista”, dijo da Silva, añadiendo que la Iglesia se convirtió en una provincia independiente un año después.

La Iglesia Episcopal mantuvo su ayuda económica a la Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil hasta 1975. No obstante, la Iglesia perdió a muchos de sus clérigos, que anteriormente cobraban [sus salarios] en dólares norteamericanos en lugar de en la más débil moneda local, y la Iglesia se vio obligada a vender propiedades.

“Al proceso de autonomía no lo dirigieron correctamente y para nosotros llegó a ser muy difícil de manejar”, dijo da Silva. “En lo económico, éramos del todo dependientes”.

Cincuenta años después, la Iglesia celebra su autonomía, y continúa en la tradición misionera de su fundación.

Además de Brasil, La Iglesia Episcopal tiene relaciones pactadas con iglesias episcopales en Liberia, y las Filipinas, que se convirtieron en provincias autónomas de la Comunión Anglicana en 2005, y con la Iglesia Anglicana de la Región Central de América (IARCA)

“Brasil es una notable historia de éxito. Han alcanzado la madurez y la han sobrepasado de muchas maneras”, dijo Jefferts Schori, añadiendo que Brasil fue la primera provincia en llegar a ser autónoma a partir de la obra de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera. Nos están enseñando”.

(La Domestic and Foreign Missionary Society (DFMS) es el nombre con el cual la Iglesia Episcopal está incorporada, funciona empresarialmente y lleva a cabo la misión).

“Ellos nos empujaron a movernos hacia un nuevo nivel de relación”, dijo la Obispa Primada. “Las Filipinas han hecho algo semejante también, en su resuelta decisión de adelantar la autonomía antes de lo programado y de ofrecerle ese inmenso regalo a la Convención Nacional. Y a largo plazo, yo espero que ese es el futuro para toda una serie de diócesis que se encuentran fuera de EE.UU. Debemos avanzar hacia ese tipo de visión y ayudarlas a hacerse autónomas de un modo que les permita prosperar. En eso radica, creo yo, la labor de sostenibilidad [de la IX Provincia] a largo plazo”.

— Lynette Wilson es redactora y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.