La DFMS informa de un superávit anual de $2,4 millones

El Consejo Ejecutivo encomia el manejo del presupuesto y el liderazgo de Sauls y Barnes

De la redacción de ENS
Posted Mar 30, 2015

[Episcopal News Service – Salt Lake City, Utah] En respuesta a informes financieros del liderazgo de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera (DFMS) que muestran un ingreso anual que excede a los gastos ( “superávit”) de casi $2,4 millones, el Consejo Ejecutivo de la Iglesia Episcopal, durante su reunión anual que tuvo lugar aquí del 19 al 21 de marzo, adoptó una resolución en que encomiaba la mayordomía financiera del personal y la gerencia de la Sociedad. La resolución reconoce en particular “el liderazgo consecuente y visionario” del director de operaciones, obispo Stacy F. Sauls, y del Tesorero y primer funcionario de finanzas, N. Kurt Barnes, en la reducción de gastos y en la generación de ingresos.

Una presentación de Barnes el primer día de la reunión mostró un resultado neto preliminar (ingresos menos gastos) de $2,4 millones en el presupuesto denominacional del año fiscal 2014, el año intermedio del presupuesto trienal 2013-2015.

El superávit, que aparece en los renglones del presupuesto supervisados por la gerencia de la DFMS, representa “un mejor resultado que lo presupuestado” para 2014, según Barnes. “La sólida posición financiera de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera proviene de aprovechar las oportunidades para la generación de ingresos, así como de ahorros sustanciales en gastos operativos”, dijo él.

La DFMS [Domestic and Foreign Missionary Society] es el nombre con el cual la Iglesia Episcopal está incorporada, funciona empresarialmente y lleva a cabo la misión).

El ingreso anual sobrepasó las proyecciones en más de $2,5 millones, fundamentalmente como resultado de aumentos no esperados en: ingresos por concepto de rentas generadas por hacer un uso más eficiente del espacio y el alquiler del espacio sobrante del Centro Denominacional de la Iglesia Episcopal en Nueva York, la renegociación de préstamos y líneas de crédito y contribuciones diocesanas más estables. Los ahorros en los gastos operativos se originaron fundamentalmente como resultado de un manejo cuidadoso del presupuesto por parte del personal en cada área: misión, administración y gobierno.

Estos ahorros, sin embargo, no equivalen a un reducido impacto de la misión, según Sauls.

“Estamos comprometidos a rendir cuentas de objetivos de misión mensurables”, dijo Sauls, señalando al recién publicado Informe a la Iglesia 2015, un boletín electrónico publicado en enero que ilustra la labor de la DFMS en apoyo a las comunidades locales de la Iglesia Episcopal que trabajan por cumplir cada una de las Cinco Marcas de la Misión.

“Estamos tratando de llevar al personal denominacional a un cambio cultural orientado hacia la misión y alejado del mantenimiento; hacia el servicio y distante de la regulación”, continuó Sauls.

“El propósito de una sociedad misionera denominacional es la redistribución y colocación de nuestros recursos, tanto económicos como humanos, a las partes del organismo que, aunque económicamente pobres, están entre nuestras comunidades más ricas en visión y creatividad hacia la misión y tienen las mayores posibilidades”, añadió Sauls. “El actual cuadro financiero muestra una estructura denominacional que ya vive en un futuro propulsado por la misión, basado en el Evangelio y arraigado en el ministerio local”.

Reacción de los miembros del Consejo Ejecutivo
La resolución reconoce el liderazgo económico del personal a partir del Comité Permanente Conjunto sobre Misión Mundial del Consejo Ejecutivo. El pleno del Consejo la adoptó por unanimidad en la última jornada de su reunión y varios miembros encomiaron posteriormente la situación económica de la DFMS.

“Un superávit presupuestario de $2,4 millones indica la cuidadosa supervisión de los gastos, y la atenta mayordomía financiera del Rvdmo. Stacy Sauls, director de operaciones, y de Kurt Barnes [tesorero y director de finanzas]”, dijo Clifton Daniel, miembro del Comité de la Misión Mundial y obispo provisional de la Diócesis de Pensilvania.

“Muchas gracias se les deben a ellos por su vigilancia, la cual libera fondos adicionales para la creciente visión misionera de esta Iglesia”, dijo Daniels.

John Johnson, miembro del Consejo y diputado a la Convención General por la Diócesis de Washington, se mostró de acuerdo.

“Este superávit es una gran noticia para todos los episcopales. La excelente administración y supervisión fiscales de las operaciones y programas de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera demuestran que somos una Iglesia de abundancia y oportunidades”, dijo Johnson.

“Yendo aún más allá, creo que los diputados a la Asamblea General y otros líderes de la Iglesia deben crear una nueva visión y misión estratégicas para una renovada Iglesia Episcopal dedicada a llevar la Iglesia al mundo y no lo contrario”, añadió Johnson.

Otro miembro del Consejo, la Rda. Dahn Gandell, de la Diócesis de Rochester, dijo que el personal de la DFMS “ha hecho una excelente labor administrando los recursos financieros de nuestra Iglesia. El ingreso neto ha sobrepasado los gastos en nueve de los últimos 10 años debido a los réditos acrecidos y a que los gastos se han ajustado al presupuesto al tiempo que han cumplido las metas impuestas por la Convención General y el Consejo Ejecutivo”.

“Es importante que la Iglesia esté consciente de estos éxitos y reconozca al obispo Stacy Sauls y a Kurt Barnes por su liderazgo y compromiso con nuestra Iglesia y su misión”, dijo ella.

Varios presidentes de comités del Consejo usaron sus últimos informes trienales al Consejo para encomiar la relación entre el personal de la DFMS y el Consejo que dijeron había mejorado notablemente durante el último trienio.

Lelanda Lee, diputada a la Convención General por la Diócesis de Colorado y presidente del Comité Permanente Conjunto de Promoción Social e Interconexión, resaltó que “la colaboración [entre el personal de la DFMS y el Consejo] ha sido muy bien acogida y muy efectiva”. Steve Hutchinson, diputado de la Diócesis de Utah y presidente del Comité Permanente Conjunto sobre Gobierno y Administración de la Misión del Consejo, dijo que “la relación laboral este trienio entre los comités permanentes del Consejo y el personal… [es] notablemente más comprometida, constructiva y útil, y un avance en comparación con el trienio anterior”¨.

Como parte de este informe al Consejo, el obispo Mark Hollingsworth, de Ohio, presidente del Comité Permanente Conjunto de Finanzas para la Misión, elogió “el talento, el saber, la creatividad y la fe” de los miembros del personal que han trabajado con este comité durante el presente trienio, todos los cuales “han sido esenciales para llevar a cabo nuestra misión y actividades”.

Generación de ingresos y dispersión del personal
Múltiples factores contribuyeron a la generación de $40,6 millones en ingresos, más de $2,5 millones de las proyecciones presupuestarias, durante 2014. Estos incluyen un aumento no previsto de las contribuciones [diocesanas], así como ingreso por concepto de rentas que sobrepasaron las predicciones.

El alquiler de los pisos no usados del Centro Denominacional de la Iglesia Episcopal a inquilinos de afuera data de 2009, pero se ha incrementado notablemente durante el presente trienio. Actualmente, cinco plantas están completamente alquiladas por inquilinos de afuera. El alquiler del espacio se ha hecho posible, en parte, por una iniciativa de la administración de la DFMS en el actual trienio de ubicar un creciente número de miembros del personal fuera de Nueva York.

“Hemos repartido el personal para hacer la conexión al ministerio local una prioridad. Un beneficio añadido ha sido la disponibilidad de espacio adicional para alquilar a otros”, dijo Sauls.

A diferencia de hace seis años, cuando casi todos los empleaos de la DFMS vivían en el área metropolitana de Nueva York y trabajaban en el Centro Denominacional de la Iglesia Episcopal, en la actualidad aproximadamente el 45% de los empleados —entre ellos la mayor parte del personal de misión— vive y trabaja en otra parte.

“Los miembros del personal de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera viven y trabajan actualmente en lugares tan diversos como Seattle, Los Ángeles, Denver, Minnesota, Dallas, Ohio, Carolina del Norte, Washington, D.C., Orlando, Austin y Búfalo”, dijo Samuel A. McDonald, subdirector de operaciones y director de misión. “En efecto, como parte de nuestra misión e identidad internacionales, también tenemos personal que vive en lugares como Hong Kong, Panamá y Edimburgo”.

“Si bien la generación de ingresos es un beneficio ancilar de la repartición del personal, la virtud primordial ha sido que le ha permitido al personal hacerse más responsable ante la denominación, más afincado en las conversaciones y el contexto locales para la misión y —acaso lo más importante— más productivo en rendimientos mensurables en pro de la misión”, añadió McDonald.

Un aumento del impacto de la misión
Al igual que Sauls, McDonald hizo notar que un riguroso cuadro del impacto de la misión de la DFMS puede encontrarse en el Informe a la Iglesia 2015, que está disponible en inglés, español y francés en la página web de la Iglesia Episcopal. Además de extensas presentaciones narrativas, ilustraciones y vídeos relacionados con cada una de las marcas de la misión, el informe contiene un extenso apéndice con detalles específicos de la labor de la Sociedad en cada una de las diócesis de la Iglesia.

Las traducciones al español y francés del informe también se encuentran disponibles en la Red.

“El Informe a la Iglesia trata precisamente de asociación, ilustrando el impacto de los recursos denominacionales cuando se equiparan a los empeños locales”, dijo McDonald. “Está estructurado según las Cinco Marcas de la Misión porque la labor de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera, al igual que el presupuesto trienal, se ha estructurado en torno a esas marcas”.

El presupuesto trienal 2013-2015 de la Iglesia Episcopal se estructuró según las Cinco Marcas de la Misión por primera vez luego de que la obispa primada Katharine Jefferts Schori propusiera la idea y un presupuesto modelo a la 77ª. Convención General.

Sauls citó la plantación de iglesias como un ejemplo de un foco de misión en el cual algunas inversiones a escala denominacional, limitadas pero estratégicamente utilizadas, han comenzado a redituar dividendos en contextos locales.

“En el último trienio, se iniciaron once nuevas iglesias en la Iglesia Episcopal, cinco de las cuales estaban en Texas”, dijo Sauls. “Fuera de Texas, hubo solamente seis plantaciones de iglesias, y la inversión denominacional en este quehacer fue cero.

“En este trienio, hasta ahora, hemos plantado 38 nuevas iglesias o ‘zonas de empresa de misión’, que son núcleos de congregaciones o comunidades que trabajan en contextos de evangelización históricamente subatendidos por nuestra Iglesia: jóvenes y jóvenes adultos, comunidades de color, comunidades pobres y de clase obrera o comunidades con poco bagaje eclesiástico o religioso”, continuó Sauls.

“Aproximadamente la mitad de estos contextos son de habla hispana. Hemos hecho esto poniendo a disposición $1.800.000 en dinero de subvenciones”, apuntó. “Mediante el milagro de las asociaciones —es decir de fondos equiparables de nuestras asociadas, las diócesis— hemos canalizado casi $4 millones hacia estas nuevas plantaciones de iglesias este trienio”.

Otros ejemplos de expansión de la misión citados por Sauls incluyen el exitoso empeño de la Sociedad Misionera para duplicar el tamaño del Cuerpo de Servicio de Jóvenes Adultos este trienio y de aumentar su diversidad étnica y socioeconómica, y la reciente labor en pro de la sostenibilidad económica de algunas diócesis de la IX Provincia. En la reunión de la Cámara de Obispos del 13 al 17 de marzo, los líderes de la DFMS anunciaron que tres diócesis de la IX Provincia (a diferencia de una sola como se había planeado en un principio) estaban en camino de garantizar su funcionamiento económico para 2019 gracias a una asociación con la Sociedad.

Sauls citó la inauguración en 2013 del Programa de Asociación Diocesano como un punto de inflexión en la creación de sólidos vínculos entre la Sociedad Misionera y las diócesis. El programa asocia a cada diócesis con un miembro del personal de la DFMS a fin de crear un contacto accesible y un punto de rendición de cuentas para los objetivos de la misión

Cada una de estas iniciativas se explica en detalles en el Informe a la Iglesia.

“El nombre de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera [Domestic and Foreign Missionary Society] tiene casi 200 años, pero según tratamos de vivir plenamente a la altura de ese nombre, se hace más evidente cada día que una sociedad misionera que se arraiga fuera de sí misma es el futuro de la organización denominacional”, dijo Sauls. “Las iglesias que se vuelven hacia dentro morirán. Las iglesias que se vuelven hacia fuera tendrán vida abundante”.


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