La Universidad de Cuttington y la diócesis de Liberia en el epicentro de la crisis del ébola

Las comunidades afectadas encuentran sustento en la respuesta de la Iglesia

De la redacción de ENS
Posted Aug 29, 2014
Miembros del equipo de trabajo que dirige la descarga de suministros en respuesta a la crisis del ébola en el condado de Bong, Liberia. Foto por cortesía de la Diócesis Episcopal de Liberia.

Miembros del equipo de trabajo que dirige la descarga de suministros en respuesta a la crisis del ébola en el condado de Bong, Liberia. Foto por cortesía de la Diócesis Episcopal de Liberia.

[Episcopal News Service] La Universidad de Cuttington en Liberia, localizada en uno de los epicentros del brote del ébola en África Occidental, está atendiendo a sus comunidades vecinas, al tiempo que se preocupa del impacto de la epidemia en el futuro de la escuela, actualmente cerrada, y lamenta la pérdida de graduados y amigos.

Entre tanto, a través de Liberia y Sierra Leona, Ayuda y Desarrollo Episcopales se mantiene en contacto regular con sus asociados de las iglesias locales que “están apelando a su extendida presencia y a su fiable reputación para aliviar el sufrimiento y contener el brote del ébola” que ha causado la muerte por lo menos de 1.427 personas en África Occidental desde marzo de 2014, según un comunicado de prensa del 27 de agosto.

Ayuda y Desarrollo Episcopales informó además que asociados en ambos países están movilizando a voluntarios locales para promover información precisa acerca del ébola y distribuir suministros de higiene y saneamiento, al tiempo que la Iglesia Episcopal de Liberia reparte paquetes de alimentos para las familias en las comunidades sujetas a cuarentena y ofrece equipos de protección básicos para los trabajadores de la salud en los hospitales locales.

Un miembro del personal de la Oficina Regional de África en Ghana de Ayuda y Desarrollo Episcopales modela las máscaras, guantes, batas y otros artículos de protección que se han enviado a Liberia y se han suministrado a tres hospitales: el Hospital Phebe, el Hospital de la Redención y el Hospital H.C. Rennie. Foto por cortesía de Ayuda y Desarrollo Episcopales.

Un miembro del personal de la Oficina Regional de África en Ghana de Ayuda y Desarrollo Episcopales modela las máscaras, guantes, batas y otros artículos de protección que se han enviado a Liberia y se han suministrado a tres hospitales: el Hospital Phebe, el Hospital de la Redención y el Hospital H.C. Rennie. Foto por cortesía de Ayuda y Desarrollo Episcopales.

Abiy Seifu, funcionario principal de programas de Ayuda y Desarrollo Episcopales, describió la situación como “extremadamente desesperada”, debido tanto a la gravedad de la enfermedad como a la dificultad de contenerla. “Las personas quieren cuidar de sus familiares enfermos en la casa, temen ir a las clínicas porque muchos están muriendo y hay una enorme desinformación respecto a cómo se propaga el ébola. El temor a la enfermedad está empeorando el brote y debemos combatir este temor con información precisa y apoyo a las necesidades básicas¨.

La agencia informó que miembros del personal de Ayuda y Desarrollo de la Iglesia Episcopal de Liberia están colaborando con los líderes sanitarios del gobierno en el condado de Bong para distribuir artículos alimentarios tales como arroz, aceite para cocinar y carne en lata en cuatro comunidades rurales que están sujetas a cuarentena.

El campus principal de la Universidad de Cuttington en el interior de la región central de Liberia se encuentra a unos 9 kilómetros Gbarnga, la capital del condado de Bong. Cuttington, fundada en 1889 en Liberia por la Iglesia Episcopal de EE.UU., tiene otros dos recintos, uno en la capital del país, Monrovia, y otro a unos 72 kilómetros al sur de Monrovia.

La universidad alberga la mayor escuela de enfermería de Liberia y, debido a que ofrece la única licenciatura en enfermería en el país, muchos de sus graduados trabajan en situaciones de terapia intensiva. Muchos aspirantes a médicos toman la licenciatura en biología de la universidad como prerrequisito de la única escuela de medicina del país, la Escuela de Medicina A.M. Dogliotti, y los graduados de Cuttington constituyen la mayor porción de los estudiantes de Dogliotti.

“Este vínculo entre Cuttington y la comunidad médica es auténtico y nos está causando una gran angustia”, escribió Henrique Tokpa en una carta del 25 de agosto. “Conocemos a las personas que intervienen en esta epidemia y nos sentimos solidarios con sus familias”.

El primer trabajador de la salud que falleció en Liberia víctima del ébola fue un graduado de la escuela de enfermería de Cuttington en 2012, escribió Tokpa en la carta dirigida al Rdo. Ranjit Matthews, funcionario de la Iglesia Episcopal para relaciones e intercomunicaciones globales. El enfermero, a quien Tokpa se refirió como el Sr. Daah, trabajaba en el hospital de Foyah en el norte de Liberia.

Un doctor en medicina que ejercía en el Hospital Phebe —hospital luterano que se encuentra cerca del campus principal de Cuttington y que es la institución de salud pública más grande de la nación— que también enseña a jornada parcial en el colegio de las Ciencias Aliadas de la Salud en Cuttington, contrajo inadvertidamente el virus del ébola al mismo tiempo que se relacionaba con los estudiantes de enfermería de la Universidad de Cuttington, explicó el presidente.

“De la misma manera, la Universidad de Cuttington sigue expuesta a la mortal epidemia, el ébola, y a sus efectos consiguientes”, escribió Tokpa.

El presidente dio cinco ejemplos de estudiantes, ex alumnos y miembros del personal que han muerto, entre ellos “Kwee”, un ex empleado que murió junto con su esposa y su hijo.

Henry Callendee, deán de la Escuela de Pedagogía de Cuttington, ha perdido al menos 12 miembros de su familia que vivían, según Tokpa, en el condado de Lofa, que ahora se encuentra en cuarentena.

Al principio no se le prestó mucha atención al brote cuando estaba en los vecinos países de Guinea y Sierra Leona “porque no previmos la violenta naturaleza del virus del ébola”, escribió Tokpa en la carta.

Pero, para mediados de julio, con la “escuela de vacaciones” de la universidad funcionando aún, explicó Tokpa, “comenzamos a percibir inmediatamente que la situación se salía de control en una alarmante espiral de manera que tomamos algunas medidas inmediatas”, entre las que se incluyen el situar alrededor del campus cubos de agua clorada con caños para inducir a lavarse las manos.

El personal invitó a los médicos y al jefe de un equipo de trabajo sobre el ébola del condado de Bong a reuniones en el campus para instruir a estudiantes, profesores, personal y miembros de la comunidad acerca del virus y a como protegerse. Los funcionarios “comenzaron a concebir una estrategia sobre el cierre de la escuela” y a elaborar medios de enviar a los estudiantes a sus casas con recursos para concluir la labor del período, dijo Tokpa.

J. Kota Kesselly, decano de la Escuela de Ciencias Aliadas de la Salud de Cuttington, se ha incorporado al equipo de trabajo del condado de Bong, el cual se reúne a diario.

Y la universidad ha donado más de 567 litros de gasolina para ayudar al desplazamiento de vehículos que llevan a personas asignadas a enterrar a los muertos y responder a llamadas de socorro de “víctimas que aún viven”, escribió Tokpa. Las hortalizas del huerto de la escuela se han donado también, ha sido como los cubos para usarlas como puestos para lavarse las manos en comunidades que no pueden costear el comprarse uno.

En tanto los funcionarios de la escuela planeaban como cerrar el período de vacaciones, el gobierno de Liberia ordenaba el cierre de todas las escuelas como parte de un esfuerzo para contener la propagación del ébola. Cuttington esperaba reabrir en septiembre u octubre, según Tokpa.

La universidad depende de lo que recauda de la matrícula de los estudiantes para pagarles a sus empleados. A esos empleados no les han pagado en junio, julio ni agosto y enfrentan la posibilidad de que no les paguen en un futuro próximo, dijo el presidente en otro documento que envió a Matthews.

Además, la universidad tendrá que desinfectar todos sus edificios, según Tokpa. Con unos 3.000 estudiantes que esperan regresar, la universidad debe permanecer alerta cuando la epidemia disminuya y las escuelas puedan reabrir, agregó.

Los asociados de Cuttington en la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey están suministrando algún apoyo básico a la universidad y al hospital Phebe en el condado de Bong, señaló.

A partir del 22 de agosto, la Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas dijo que había habido 2.615 casos sospechosos y confirmados de ébola, entre ellos 1.528 casos confirmados en el laboratorio, y 1.427 muertes en Guinea, Sierra Leona, Liberia y Nigeria. La OMS afirma que la magnitud del brote del ébola puede haber sido subestimada, debido en parte a las familias que ocultaron a sus seres queridos infectados en sus casas.

Según la Organización Mundial de la Salud, el brote del ébola no tiene precedentes en muchos sentidos, entre ellos el número de trabajadores de la salud que han muerto. Más de 240 de ellos han contraído la enfermedad en Guinea, Liberia, Nigeria y Sierra Leona, y más de 120 han muerto, dio a conocer la organización el 25 de agosto.

“El ébola ha cobrado la vida de prominentes médicos en Sierra Leona y Liberia, privando a esos países no sólo de atención médica experimentada y dedicada, sino también de inspiradores héroes nacionales”, dijo la OMS en un comunicado.

La organización dijo además que muchas de las muertes ocurrieron entre los trabajadores de la salud que inicialmente no supieron que la persona que estaban tratando estaba infectada con el ébola, en parte porque muchos trabajadores sanitarios, especialmente en zonas urbanas, nunca habían visto la enfermedad y sus primeros síntomas son semejantes a otras infecciones endémicas en la región, como el paludismo, la fiebre tifoidea y la fiebre de Lassa.

Otros factores que contribuyen al elevado número de muertes incluye también la carencia de equipos de protección personal o su uso inadecuado, un personal médico demasiado pequeño para hacerle frente a un brote tan grande y “la compasión que hace que el personal médico trabaje en pabellones de aislados muchas más de las horas que se recomiendan como seguras”, apuntaba la organización.

“Algunas infecciones documentadas han ocurrido cuando los médicos han acudido sin la debida protección en auxilio de un paciente que estaba visiblemente muy enfermo”, decía el comunicado de la OMS. “Este es el primer instinto de la mayoría de los médicos y los enfermeros: ayudar al enfermo”.

La OMS informó el 27 de agosto que el ébola había irrumpido en la República Democrática del Congo. El brote en la Provincia del Ecuador [Equateur] se había rastreado hasta una mujer embarazada de la aldea de Ikanamongo que había cortado la carne de un animal salvaje que su marido había cazado y se la había traído. Comer carne de animales salvajes se considera como el principal conducto del virus de los animales a los humanos.

En Sierra Leona, la Diócesis Anglicana de Bo está participando activamente en el proceso de planificación e implementación del Equipo de Salud y Desarrollo del gobierno del distrito para el control del ébola, específicamente para la detección y control de casos, informó Ayuda y Desarrollo Episcopales.

“Algunos de los mayores obstáculos para frenar la propagación del ébola provienen de ocultar a personas enfermas y de tratarlas en las casas en lugar de buscar aislamiento y asistencia médica, a pacientes que escapan a la cuarentena y a prácticas de enterramiento que no contienen la enfermedad”, dijo Seifu, de Ayuda y Desarrollo Episcopales. “Un mensaje y un control de casos culturalmente adecuados son esenciales para alentar a las comunidades a adoptar conductas que efectivamente combatan el ébola”.

La agencia informó que está actualmente en conversaciones tanto con la Iglesia Episcopal de Liberia como con la Diócesis Anglicana de Bo en Sierra Leona que contemplan la expansión de actividades para llegar a comunidades remotas y en proyectos a largo plazo para abordar la creciente crisis alimentaria.

“Las restricciones al transporte y al comercio debido a la cuarentena ya están causando escaseces, pero puede haber repercusiones a largo plazo en el ganado y los suministros de alimento debido a la falta de acceso a los mercados y en la pérdida de la temporadas de siembra”, según el comunicado de prensa de la agencia del 27 de agosto. “Además, las familias cuyo principal sostén ha caído enfermo o ha muerto son particularmente vulnerables”.

Seifu dijo que uno de los puntos fuertes de los asociados de la Iglesia es que “pueden tener acceso a zonas a las que podría resultarles difícil llegar a otras organizaciones e incluso al gobierno. Me siento muy contento de que las agencias locales del gobierno puedan reunir recursos y experiencia para llevar a cabo una estrategia unificada. Esta asociación es importante ahora y lo seguirá siendo mientras la región se recupera de este desastre”.

— Traducción de Vicente Echerri.


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