Clínicas de Honduras ofrecen tratamiento, atención médica para personas con VIH y SIDA

Concientación Educacional para personas que trabajan ofreciendo servicios sexuales

Por Lynette Wilson
Posted Jun 5, 2014
Una mujer que trabaja en la farmacia de Siempre Unidos en San Pedro Sula distribuye los fármacos a una mujer transexual. Foto: Lynette Wilson/ENS

Una mujer que trabaja en la farmacia de Siempre Unidos en San Pedro Sula distribuye los fármacos a una mujer transexual. Foto: Lynette Wilson/ENS

[Episcopal News Service – San Pedro Sula, Honduras] Hace algunos años una mujer vino al Rdo. Pascual P. Torres y le dijo, “Me voy a morir”.

Mientras que ella era una paciente en un hospital público, se le había tomado la prueba del VIH sin su conocimiento, y luego le dijeron que los resultados del examen fueron positivos. Y una persona del personal le dijo: “Vas a morir porque tienes SIDA”. La mujer salió del hospital y decidió saltar de un puente: pero luego se acordó de su hija de cinco años que estaba en casa.

“Ella decidió matar a su hija primero y luego matarse  ella. Pero entonces se encontró con una enfermera… y ella no sabía si era Dios o lo que sea,..” dijo Torres

La enfermera le hablo a la mujer sobre Siempre Unidos, un ministerio de la Iglesia Episcopal en Honduras que proporciona atención médica y servicios sociales integrales a las personas con VIH y el SIDA y a sus familiares.

“Hace diez o 15 años, cuando la gente sabía que eran VIH positivo, ellos trataron de quitarse la vida, dijo Torres. “Ahora con la información y educación, las cosas están mejor, pero aún no es la mejor noticia que uno pueda recibir”.

La mujer parecía saludable, aunque ella insistía en decir, “Me voy a morir”, él dijo “Yo le dije que este lugar [Siempre Unidos] era un lugar para aquellos que quieren vivir. ‘Yo puedo ayudarte, puedo pasar todo el día con usted, pero si aún no ha tomado una decisión…’”

Once años después, la mujer es un técnico en  Siempre Unidos; su hija tiene 16 años de edad.

Siempre Unidos comenzó en la década de 1990 en un momento en que la gente en su comunidad de apoyo estaba muriendo a un índice de nueve personas por mes y los ataúdes eran una cosa que el ministerio proporcionaba.

“Al comienzo de la pandemia, todo  estaba mal”, dijo Torres durante una conversación en la clínica de San Pedro Sula.

En el 2003, cuando las patentes caducaron y  los medicamentos se hicieron más asequibles y accesibles en el país subdesarrollado, Siempre Unidos empezó a proporcionar medicamentos para tratar la enfermedad del sistema inmunológico.

Hoy en día, entre 21,000 y 33,000 personas viven con el VHI y el SIDA en  Honduras, con una población de 7.9 millones, de acuerdo a las estadísticas de la ONUSIDA

Siempre Unidos administra dos clínicas adicionales, una en Siguatepeque, en las montañas centrales, y la otra en  Roatán,  la isla más grande de Honduras donde se brinda atención a más de 1,500 personas, en colaboración con la Diócesis de Honduras.

El ministerio recibe la medicación del ministerio de salud, de compañías farmacéuticas internacionales y de personas en los Estados Unidos que colectan medicamentos no usados, y dependen del apoyo financiero local e internacional.

Cada año, sobre todo después de la crisis económica mundial, la recaudación de fondos es difícil, dijo Torres. “Además tenemos problemas con nuestros beneficiarios: la pobreza, la falta de empleo, desnutrición, dependencia  a las drogas… Algunos no tienen dinero para el transporte entonces nosotros  lo ofrecemos”, dijo Torres.

La Pobreza, el desempleo y el subempleo son generalizados en Honduras, donde un adulto promedio tiene 6.5 años de  educación; a pesar de la confidencialidad de la salud, un diagnóstico positivo de VIH hace que sea difícil encontrar empleo”.

“Es contra la ley discriminar contra una persona que es  VIH positivo, pero algunos veces se encuentran ‘otros motivos’, dijo Torres. “Para un hombre o una mujer encontrar empleo es difícil”.

La sala de espera en San Pedro Sula tenía dos tercios de su capacidad  que está llena de pacientes, de hombres, mujeres, travestis, en una mañana del mes de marzo; en la cocina adyacente un tradicional desayuno Hondureño de baleadas se sirve.

Para algunos, el desayuno que consiste de una tortilla doblada con frijoles refritos y crema, sería la única comida esencial del día, dijo Torres.

Las mejoras en el tratamiento, incluyendo la llegada de la terapia anti-retroviral u otros medicamentos, han dado lugar a mejores resultados, expectativas y calidad de vida. Con el tiempo Siempre Unidos agrego servicios integrados para las personas infectadas con el VIH y el SIDA y a sus familiares, incluyendo becas, atención pastoral, educación comunitaria para la comunidad de homosexuales y las personas que trabajan brindando servicios sexuales

El país tiene una de las tasas de transmisiones sexuales más altas de los países subdesarrollados.

Durante los últimos ocho años, en asociación con Ayuda y Desarrollo Episcopal, Siempre Unidos ha administrado un programa de educación comunitaria y prevención dirigidas a reducir la propagación del VIH y de otras enfermedades de transmisión sexual entre las personas que trabajan brindando servicios sexuales en San Pedro Sula, el centro industrial del país.

El equipo de concientización comunitaria proporciona a los trabajadores de servicios sexuales, pruebas  rápidas de VIH y educación de prevención de enfermedades transmitidas sexualmente (ETS) y apoyo social y emocional.

“El trabajo que ellos  [Siempre Unidos] hacen es muy importante”, dijo Kellie McDaniel, administrador de Ayuda y Desarrollo Episcopal para Latino América.

“Parte de ese trabajo es además sobre derechos humanos, el trabajo por motivo de género y violencia”.

Honduras tiene la tasa de homicidios más alta del mundo; delincuentes, pandillas juveniles que con frecuencia operan con impunidad; contra los marginados, incluso la comunidad de lesbianas, homosexuales, bisexual, travesti (LGBT), sufren mayores incidencias de violencia.

Las organizaciones nacionales y extranjeras de  los derechos humanos han documentado minuciosamente violaciones contra las personas de la comunidad LGBT. Entre el 2009 y el 2012 más de 90 asesinatos por homofobia  fueron reportados en Honduras.

Siempre Unidos recibe pacientes en su clínica que son referidos de hospitales y  mediante personas que les avisan. El programa es diseñado para educar a las personas que brindan servicios sexuales y, las personas del programa van  a las calles, y las enfermeras y educadores han llegado a conocer a  las personas que ellos sirven.

“Ellos están más cerca al peligro, están expuestos a los traficantes de drogas, la extorsión, y son utilizados por pandillas juveniles y carteles de las drogas”, dijo Xiomara Hernandez, quien trabaja con seis personas que trabajan ofreciendo servicios sexuales. “Y las personas que viven en las calles son el objetivo del gobierno cuando ellos quieren hacer  limpieza social”.

Debido a su trabajo con la comunidad LGBT, Siempre Unidos se ha convertido en un repositorio donde se documentan las violaciones a los derechos humanos.

“Hay una gran cantidad de crímenes por violencia y de limpieza social”,  dijo Torres. “Nuestros archivos con  crímenes de violencia y odio son mejores de los que la policía y las instituciones estatales tienen”.

El congreso del país recientemente realizo unos cambios  a su código penal para “garantizar la protección jurídica contra la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género”.

“Las autoridades nos piden información, pero para nosotros también es una situación muy peligrosa debido a la corrupción que existe en las instituciones”, dijo Torres.

– Lynette Wilson es una editor/reportera para Episcopal News Service. 


Comments (1)

  1. olbin enrique mata says:

    necesito información sobre la ubicación de esta clínica en la ciudad de siguatepeque agradecería me brindaran esta información gracias!

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