En Cuba, el centro promueve la reflexión y el diálogo

Por Lynette Wilson
Posted Feb 28, 2014
El Centro de Reflexión y Diálogo dirige un programa de cuidado de los ancianos y sirve a unas 120 personas,  con el suministro de comidas, higiene básica y servicios de lavandería. Foto: Lynette Wilson/ENS

El Centro de Reflexión y Diálogo dirige un programa de cuidado de los ancianos y sirve a unas 120 personas, con el suministro de comidas, higiene básica y servicios de lavandería. Foto: Lynette Wilson/ENS

[Episcopal News Service – Cárdenas, Cuba] “Si no somos parte de la solución, somos parte del problema”, dice el cartel a la entrada del Centro de Reflexión y Diálogo aquí. Es un lema que resuena en el ministerio del centro, con programas de compromiso con la comunidad y dirigidos al desarrollo humano y comunitario.

El centro y su metodología “sirve como un buen modelo para las iglesias a través de América Latina”, dijo el obispo Julio César Holguín de República Dominicana, y agregó que a través de sus programas y programas de compromiso con la comunidad, el centro trabaja en la formación, tanto a nivel individual como comunitario. Holguín dirigió una pequeña delegación a Cuba del 18 de febrero  hasta el 25 de febrero, para asistir al  Sínodo General  de la iglesia episcopal de Cuba en la Habana. La visita del  20 de febrero al centro, que fue fundada hace más de 20 años, fue una oportunidad para presenciar y aprender sobre el movimiento ecuménico de Cuba.

Desde un punto de vista cristiano inclusive, el centro tiene como objetivo contribuir al sentido de la existencia humana, promover una concepción holística de la vida y la salud, promover la dignidad humana, y desarrollar una cultura de paz y participación de la comunidad, con énfasis en los pobres, los débiles y las personas marginadas de la sociedad, de acuerdo con su misión.

“Yo estaba muy impresionado por la interacción, la conexión entre la reflexión y la práctica”, dijo el obispo Todd Ousley de la Diócesis de Michigan del este, y agregó que su enfoque a los programas y procesos se basa en la teología.

El propósito del centro es promover el diálogo interreligioso centrado en la integración social a nivel comunitario, con cuatro objetivos para ese fin:

  • fomentar el reconocimiento de la dignidad humana, inspirado en las verdades del Evangelio;
  • animar el procesos de reconciliación, paz y desarrollo de valores humano;
  • estimular la participación de la comunidad y el desarrollo del individual; y
  • promover servicios para las personas necesitadas, enfermas y sufridas.

Sobre este último, cuatro de los empleados del centro – dos mujeres y dos hombres – proporcionan comidas, higiene básica, lavandería y otros servicios de cinco días a la semana a 120 personas de edad avanzada, y cuidados a personas infectadas con el VIH.

“Es un ministerio difícil”, dijo Rita García Morris, subdirectora del centro. “La gente es muy pobre, y viven en una habitación sin un baño”.

Además del programa de cuidado de los ancianos, el centro cuenta con una biblioteca y centro de informática, ofrece talleres de manualidades para niños y ancianos, programas culturales para personas de todas las edades, grupos de debate sobre temas que van desde la teología y derechos humanos a la violencia doméstica, además de servir como un lugar de culto.

“[Es] muy impresionante – mente, cuerpo, espíritu, uno lo está haciendo todo”, dijo Ousley durante un recorrido por el centro.
En el futuro, el centro espera proporcionar un hogar de cuidado de ancianos, donde las personas a quienes sirven puedan vivir y recibir cuidados diarios, y también un refugio para las víctimas de la violencia doméstica, otra población al cual el centro sirve en su ministerio de alcance.

Se trata de “sueños”, dijo García Morris. “Los sueños son para la gente con fe”.

Ubicado en una antigua fábrica, el centro comenzó a funcionar a principios de 1990, pero no fue hasta 2011 que el gobierno cubano le concedió al centro licencia oficial.

Además de sus ministerios de alcance local, el centro acoge grupos nacionales e internacionales de jóvenes y adultos, con capacidad para entre 80 y 90 personas en sus 28 habitaciones. El personal solicita que las reservas se harán tres o cuatro meses con anticipación para coordinar las visas religiosas necesarias.

El centro también ofrece una amplia variedad de publicaciones. Holguín se desempeñó como obispo interino de la iglesia episcopal de Cuba desde el 2003 hasta el 2004, y al mismo tiempo sirvió en la República Dominicana. Además de Ousley, Holgún estuvo acompañado por el Rdo. Emilio Martin, quien es cubano, y sirvió en el consejo de la junta de directores cuando fue sacerdote de la iglesia episcopal de San Francisco de Asís en Cárdenas; Bill Kunkle, director ejecutivo del Grupo de Desarrollo Dominicano; y David Morrow, presidente de la junta directiva de la DDG.

La junta de directiva de DDG, en la que Ousley también se desempeña, se reunió la semana pasada en Santo Domingo, República Dominicana, para su reunión anual del consejo después de la convención diocesana anual.

– Lynette Wilson es una editora/reportera para Episcopal News Service. Ella viajo con la delegación a Cuba.


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