Episcopales que opinan sobre la oración: ‘simplemente ora’

‘Dios no es una máquina dispensadora de chicles’

Por Pat McCaughan
Posted Jan 13, 2014
Algunas personas oran, el 3 de agosto de 2008, en la capilla de los Santos y Mártires de Nuestro Propio Tiempo de la catedral de Cantórbery, luego de que los nombres de siete hermanos religiosos melanesios fueran instalados en la capilla. Después de haber trabajado en las Islas Salomón para proporcionarles suministros a personas inocentes atrapadas por el conflicto étnico, de negociar la liberación de rehenes y de buscar desaparecidos, lesionados y muertos, los hombres fueron asesinados en 2003 por un grupo militante. Foto de Mary Frances Schjonberg para ENS.

Algunas personas oran, el 3 de agosto de 2008, en la capilla de los Santos y Mártires de Nuestro Propio Tiempo de la catedral de Cantórbery, luego de que los nombres de siete hermanos religiosos melanesios fueran instalados en la capilla. Después de haber trabajado en las Islas Salomón para proporcionarles suministros a personas inocentes atrapadas por el conflicto étnico, de negociar la liberación de rehenes y de buscar desaparecidos, lesionados y muertos, los hombres fueron asesinados en 2003 por un grupo militante. Foto de Mary Frances Schjonberg para ENS.

[Episcopal News Service] Cuando las condiciones de la sequía preocuparon a agrupaciones ambientalistas de Oklahoma City, Ferrella March y el obispo Steven Charleston organizaron una reunión para orar por la lluvia. Y llovió a torrentes.

En Detroit, la iglesia episcopal de San Juan [St. John’s] celebró un oficio de oración para que los Tigres [Tigers], el equipo de béisbol local, ganara la temporada.  Y el equipo estuvo a un paso de las eliminatorias.

En Los Ángeles, el obispo Jon Bruno contó con gran emoción —el 7 de diciembre en un reunión de la convención diocesana— que, mientras batallaba contra la leucemia, “los médicos me dieron un uno por ciento de supervivencia y yo estaba perfectamente feliz de irme”.

Luego vino un torrente de oraciones por su curación, de parte de familiares, amigos y la comunidad diocesana y denominacional. Ahora, un año más tarde, los médicos lo han declarado “metabólicamente libre” del cáncer y él dice “haber sentido todas las oraciones”.

Todo esto suscita interrogantes sobre cómo funciona la oración ¿Cómo entendemos nuestra relación con Dios si al parecer nuestras oraciones no obtienen respuesta? ¿Cómo, cuándo y por qué orar, y si una oración es demasiado breve o demasiado larga? Para comenzar a dar respuesta a algunas de estas preguntas, una serie de episcopales a través de la Iglesia compartieron sus experiencias y su concepto de la oración con Episcopal News Service.

En último término, dicen ellos, simplemente ora, ora y confía en Dios.

Oklahoma: ‘ora, enseña, actúa’

March, feligresa de la catedral de San Pablo [St. Paul’s Cathedral] en Oklahoma City, trabaja para  la  Asociación de Distritos de Conservación de Oklahoma, una organización de socios conservadores de recursos naturales del estado, y ayudó a organizar una serie de días de oración por la lluvia cuando una extensa sequía ocasionó racionamiento de agua, mató a los peces debido a la disminución del nivel de agua en los embalses y afectó los cultivos, el ganado y la calidad de la vida.

“En nuestro evento de mayo, tronó en medio del oficio, llovió y luego hubo una hermosa puesta de sol”, recordaba ella. “Después de eso, al menos en Oklahoma central, tuvimos una tormenta detrás de otra, un clima bastante severo, al extremo que la gente decía ‘tienen que dejar de orar ahora por la lluvia’”, dijo riendo.

Charleston, que junto con March fundó la Comunidad de Toda la Creación, un ministerio medioambiental en Facebook de unas 700 personas que siguen una regla de vida, bromeo que incluso “nuestros amigos del norte de Texas me escribieron para decirme ‘gracias, vuestras oraciones han funcionado aquí también’”.

Aunque agradecidos por la lluvia, ninguno de los dos está convencido de que tenga algo que ver con sus oraciones.

Y eso está bien, según dijo March. “Si llovió, estupendo”, afirmó. “Pero, si no hubiera llovido, [el evento] aún servía para crear conciencia. Fue una situación en la que todos salieron ganando. Algo verdaderamente episcopal”.

Pero añadió que, la oración es lo que uno hace primero, siempre. Luego, actúas.

“Ese es el concepto integral de la Comunidad de Toda la Creación. Primero oramos, luego enseñamos y después de nuestras oraciones y de nuestro aprendizaje saldrá la acción. La oración no debe ser el último recurso, por lo cual tan a menudo oímos decir ‘todo lo que pude hacer fue orar’. Eso debe ser lo primero”.

Charleston convino en ello: “Las oraciones por la lluvia tuvieron un impacto en todo el estado; estamos asociados ahora con el estado a través de las organizaciones de conservación para funcionar anualmente, para edificar y concienciar a la comunidad e intentar que la gente se concentre espiritualmente en el medioambiente. Y tenemos ahora una creciente red interreligiosa. Nuestro plan es: el agua este año; el año próximo, la tierra y luego el aire”.

Charleston, decano jubilado de la Escuela Episcopal de Teología en Cambridge, Massachusetts, enseña religiones nativoamericanas en la Escuela de Teología de San Pablo en [St. Paul’s School of Theology] en Oklahoma City y es fundador de Red Moon Publications. La oración que no funciona es con frecuencia la mejor respuesta “y no siempre debemos llegar a la conclusión de que todas las oraciones deben ser respondidas o que fallamos o que nuestro Dios nos ha fallado”, apuntó él.

“Dios no es una dispensadora de chicles que le ponemos un moneda y sale lo que queremos”, agregó. “La manera en que juzgamos la respuesta de una oración exige una profunda participación de parte nuestra de escuchar cuidadosamente”.

Béisbol, buena vecindad y oración persistente en Detroit

El gran amor del Rdo. Steven Kelly por el béisbol y un extravagante sentido del humor se tradujo en organizar un servicio público para orar por el equipo local, los Tigres de Detroit, al objeto de que tuvieran una temporada victoriosa.

“Empezamos esto en 2001 y fue completamente risible cuando, en 2002, los Tigres estuvieron a un partido del peor récord en el béisbol de las grandes ligas”, dijo Kelly en una entrevista telefónica con ENS.

“La gente decía: ‘bueno, caramba, las oraciones de ustedes no funcionan’ y nosotros respondíamos que a los israelitas les llevó 40 años atravesar el desierto; puede que a los Tigres les tome ese tiempo también”.

Los miembros de la iglesia de San Juan [St. John’s Church], que ya tiene 150 años de fundada, celebraron su oficio anual de ‘Orar por los Tigres” al comienzo de la temporada de béisbol de 2013 y, cuando el equipo entró en las eliminatorias, celebraron otro con la especial intención de que ganara la Serie Mundial.

Finalmente, los Tigres perdieron ante los Media Rojas de Boston, pero Kelly tomó las cosas deportivamente, haciendo notar que las oraciones tenían que ver menos con el triunfo y más con el amor al prójimo [el vecino] puesto  que el equipo juega en Comerica Park, localizado a menos de 200 metros de la iglesia.

“Ciertamente, oramos que, si era la voluntad de Dios, obtuvieran un montón de victorias, pero oramos también, y fundamentalmente, por el dueño, por los jugadores, por la salud [del equipo], por los fanáticos, por los obreros y los vendedores”, algunos de los cuales son feligreses de la iglesia, dijo.

“La importancia de la oración radica en la persistencia”, añadió él. También es importante llevar un diario de oración. “A veces, uno puede repasarlo más tarde y ver de qué manera Dios respondió a esas oraciones…O bien uno se da cuenta de que ‘no puedo creer que algo fuera tan importante para preocuparse por ello”.

 ‘Nuestros acercamientos a la oración son innumerables’


Para el Rdo. Canónigo Malcolm Boyd, de 90 años, columnista de Huffington Post y autor del libro de oraciones, Are You Running with Me, Jesus? [¿Corres conmigo, Jesús?] publicado en 1961. “Nuestros acercamientos a la oración son innumerables. Creo que, virtualmente, todo el mundo ora en un momento u otro”.

Él oró toda la noche en 1961, “la noche antes de que tuviera que tomar la decisión de participar o no en una Caravana de la Libertad. Estaba asustado. No tenía la menor idea de lo que era una ‘caravana de la libertad’ [freedom ride]. Sin embargo, debía responder a la mañana siguiente”.

Aunque el célebre activista de los derechos civiles dijo: “No creo que [Dios] responda a nuestras oraciones como si fuera una máquina dispensadora de chicles”, él siguió adelante y se convirtió en miembro de la Caravana de la Libertad así como promotor de otras causas, incluida la plena inclusión de la comunidad LGBT (homosexuales, bisexuales y transexuales).

Las oraciones, afirmó “pueden ser ‘respondidas’ misteriosamente y en el futuro y al parecer fuera de secuencia. ¿Cómo sabemos si nuestras oraciones no son respondidas? ¿Quieres decir que no conseguiste ese empleo que querías? La oración no es como el mostrador de una farmacia”.

Y añadió que “mi oración a veces era difícil, cuando yo debatía con Dios o simplemente me sentía indigno de orar en absoluto. Los cumpleaños a veces han sido difíciles, en particular cuando cumplí 90 hace poco. ¿Sería mi último cumpleaños? De ser así, ¿sobre qué debería orar?”

El Rdo. Martin Smith, jubilado recientemente de Santa Columba, en Washington, D.C. y autor de numerosos libros sobre la oración, dijo que oramos “para expandir nuestra experiencia de comunión con Dios, que es amor, para ser receptivo a la misericordia y la transformación por la gracia de Dios y para tomar parte en su obra de restauración al ofrecerle nuestro anhelo de que su reino de amor llegue a ser real en las vidas de todos los seres humanos”.

Hemos de entender nuestra relación con Dios cuando parece que no responde a nuestras oraciones, dijo, porque “el vínculo con Dios que se desarrolla en la oración profundiza nuestro sentido de puro misterio.

“No sabemos y no podemos saber más que una fracción de cómo nuestras acciones amorosas activas desempeñan un papel en la venida del reino de Dios en la tierra”, agregó. “Aprendemos a amar sin dependencia de muchos resultados tangibles inmediatos… Oro como miembro del Cuerpo de Cristo, estoy actuando dentro de la red de vidas interconectadas llamada la comunión del Espíritu Santo.

“Aprendo a vivir sin poder ejercer mucho control sobre ninguna cosa, sencillamente haciendo de mi capacidad de amar y desear una continua ofrenda a Dios cuyo misterio escapa al alcance de mi entendimiento”.

Por qué orar. ¿Es importante la oración instructiva?

Claire Littlefield, de 17 años, alumna de último año de la escuela secundaria Pittman y feligresa de la iglesia de San Francisco ‘[St. Francis], en Turlock, California, en la Diócesis Episcopal de San Joaquín, dijo que ella ora a lo largo de sus jornadas, tratando “de acordarse siempre de dar gracias por todas las bendiciones que recibo cada día y todos los días”  y durante las situaciones tensas así como antes de las competencias de atletismo.

“Siempre nos reunimos y oramos antes de nuestras carreras para pedirle a Dios que nos dé fuerzas para hacerlo lo mejor que podamos, y para acordarnos de que Dios está con nosotros. Orar me calma y me concentra. Siempre reafirmo la presencia de Dios conmigo cuando oro”.

Para Ryan Macías, de 17 años y feligrés de la iglesia de San Jorge [St. George’s] en Laguna Hills, California, la oración surge como una respuesta a Dios. “Constantemente, Dios se nos está dando a conocer de muchas maneras diferentes, en los sacramentos, en la belleza de la creación que nos rodea, en su Palabra y de otras muchas formas.

“Es muy importante considerar las diversas formas de responderle a Dios”, añadió Macías, quien dijo que se había enamorado de las oraciones del Libro de Oración Común cuando lo descubrió.

“Muchas veces necesito estructura, necesito ayuda para concentrarme. Me encuentro sin palabras. Oro por las pequeñas cosas como por las grandes, por las bendiciones y por las cargas. Nada es demasiado grande, y nada demasiado pequeño para ponerlo ante Dios. Él oye nuestras peticiones. Él oye nuestras alabanzas y acciones de gracia, de ello estoy convencido”.

La notable escritora y conferenciante Phyllis Tickle se vale de una metáfora literaria para describir una oración no peticionaria.

“Lo que en verdad hago es pasar a través de una suerte de ojo de cerradura o de puerta que está en alguna parte dentro de mi mundo no objetivo y salgo al otro lado a una especie de plaza de mercado [por carecer de una palabra mejor] donde hay actividad y donde las ideas y las frases y las percepciones  se muestran como en una gran galería comercial”, escribió Tickle en un correo electrónico dirigido a ENS el pasado 12 de diciembre. “Y yo voy a comprar, tomando lo que necesito o lo que quiero o aquello que me atrae, pero el “comprador” no soy yo, porque “yo” sigo estando del otro lado del ojo de la cerradura, a la espera.

“El comprador, más bien, es un ser guiado, de quien yo soy sólo una parte… o de quien mi autoconciencia es sólo una parte. Yo/nosotros, recojo lo que me atrae [porque inevitablemente lo necesitaré en el otro lado], o lo que me complace, aunque no sé por qué, o lo que simplemente me encanta y se basta a sí mismo por esa razón. Luego, el yo lo lleva todo de vuelta a través del ojo de la cerradura o a través de la puerta y hace de eso la esencia del arte y de la vida, porque ese es el resultado final para el que está concebido”.

Ella añadió que “la oración a horas fijas, como la oración ritual, es el hogar del alma… los lugares [porque la oración es siempre un lugar] donde somos orientados, instruidos y definidos por otra agenda que no es la nuestra”.

 ‘La oración misma es un milagro’

Un accidente automovilístico ocurrido hace varios años le suscitó dudas sobre la oración al Rdo. Ernesto Medina, rector de la iglesia de Santa Marta  [St. Martha’s Church] en Papillion, Nebraska.

Él se recuperó de lesiones graves y “la gente decía cosas como, Dios debe tener un propósito para ti en la tierra. ¡Cómo si los que se mueren no tuvieran ningún propósito en la tierra!

Toda la idea de un Dios que responde a la oración “me molesta”, añadió Medina. “Es como decir: si te responden a las oraciones, estás dentro; si no te las responden, te quedas fuera”.

“Por otra parte, existe la presunción de que uno hace algo para que te respondan las oraciones. Si no estudias el día antes de un examen, y ruegas que Dios te dé la sabiduría para contestar las respuestas correctas, probablemente no vas a salir muy bien en el examen”.

Pero la oración misma es un milagro, añadió. “El milagro que la oración contiene es que la oración es útil cuando te ayuda a entender lo que estás poniendo ante Dios, algo de lo que haces dejación, que entiendes por ti mismo no tienes poder alguno sobre eso. De manera que la acción, lo sepas o no, que presentas ante Dios, un poder superior, es el milagro”.

Incluso más, “cuando oras por otra persona te vinculas de manera encarnada con la comunión de los santos, de suerte que si oro contigo me vinculo a ti y ese es el milagro.

“Se trata de si confías o no en Dios. Si tratamos de manipular la oración no confiamos. Pero si realmente vivimos  en ‘hágase tu voluntad’, probablemente sea ésta la única oración”.

Dolores Conyer, de Pomona, California, sabe algo de milagros. Su hijo Timothy Gaines nació con una grave discapacidad física y mental, con pie zambo bilateral, que exigió de numerosas cirugías correctivas. “No me di cuenta de cuánto yo dependía de la oración hasta después”, recordaba Conyer durante una entrevista telefónica con ENS.

“Estuvo sometido a todas estas cirugías y, durante ellas, sufrió un paro cardíaco de causa desconocida. Sentí que la oración y la fe eran las razones por las que había sobrevivido. Él solía decir que ‘la dama de blanco’ venía a verlo. Creo que la dama de blanco era la oración, era la fe, y todo eso era bueno”

Pero Timothy fue asesinado a la edad de 35 años en 2001; su asesinato sigue sin resolver y a Conyer, de 72 años, le diagnosticaron recientemente un cáncer avanzado de pulmón. Pero su fe permanece inconmovible y aunque ella siempre tendrá interrogantes respecto a los porqués del asesinato su hijo y a sus propios quebrantos de salud “no tengo ninguna necesidad de hacer nada más que mantener mi fe, y sólo continuar orando”, dijo.

“Pensaba en todo el dolor y el sufrimiento por el que Tim pasó y en el porqué tuvo que morir de la manera en que murió, solo, y una voz me dijo: ‘no, él no lo estaba, él no estaba solo’. De manera que aquí aparece esa dama de blanco”.

Entre tanto, “pienso como cuando Tim era chiquito”, dijo Conyer. “Me dijeron que él no sobreviviría los cinco años. Así que, si él amanecía, yo hacía un plan para el día. Vivíamos día a día.

“Siempre he sido una persona arriesgada”, añadió ella. “Nunca le he temido a la aventura y a intentar nuevas cosas. Ando por este otro trayecto y, juzgado con optimismo, a pesar de que se acaba, habrá sido un buen viaje. La fe y la oración desempeñan un papel en eso. Si no contara con la fe y la oración, no sería capaz de hacer nada, estaría perdida”.

–La Rda. Pat McCaughan es una corresponsal de Episcopal News Service que está radicada en Los Ángeles. Traducción de Vicente Echerri.


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