Aplazan la misión médica a Sudán del Sur auspiciada por la UTO

El conflicto armado continua asolando al país

Por Lynette Wilson
Posted Jan 13, 2014
Una madre carga a su hijo enfermo en un hospital del campamento de Tomping, cerca de Juba, capital de Sudán del Sur, donde las Naciones Unidas le han dado albergue a unas 15.000 personas desplazadas que huyeron de sus hogares. 7 de enero de 2014. Foto de James Akena para REUTERS.

Una madre carga a su hijo enfermo en un hospital del campamento de Tomping, cerca de Juba, capital de Sudán del Sur, donde las Naciones Unidas le han dado albergue a unas 15.000 personas desplazadas que huyeron de sus hogares. 7 de enero de 2014. Foto de James Akena para REUTERS.

 [Episcopal News Service] Un grupo de cinco médicos destinado a un campamento de refugiados en Sudán del Sur ha aplazado su misión sanitaria como resultado del intenso conflicto armado en que han perdido la vida más de 1.000 personas y que ha desplazado a otras 200.000 en la recién nacida nación centroafricana.

El grupo de misión, compuesto en su mayor parte por episcopales de la Diócesis de Colorado, tenía planeado visitar Yida, un campamento de refugiados del estado Unity, Sudán del Sur, donde residen cerca de 70.000 personas que huyeron de la violencia preexistente que, al lo menos durante dos años, plagó la rica región petrolera de las montañas de Nuba, una zona cuya población era mayoritariamente aliada de Sudán del Sur, pero que se encontraba bajo el control del gobierno del Sudán, en el norte.

Yida, es considerada un puesto de avanzada por los episcopales, laicos y clérigos, de la Diócesis de Kadugli, localizada en Kardofor Sur, en el lado norte de la frontera, donde el ejército sudanés y las fuerzas rebeldes separatistas han librado un conflicto armado desde junio de 2011.

En 2013, la Diócesis de Colorado, que tiene una estrecha e informal relación de compañerismo con la Diócesis de Kadugli,  recibió  una subvención de $26.625 de la Ofrenda Unida de Gracias (UTO, por su sigla en inglés) para brindarles adiestramiento de atención sanitaria básica a trabajadoras de la salud de Kadugli en Yida.

“[La intención] era comenzar a crear un equipo de personas que adiestraran a otras”, dijo Anita Sanborn, miembro del grupo de misión y presidente de la Fundación Episcopal de Colorado, la cual administra la subvención de la diócesis.

El grupo de la misión tenía programado salir para Sudán del Sur el 5 de enero y comenzar la labor de adiestramiento en el campamento —donde muchas de las personas desplazadas de la región entran y salen— el día 10, pero el viaje se ha aplazado debido al conflicto más reciente.

La lucha armada estalló en Juba, capital de la nación, el 15 de diciembre, luego de una disputa política entre el presidente Salva Kiir y su ex vice, Riek Machar. En las tres semanas que ha durado el conflicto, la crisis se ha extendido a siete de los 10 estados del país y ha creado una crisis humanitaria en Sudán del Sur.

El equipo planea reagruparse y llevar a cabo la labor de adiestramiento en otro campamento que atiende a refugiados sudaneses, ya sea en Kenia o en Uganda, probablemente en marzo o abril, una vez que el obispo de Kadugli, Andudu Adam Elnail, quien ha pasado gran parte de los últimos dos años en el exilio y que por el momento se encuentra en Colorado, regrese a la región e identifique una ubicación alternativa.

Muchas de las personas que viven en los campamentos carecen de instrucción y desconocen los principios generales de la salud, y cuando se trata del cuidado de recién nacidos, las cosas que uno hace en los primeros cinco minutos de la vida de un bebé pueden aumentar su tasa de supervivencia, dijo el Dr. Michaleen “Mickey” Richer, miembro del grupo y pediatra con más de 25 años de experiencia en salud global, la mayoría de los cuales los ha pasado en Sudán y en Sudán del Sur.

Andudu Adam Elnail, obispo de of Kadugli, tomó esta foto de unos niños en el campo de refugiados de Yida, en el estado Unity, durante su última visita al campamento.

Andudu Adam Elnail, obispo de of Kadugli, tomó esta foto de unos niños en el campo de refugiados de Yida, en el estado Unity, durante su última visita al campamento.

Andudu Adam Elnail, obispo de of Kadugli, tomó esta foto de unos niños en el campo de refugiados de Yida, en el estado Unity, durante su última visita al campamento.

La subvención de la UTO le permitirá al equipo de la misión preparar a las mujeres que viven en campamentos de refugiados y en cuevas, donde el acceso a profesionales de la medicina es limitado o inexistente, con los rudimentos de atención médica e higiene necesarios para sobrevivir, según el resumen de la adjudicación.

“Muy a menudo vemos cosas en las noticias y no sabemos cómo ayudar, nos sentimos inútiles; la UTO es una manera de participar diariamente en cambiar el mundo que nos rodea”, dijo la Rda. Heather Melton, coordinadora de la UTO. “Cuando echas monedas en la cajita [azul] y das gracias por algo bueno en tu vida, esas monedas sirve para ayudar a personas que están allá en nombre nuestro intentando transformar estructuras injustas de la sociedad.”

La Iglesia Episcopal del Sudán, hogar de 2 millones de miembros, tiene 31 diócesis —26 de ellas en Sudán del Sur, donde es una de las más grandes instituciones no gubernamentales y donde ha desempeñado un papel en la reconciliación luego de dos décadas de guerra civil librada en gran medida entre el norte árabe y musulmán y los rebeldes del sur cristiano y animista.

“La Iglesia en Sudán del Sur está presenciando los retos del desarrollo”, dijo Elnail el 8 de enero en una entrevista telefónica con ENS, añadiendo que está operando con recursos limitados.

Además de ministrar a sus fieles, que ahora se encuentra dispersos por Egipto, Uganda, Kenia, Sudán del Sur y el Sudán, el obispo ha abogado por la paz y la reconciliación, hablando tanto en África como en América del Norte. La solución del conflicto, dijo, “radica en el diálogo político, no en la lucha armada”.

Las partes beligerantes en el Sudán firmaron un Acuerdo Global de Paz en 2005, poniendo fin a la guerra civil que había causado más de 2 millones de muertos y había desplazado, según cálculos estimativos, a otros 7 millones. Sudán del Sur obtuvo oficialmente la independencia el 9 de julio de 2011. En febrero de 2012, estalló la violencia tribal en el estado de Jonglei, Sudán del Sur.

La Diócesis de Colorado ha apoyado durante mucho tiempo a los refugiados sudaneses, que comenzaron a llegar a Colorado hace más de una década. Muchos de los refugiados pertenecían a la Iglesia Episcopal del Sudán y se orientaron hacia las iglesias episcopales, como la catedral de San Juan en Denver, que tiene una congregación sudanesa, dijo Sanborn.

Cuando Sudán del Sur obtuvo su independencia, la diócesis cambió el foco de su interés, de ayudar a la diáspora  al sostén de escuelas, la preparación de líderes y el apoyo al clero de la nueva nación en desarrollo, así como a la participación en campañas promocionales en Estados Unidos.

Además de proporcionar la ayuda y el adiestramiento necesarios, es importante para los estadounidenses y para los fieles de la Iglesia Episcopal dar testimonio y ofrecer información de los empeños promocionales basados en EE.UU., dijo Sanborn, que es ex miembro de la junta [directiva] de los Amigos Americanos de la Iglesia Episcopal en el Sudán, o AFRECS (por su sigla en inglés) como comúnmente se le conoce.

“Conozco como los norteamericanos somos de prácticos, y la gente con frecuencia pregunta: ‘¿qué bien le hace a usted irse allá y hacer dos semanas de adiestramiento?’”, dijo ella. “Lo que es inmensurable es la esperanza que nuestra presencia suscita en personas que se sienten traicionadas por sus propios líderes. Podemos llevar un mensaje a las personas que se encuentran allí que no sigan adelante, que no serán olvidadas”.

– Lynette Wilson es redactora y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.


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