La República Dominicana: Comité de Solidaridad con las Personas Desnacionalizadas

Síntesis Ejecutiva, Documento Constitutivo

Posted Nov 5, 2013

[Santo Domingo, 5 de Noviembre del 2013] Más de 270 personas de los distintos ámbitos sociales se constituyeron hoy  en un “Comité de Solidaridad con las Personas Desnacionalizadas” por la sentencia del Tribunal Constitucional dominicano de septiembre pasado que dispone revocar la nacionalidad a los hijos de inmigrantes ilegales que fueron inscritos en el registro civil hasta 1929.

Rechazando la división de la sociedad dominicana por la siembra de odios y enconos, los voceros del comité proclamaron una disposición constructiva para unir voluntades y  buscar una solución constitucional y humana a la situación de decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas que serían empujadas a un gueto o apartheid.

La declaración constitutiva presentada en una rueda de prensa alienta “la sensibilidad expresada por el presidente Danilo Medina, quien reconoce la necesidad de encontrar una solución al grave problema que representan las personas desnacionalizadas”.

Indica que la sentencia pretende una aplicación de una norma en perjuicio de miles de personas, violentando el principio universal de irretroactividad de la ley, ratificado en el artículo 110 de la Constitución vigente que reza: “La ley sólo dispone para el porvenir. No tiene efecto retroactivo sino cuando sea favorable al que esté subjúdice o cumpliendo condena. En ningún caso los poderes públicos o la ley podrán afectar la seguridad jurídica derivada de situaciones establecidas conforme a una legislación anterior”.

El documento sostiene que “Para excluir a millares de ciudadanos y ciudadanas de la nacionalidad dominicana, el TC reinterpretó las constituciones dominicanas que hasta la del 2010 otorgaban la nacionalidad a todas las personas nacidas en territorio nacional, con excepción de los hijos de diplomáticos y “los que están de tránsito”, extendiendo esto último por tiempo indefinido, en contradicción con el Reglamento de Migración 279 del 12 de mayo de 1939, que limitaba la condición de tránsito a diez días.”

El comité de solidaridad afirma que “Estamos frente a un grave drama humano que rebasa los límites de la inmigración y que, aún si faltare el derecho, obligaría a una solución que evite la constitución de un apartheid de cientos de miles de personas, el cual se trasmitiría indefinidamente a sus descendientes. Afecta a seres humanos cuyo vínculo fundamental es la sociedad dominicana, que no se podrían ir para ningún otro país”.

Resalta “la perspectiva en que se coloca a la nación dominicana de espaldas a principios y cuestiones básicas y sensibles de la convivencia universal marcada por los movimientos migratorios, lo que nos expone a condenas internacionales ya anticipadas por la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y por la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”.

Y sostiene que “Las repercusiones podrían afectar a la extensa comunidad dominicana en numerosos países, inclusive en aquellos donde nuestros nacionales luchan por regularizar su estatus de inmigrantes. Por fortuna no se conoce un solo caso donde hoy día se pretenda despojar de su nueva o doble nacionalidad a los hijos nacidos en el exterior de nuestros emigrantes indocumentados. Aunque originalmente fuimos una nación de inmigrantes, hoy día somos netamente de emigrantes y sus remesas han sido y son sostén fundamental de la estabilidad económica nacional.”

Al anunciar una serie de actividades masivas con las comunidades, como conciertos y asambleas locales, y de búsqueda de consenso y voluntad en los sectores sociales influyentes, incluyendo iglesias, empresariado, universidades, facultades de derecho y grupos de juritas, los voceros del Comité sostuvieron que la solución al conflicto “está dada en la Constitución actual que reconoce la  ciudadanía a todo el que la hubiese obtenido antes de su entrada en vigencia el 26 de enero del 2010”.  El documento reconoce que esa misma Constitución excluyó de la nacionalidad a los hijos de quienes residan ilegalmente en el territorio nacional, pero también a partir de su entrada en vigencia, por lo que tras proclamar ”una patria amplia para todos los hijos e hijas de esta tierra a quienes se les reconoció la nacionalidad” formula un llamado a “concentrar la atención en solucionar los problemas migratorios poniendo el acento en limitar los flujos inmigratorios del presente en vez de una absurda persecución del pasado”.

La presentación del Comité estuvo encabezada por sus promotores el obispo episcopal Julio César Holguín, el jesuita Mario Serrano, y los profesionales Carmen Amelia Cedeño, Miguel Ceara Hatton, Juan Bolívar Díaz, Pavel Isa Contreras, Wilfredo Lozano, Manuel Robles, Cristóbal Rodríguez, Ana Selman, la diputada Guadalupe Valdez y el cantautor Víctor Víctor.

Entre las personalidades que suscriben la declaración constitutiva del Comité figuran los escritores residentes en el exterior Julia Alvarez, Junot Díaz, Silvio Torres Saillant y Carlos Julio Báez. Los empresarios Franklin Báez Brugal, Fernando Capellán, Georges Santoni Recio, José Yude Michelén y Mario Bergés, así como los artistas Angel Haché, Pavel Núñez y Roldán Mármol.

También firman los expertos constitucionalistas Olivo Rodríguez Huerta y Nassef Perdomo Cordero, así como los juristas Francisco Alvarez Valdez, David Alvarez Martín, Emigdio Valenzuela, Carlos R. Salcedo y Andrés Astacio Polanco.

Entre los intelectuales aparecen Rafael Emilio Yunén, Hugo Tolentino, Andrés L. Mateo, Avelino Stanley, Chiqui Vicioso, Angela Hernández y Manuel Matos Moquete. También los religiosos Telésforo Isaac, Luis Rosario, Abraham Apolinario, Eduardo García Tamayo y Milton Amparo.

Decenas de reconocidos profesionales forman también parte del comité, entre ellos Bernardo Defilló, Jacquiline Malagón, Enmanuel Castillo, Rosario Espinal, Hamlet Hermann, Mu-Yien Sang Ben, Arismendi Díaz, Isidoro Santana, Rafael Toribio, Ada Wiscovitch, César Pérez, Cristóbal Valdez, Miriam Díaz, Luis Shecker,  Jeffrey Lizardo, Melba Barnett,  Bernardo Castellanos, Roberto Alvarez, Rosalina Perdomo, Alberto Rodríguez, Elizabeth Puig, Gustavo González, Francisco Abate, Javier Cabreja, Argelia Tejada Yanguela, Amparo Arango, Pengsien Rafael Sang Ben, Frank Báez Evertz  y Domingo Abréu.

Y entre los periodistas figuran Homero Figueroa, Roberto Cavada, Miguel Guerrero, Fausto Rosario,  Brinella Fernández, Ramón Colombo, Patricia Solano, Ana Mitila Lora, Gustavo Olivo, Melvin Peña  y Edwin Ruiz.


Documento Constitutivo

Rechacemos todo gueto o apartheid

Llamado a la conciencia nacional, en especial a líderes políticos, religiosos y sociales, a intelectuales, profesionales, artistas, comunicadores y a todas las personas sensibles y militantes en la solidaridad del género humano

Desde el 2007 por una simple resolución administrativa de la Junta Central Electoral, sin que mediara una sentencia judicial, miles de ciudadanos y ciudadanas de padres extranjeros, particularmente haitianos, han sido privados del derecho a obtener copias de sus actas de nacimiento bajo la presunción de que obtuvieron la nacionalidad de forma irregular.

De nada han valido los dictámenes de varios tribunales ante los cuales algunas de las víctimas acudieron en busca de amparo frente a una arbitrariedad que les ha dejado sus vidas en suspenso, ocasionándoles graves daños morales, sociales y económicos, al verse imposibilitados de obtener la cédula de identidad, de sacar o renovar pasaportes, de contraer matrimonio, de acceder a empleos y a  estudios técnicos y universitarios.

Cuando se esperaba que el Tribunal Constitucional (TC) respondería a una solicitud de amparo de la ciudadana de origen haitiano Juliana Deguis Pierre, el resultado ha sido la ratificación de la injusticia en base a la interpretación de que no le correspondía la nacionalidad por haber sido hija de extranjeros que se encontraban en tránsito por el país, no obstante que llevan décadas residiendo aquí y que la recurrente tiene 29 años de vida y no conoce ningún otro estado.

El TC juzgó a la señora Deguis sin darle oportunidad a que se defendiera, y además dictaminó en contra de todo el que se encuentre en situación similar, que según la misma sentencia podrían ser cientos de miles de personas, disponiendo  que se haga un rastreo de todo el registro civil dominicano a partir de 1929 hasta el 2007, cuando se puso en vigencia lo que se ha denominado política de desnacionalización o genocidio civil,  para “identificar e integrar en una lista documental y/o digital a todos los extranjeros inscritos en los libros-registros de nacimiento”  para luego “Consignar en una segunda lista los extranjeros que se encuentren irregularmente inscritos por carecer de las condiciones requeridas por la Constitución de la República”, para  finalmente transferirlos administrativamente “a los nuevos libros-registros de nacimientos de extranjeros.”. En síntesis que se declararía extranjeros a personas que podrían tener hasta ocho décadas de nacidas en el país, con raíces sociales y humanas insustituibles.

En alta proporción, los expertos en derecho constitucional y prestigiosos juristas han coincidido en calificar la sentencia del TC como violatoria de principios fundamentales del derecho internacional, de la Constitución de la República y el código civil así como de la misma ley orgánica constitutiva de esa corte. Por igual reconocidas instituciones nacionales e internacionales han rechazado las conclusiones del dictamen considerándolas violatorias de tratados suscritos por el Estado dominicano como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención Americana de Derechos Humanos y la Convención sobre Derechos del Niño.

Para excluir a millares de ciudadanos y ciudadanas de la nacionalidad dominicana, el TC reinterpretó las constituciones dominicanas que hasta la del 2010 otorgaban la nacionalidad a todas las personas nacidas en territorio nacional, con excepción de los hijos de diplomáticos y “los que están de tránsito”, extendiendo esto último por tiempo indefinido, en contradicción con el Reglamento de Migración 279 del 12 de mayo de 1939, que limitaba la condición de tránsito a diez días.

Lo que es peor, la sentencia pretende una aplicación retroactiva de una norma en perjuicio de miles de personas, violentando el principio universal de irretroactividad de la ley, ratificado en el artículo 110 de la Constitución vigente que reza: “La ley sólo dispone para el porvenir. No tiene efecto retroactivo sino cuando sea favorable al que esté subjúdice o cumpliendo condena. En ningún caso los poderes públicos o la ley podrán afectar la seguridad jurídica derivada de situaciones establecidas conforme a una legislación anterior”.

Es obvio que la Constitución del 2010 que nos rige, en su numeral 3, reitera la exclusión de la nacionalidad a los hijos de diplomáticos y personas en tránsito en el país, agregando a quienes “residan ilegalmente en territorio dominicano”, pero su numeral 2 no permite dudas al reconocer la ciudadanía a “quienes gocen de la nacionalidad dominicana antes de la entrada en vigencia de esta Constitución”.

Estamos ante un despojo masivo de la nacionalidad sin precedentes en ninguna nación democrática. Los hechos similares que registra la historia han sido la antesala de algunas de sus mayores y más lacerantes injusticias. Esos ciudadanos y ciudadanas no asaltaron las oficialías civiles para inscribirse como dominicanos. Los registraron porque era la interpretación que prevalecía de la Constitución, reformada al efecto en el 2010.

No escapa a nuestras consideraciones la impracticabilidad del mandato del TC de identificar a todos los hijos de extranjeros indocumentados que pudieron obtener la nacionalidad desde 1929, dado que una proporción importante de los libros de registros están deteriorados o han desaparecido y que miles de esos ciudadanos  y ciudadanas  han fallecido o han transitado al exterior con documentación dominicana. ¿Invalidaremos retrospectivamente todos sus actos civiles?

Como hasta ahora, la forma más fácil de identificarlos sería por los apellidos “de origen extranjero” cuando acuden a una oficialía a solicitar copia de sus actas, lo que afecta fundamentalmente a los más jóvenes, porque los mayores, que ya tienen cédula de identidad, pocas veces necesitan el acta de nacimiento, sobre todo si son pobres.

Para ejecutar la masiva exclusión se requerirían muchos años, enormes recursos y sobre todo una gran cacería nacional de personas que afectaría no sólo a los de ascendencia haitiana, sino también cocolos, chinos, árabes, judíos, norteamericanos, españoles, franceses, y de muchas otras nacionalidades. Eso sólo serviría para dividir y sembrar  odios y resentimientos en contradicción con la esencia misma del pueblo dominicano.

A nadie debe escapar la perspectiva en que se coloca a la nación dominicana de espaldas a principios y cuestiones básicas y sensibles de la convivencia universal marcada por los movimientos migratorios, lo que nos expone a condenas internacionales ya anticipadas por la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y por la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Las repercusiones podrían afectar a la extensa comunidad dominicana en numerosos países, inclusive en aquellos donde nuestros nacionales luchan por regularizar su estatus de inmigrantes. Por fortuna no se conoce un solo caso donde hoy día se pretenda despojar de su nueva o doble nacionalidad a los hijos nacidos en el exterior de nuestros emigrantes indocumentados. Aunque originalmente fuimos una nación de inmigrantes, hoy día somos netamente de emigrantes y sus remesas han sido y son sostén fundamental de la estabilidad económica nacional.

Estamos frente a un grave drama humano que rebasa los límites de la inmigración y que, aún si faltare el derecho, obligaría a una solución que evite la constitución de un apartheid de cientos de miles de personas, el cual se trasmitiría indefinidamente a sus descendientes. Afecta a seres humanos cuyo vínculo fundamental es la sociedad dominicana, que no se podrían ir para ningún otro país.

Alentamos la sensibilidad expresada por el presidente Danilo Medina, quien reconoce la necesidad de encontrar una solución al grave problema que representan las personas desnacionalizadas.

Creemos que la solución está dada en la Constitución actual que reconoce la ciudadanía a todo el que la hubiese obtenido antes de su entrada en vigencia, el 26 de enero del 2010.

Proclamamos una patria amplia para todos los hijos e hijas de esta tierra a quienes se les reconoció la nacionalidad, al tiempo que reclamamos concentrar la atención en solucionar los problemas migratorios en base a la nueva visión concertada por las entidades sociales y políticas, poniendo el acento en limitar los flujos inmigratorios del presente en vez de una absurda persecución del pasado.

Por todo lo anterior y muchas otras razones que la economía de palabras nos impone, los suscriptores nos constituimos en un Comité Nacional en Solidaridad con los Desnacionalizados.

En Santo Domingo, República Dominicana, a los cinco (5) días del mes de noviembre del año  dos mil trece (2013).

Abril Troncoso, Ada Wiscovitch, Adelaida Oreste, Adriana Del Conte, Alanna Lockward, Alberto Rodríguez, Alcibíades Tejeda, Alejandro Moline,  Alejandro Paulino, Alexander Mundaray, Alexis Gómez Rosa, Alina Ramírez, Altagracia Balcácer, Altaír Rodríguez, Amelia Quezada, Amparo Arango, Amparo Chantada González, Amparo Custodio, Ana Mitila Lora, Ana Selman, Ana Vásquez, Andrés Astacio Polanco, Andrés L. Mateo, Ángel Haché , Ángel Hernández, Ángel Matos, Ángela Caba, Ángela Hernández, Annalisa Staffa, Ansel Patricia Sierra F, Aquiles Castro, Arévalo Cedeño, Argelia Estévez Breton, Argelia Tejada Yanguela, Arismendi Díaz Santana, Arturo Victoriano, Avelino Stanley, Ayacx Mercedes, Beatriz Ferrer, Bernardo Castellanos, Bernardo Defillo, Betsy Uribe, Betty Del Villar, Betzel Reynoso, Bianela Quezada, Brinella Fernández, Carlos Brito, Carlos Cabrera, Carlos Castro, Carlos Julio Báez Evertz, Carlos R. Salcedo, Carmen Amelia Cedeño, Carmen Figueiras, Carmen julia Gómez, Carolina Cid, Celedonio Jiménez, Cesar Mieses, Cesar Pérez, Chiqui Vicioso, Cirilo Quiñones, Clara Báez, Clara Franco, Consuelo Cruz Almanzar, Cristal Antonia Acevedo Then, Cristobal Rodriguez, Cristóbal Valdez, Damaris Lara, Daniel Dilón, Daniel Pimienta, Dario Solano, David Álvarez Martin, Delfín López, Desiree Del Rosario, Diego Martínez, Domingo Abreu, Domingo Matías, Eddy Tejeda, Eduardo García Tamayo , SJ., Eduardo J. Tejera, Edward Moreno, Edwin J. Ruiz, Ela Costa, Elisa Frías Mejía, Elisabeth Puig, Elsa Alcántara, Emigdio Valenzuela, Enmanuel Castillo, Enrique de León, Eric Mercedes, Ernesto Zabala, Esteban Reyes, Esther Abreu Van Grieke,  Euclides Nouel, Eusebio Etxarren, Faride Raful, Fátima Portorreal, Fátima Vaca Ferrer, Fausto Rosario, Felipe E Díaz, Fernando Arturo De la Rosa Ruiz, Fernando Capellán, Fernando Ureña, Floriana Piña, Francisco Abate, Francisco Álvarez Valdez, Francisco Checo, Francisco Leonardo, Frank Báez Evertz, Franklin Báez Brugal, Franklin Peralta, Franklyn J. Pimentel-Torres, Georges Santoni Recio, Gilda Solano, Gloriana Peña, Graziella Domino, Guadalupe Valdez, Guillermo Peña, Guillermo Sterling, Gustavo González Santana, Gustavo Olivo Peña, Hamlet Hermann, Hamlet Hermann, Hecmilio Galván, Hilda Mercado, Homero Figueroa, Isidoro Santana, Ivan Ogando Lora,  J. Santana, Jacqueline Malagón, Jacqueline Zorrilla Martínez, Jaime José Malla Frankenberg, Janio Lora, Hugo Tolentino Dipp, Ian Victor, Javier Cabreja, Jefrey Lizardo, Jhonatan Liriano, Joaquín Aracena, Johnny De La Cruz, José Aníbal  David, José Bourget, José Carlos Nazario, José Francisco Rosario, Jose Yude Michelen, Jovanny  Espino, Juan Alberto Báez Peguero, Juan Bolivar Diaz, Juan Carlos Hauszler, Juan Dionicio Rodríguez Restituyo, Juan Morel, Juan Teófilo Murath Javier, Juan Thomas Rodríguez Amador, Julia Álvarez, Julio Cesar Holguín Khoury, Julio César Mejía, Julio César Mejía Santana, Julio Disla, Julio Michelen, Junot Díaz, Justo Santiago, Kenny Cabrera, Kirsis Mota, Laura Jiménez, Laura Rojas, Leibi NG, Leticia Ayuso, Lizzie Sánchez, Lliben Chea Ariza, Lorena Espinoza, Lourdes Contreras, Luis Barrios, Luis Cruz, Luis Emilio Almonte, Luis Enrique Geraldo Matos, Luis Scheker, Lusitania Martínez, Magaly Pineda, Magda Pepén,, Manuel Martin Cuenca, Manuel Matos Moquete, Manuel Robles, Mar García Domínguez, Margarita Cordero, Margarita Dolores Sánchez, Marel Alemany, María Antonia Matos Pérez, María del Mar Mella,  María Fernanda López, María I. Reinat Pumarejo, María Teresa Cabrera, María Teresa cabrera, Mario Bergés. Martha Rosario,  Max Puig, Melba Barnett, Melba Neris Guzman , Melvin Peña, Menegildo de la Rosa, Miguel Ángel Hernández, Miguel Ángel Morillo L. , Miguel Ceara, ,Miguel Guerrero, Miguel Solano, Miguelina Kelly, Milagros Ricourt, Mildred Mata,  Milossis Liriano, Milton Tejada, Miriam Díaz Santana, Mu-Yien Altagracia Sang Ben, Nassef Perdomo Cordero. Patricia Pereyra, Natalia Mármol, Nelson Ramirez, Nelson Ricart Guerrero, Nicolle Núñez Miranda, Noemí Araujo Martínez, Olaya Dotel, Olga Luciano López, Olivio Luzón Ramírez, Olivo Rodríguez Huerta, Oscar Radhames Amargos Pérez, Pablo Bonnelly, Pablo Rosario, Padre Abrahám Apolinario, Padre Luis Rosario, Patricia Báez , Patricia Moliné, Patricia Solano, Paula Disla, Pavel Isa Contreras, Pedro Catrain, Pedro Juan del Rosario, Pengsien Sang Ben, Pericles Enrique Mejía Molina, Quisqueya Lora H., Rafael (Fafa) Taveras, Rafael Darío del Rosario Curiel, Rafael Elías, Rafael Emilio Yunén, Rafael González Mármol, Rafael Taveras Pineda, Rafael Toribio, Ramón Colombo, Ramon Sosa, Raquel Robla Carretero, Raúl Bartolomé, Reina Rosario, Rev. Milton Amparo, Rev. Telésforo Isaac, Ricardo González, Roberto Álvarez, Roberto Cavada, Roberto Díaz Santana, Roland Jeudy, Roldan Mármol, Rosa Vazquez, Rosalía Sosa Pérez, Rosalina Perdomo, Rosanna Marzán, Rosario Espinal, Sergia Galván Ortega, Silvia Denisse Pichardo Rodriguez, Silvio Torres Saillant, Sixto Gabin, Sonia Besonias, Sonia Nereyda Medina, Sonia Vargas, Sor Servía Tulia García Martínez, Tahira Vargas, Tarasí Rosado, Tony Pichardo, Víctor Víctor, Vielka  Asilis, Violeta Saint Hilaire, Wellington Arnaud, Wilfredo Lozano, William Hernández, Wilson Castillo, Zobeyda Apólito, Zobeyda Ferreras.

 


Comments (1)

  1. Jaime Soto says:

    Agregen mi nombre a esa lista,apoyo estos humanistas contra todo acto facista racista que promueve el apartaid en nuestro pais.

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