Tras una discusión ‘muy ardua’, se crea un cargo en pro de la justicia racial

El consejo Ejecutivo también reitera su apoyo a la reconstrucción en Haití

Por Mary Frances Schjonberg
Posted Oct 22, 2013
Clifton Daniel, Obispo provisional de la Diócesis de Pensilvania, que también es miembro del Consejo Ejecutivo, en el momento de recibir el cáliz, el 16 de octubre, de manos de Ron Fox, miembro de la Federación de Seminarios Bexley Seabury. Miembros del Consejo Ejecutivo participaban del oficio semanal de Santa Comunión en la sede de la Iglesia Evangélica Luterana en América en los suburbios de Chicago. La federación de seminarios se encuentra en el edificio de la  IELA. Foto de Mary Frances Schjonberg para ENS.

Clifton Daniel, Obispo provisional de la Diócesis de Pensilvania, que también es miembro del Consejo Ejecutivo, en el momento de recibir el cáliz, el 16 de octubre, de manos de Ron Fox, miembro de la Federación de Seminarios Bexley Seabury. Miembros del Consejo Ejecutivo participaban del oficio semanal de Santa Comunión en la sede de la Iglesia Evangélica Luterana en América en los suburbios de Chicago. La federación de seminarios se encuentra en el edificio de la IELA. Foto de Mary Frances Schjonberg para ENS.

[Episcopal News Service – Chicago, Illinois] En el día de clausura de su reunión del 15 al 17 de octubre en esta ciudad, el Consejo Ejecutivo de la Iglesia Episcopal convino en dedicar parte de un inesperado ingreso en el presupuesto 2013-2015 a una nueva plaza en la sede denominacional dedicada a la justicia y la reconciliación raciales, una decisión a la que se llegó luego de un debate, a veces tenso pero siempre contenido.

El Consejo también ratificó el reto que le planteara a la Iglesia en febrero de 2010 de recaudar $10 millones para la campaña de reconstrucción de la Diócesis Episcopal de Haití. Llamó a todas las partes de la Iglesia a renovar su apoyo al empeño continuo de reconstruir la diócesis al acercarse el cuarto aniversario de que el país resultara diezmado por un terremoto de magnitud 7 el 12 de enero de 2010.

Los miembros del Consejo le pidieron a su Comité Permanente Conjunto de Finanzas para la Misión que contemplara incluir dinero del presupuesto actual para el Proyecto de Reconstrucción de la catedral de la Santa Trinidad e instó al Comité Permanente Conjunto de Programa Presupuesto y Finanzas (PB&F) a incluir la financiación del proyecto en el presupuesto trienal 2016-2018.

La Resolución WM017 le pide también a toda la Iglesia que recoja una ofrenda especial para la diócesis el domingo 12 de enero de 2014, el cuarto aniversario del terremoto.

El consejo recibió un informe sobre el proyecto de reconstrucción de la catedral el 15 de octubre.

 

Añadir una plaza sobre justicia y reconciliación raciales

La decisión de gastar $285.000 para pagar la labor de un funcionario que ayude a fomentar la justicia y la reconciliación raciales se produjo luego de lo que la  obispa primada Katharine Jefferts Schori definiera luego como “una discusión muy ardua, conflictual y tensa” que ella celebró que los miembros manejaron “con amabilidad”.

El tono de la discusión no se debió a un desacuerdo sobre la necesidad de tal plaza, sino debido a los intereses encontrados sobre la manera en que el Consejo debía responder a un nuevo pronóstico de ingreso presupuestario trienal que predice un rédito adicional de $1.500.000. Ese rédito proviene fundamentalmente del ingreso añadido por concepto de alquileres de espacio en el centro denominacional y por ingresos diocesanos mayores de lo esperado y, en consecuencia, mayores compromisos [de las diócesis] con el presupuesto de la denominación.

Algunos miembros del Consejo mostraron su preocupación en cuanto a si la Iglesia debía usar ese ingreso inesperado para financiar una nueva labor que habría de mantenerse durante trienios futuros o si debía usar ese dinero recién hallado para sufragar gastos de una sola vez o sólo gastos de capital. Otros cuestionaron si todo el dinero adicional esperado debía asignarse de inmediato. Y otros incluso preguntaron respecto al alcance de la responsabilidad del Consejo para consultar con el PB&F, el cual propone el presupuesto trienal a cada reunión de la Convención.

Y otros se mostraron preocupados respecto al hecho que la proyección de ingresos vino a hacerse a fines de septiembre y creían que no tenían tiempo suficiente para considerar lo que Steve Hutchinson, presidente del Comité Permanente Conjunto de Gobierno y Administración para la Misión  (GAM) del Consejo, definió como la pregunta de cómo manejar más dinero de “un modo equitativo, abierto y equilibrado”.

Mark Hollingsworth, obispo de la Diócesis de Ohio y presidente del FFM, dijo a sus colegas que los miembros del comité del FFM también veían la necesidad de la Iglesia de fomentar tal obra y tenían las mismas reservas respecto al proceso y a la filosofía presupuestaria.

“Todos en Finanzas para la Misión estamos convencidos del mérito de esto, que esto es una labor que bien debemos hacer”, dijo [refiriéndose a la nueva plaza propuesta]. “Al mismo tiempo, creemos que poner esto en el presupuesto ahora mismo es establecer un nuevo cargo sin dialogar más, en particular con Programa, Presupuesto y Finanzas, pero tampoco con otros respecto al modo en que manejamos un aumento de ingresos… Estamos divididos cada uno de nosotros personalmente, divididos acerca de esto”.

“Ésta fue una conversación muy difícil”, aseveró él.

Contemplaron sugerir que la decisión [de crear este nuevo cargo] se aplazara hasta la reunión del Consejo de febrero de 2014, pero “esto nos empujó más allá de donde podíamos ofrecer una orientación concreta al Consejo”, dijo Hollingsworth, quien le pidió al Consejo que debatiera el asunto.

Diciendo que ella tenía el “mayor respeto por el proceso”, Anita George, miembro del Consejo y proveniente de Misisipí, expresó que “también ha habido procesos que han llevado a muchos de nosotros a preguntarnos ‘Dios mío, ¿cuánto tarda, cuánto tarda?’”.

Interviniendo inmediatamente después de George, el Rdo. Brian Cole, de Lexington, dijo que él estaba “sintiendo la tensión en las vísceras mientras hablaba de esto”. Él se sentía “manipulado de cierta manera” por venir al Consejo y enterarse de que había más dinero disponible para gastar, [al tiempo que] le daban sugerencias específicas de cómo gastarlo y le pedían que decidiera inmediatamente.

“Creo que nosotros, como un Consejo, realmente hacemos un trabajo mediocre en el proceso y en consecuencia yo no alentaría a que avanzáramos sobre este asunto en este momento”, dijo él, añadiendo que la Iglesia seguirá denunciando igualmente el racismo, lo mismo si el cargo se financie en octubre que en febrero. Reconoció encontrarse en “una situación realmente incómoda”, al pedir que se retrasara la decisión.

Después el Rdo. Jon Floberg, de Dakota del Norte, habló de su preocupación respecto a gastar todo el nuevo ingreso enseguida y preguntó qué ocurriría si no hubiera suficiente dinero para seguir financiando la Iglesia Episcopal en Navajolandia. Wendel Gibbs, de la Diócesis de Michigan, dijo a sus colegas que él los suponía bien intencionados, pero, añadió que “[el asunto] no marcha cuando sin querer enfrentamos a un grupo étnico contra otro”.

“¿Somos un pueblo de fe que cree que Dios proveerá, o no?, preguntó Gibbs.

Dave Bailey, obispo de Navajolandia, reconoció que él se despierta de madrugada “preocupado de dónde van a llegar los dólares para la nómina”, pero dijo que la plaza propuesta es “sumamente necesaria”.

“Yo no sé qué va a pasarnos, pero los alentaría a apoyar [la creación de] este cargo”, agregó.

Lelanda Lee de Colorado, que preside el Comité Permanente Conjunto de Promoción Social e Interconexión, dijo que “como líderes flexibles tenemos una responsabilidad de ser audaces, para en verdad llegar adonde el evangelio nos conduce”.

“Estamos perdiendo nuestra oportunidad de vivir el evangelio audazmente si no financiamos este puesto”, le dijo ella a los miembros del Consejo.

El obispo Stacy Sauls, director de operaciones de la Iglesia, dijo, en respuesta a una pregunta de si el cargo no se había concebido después que se hizo obvio que habría más ingresos en el presupuesto.

“La génesis del puesto no tuvo nada que ver con el hecho de que terminaría habiendo más ingresos”, y añadió que el pronóstico de más ingresos nos abrió un posible camino de convertir el cargo en una realidad.

La idea de crear el cargo se produjo en respuesta a sucesos tales como la absolución de George Zimmerman por el asesinato de Trayvon Martin y el veredicto del Tribunal Supremo de EE.UU. por el que invalidaba aspectos fundamentales de la Ley de Derechos Electorales, dijo Sauls. Esos sucesos en particular, añadió, motivaron al personal del centro denominacional a pensar que “tal vez era hora de retomar al liderazgo espiritual en la promoción de la justicia racial”.

En total, el Consejo pasó alrededor de media hora debatiendo la creación de la plaza antes de que Jefferts Schori pidiera una oración y luego un receso. Cuando los miembros del Consejo regresaron, aprobaron rápidamente una versión revisada del presupuesto de 2014 que incluía el nuevo cargo.

El presupuesto que aprobaron incluía la mayor parte de una serie de cambios propuestos por los funcionarios denominacionales, con dos grandes excepciones. En un caso, el FFM redujo en $100.000, luego de consultar con el personal [del centro denominacional], una adición propuesta de $350.000 de costos contractuales del “propietario” relacionados con los nuevos inquilinos del Centro [denominacional] de la Iglesia Episcopal en Nueva York.

En el otro cambio, el Consejo también convino en una sugerencia del FMM de que, en lugar de aprobar los $400.000 propuestos como apoyo económico de la Iglesia al presupuesto interanglicano para la Oficina de la Comunión Anglicana con sede en Londres, asignara $337.000 en el presupuesto de 2014. Esta última cifra es aproximadamente igual a la asignación para 2013. Hollingsworth le dijo al Consejo que el comité quería consultar con el PB&F respecto a la financiación de 2015. Y los miembros más tarde convinieron formalmente, mediante la Resolución WM016, en revisar el asunto en su reunión de febrero de 2014 “para considerar una financiación más sólida” en el presupuesto de 2015.

 

En otros asuntos, el Consejo

* escuchó un breve informe de Brian Krislock, miembro del Consejo y vicepresidente del GAM, sobre la labor de un pequeño grupo de miembros del GAM y del FFM que están revisando un estudio sobre la posible reubicación del centro denominacional de la Iglesia, que el Consejo había pedido para febrero de 2012 y que recibió un año después.

Él dijo que el comité está continuamente atento a “la ventaja actual y cómo usar esa ventaja, cómo lidiar con esa mudanza” entre tanto también conversa con los actuales inquilinos, con inquilinos potenciales y otros grupos que se han reubicado, al tiempo que prepara una encuesta para toda la Iglesia sobre lo que ésta quiere en un centro denominacional. Esa encuesta, planeada ya este año, indagaría sobre cosas tales como factores fiscales y geográficos, explicó Krislock.

Todo este trabajo debe darle al grupo  una “mejor opinión” de lo que ha de ser el próximo paso y “lo que debemos buscar en la futura ubicación del centro denominacional”, añadió.

Krislock advirtió a los miembros del Consejo que es “un tema muy sensible” hablar públicamente acerca de estudios que tengan que ver con la venta o retención potenciales de la propiedad del centro denominacional en el No. 815 de la Segunda Avenida en Nueva York.

“Estamos investigando todas las posibilidades; no estamos descartando ninguna opción, pero no podemos revelar todas esas posibilidades porque nos están escudriñando las palabras, no los miembros de la Iglesia, sino los miembros de la comunidad de inversores y de bienes raíces de Nueva York”, afirmó.

Después que la Convención General aprobó la Resolución D016 en julio de 2012, que dice “es la voluntad de esta Convención mudar el centro denominacional de la Iglesia” de ese edificio, contó Krislock, “los corredores de bienes raíces bombardearon la oficina del centro denominacional con llamadas en las que querían hacer ofertas sobre el edificio e investigar esa posibilidad”.

Las declaraciones específicas del Consejo pueden influir en la evaluación del edificio y, por consiguiente, en sus posibles opciones para el mismo.

Un resumen de todas las resoluciones aprobadas por el Consejo en la reunión puede encontrarse aquí.

Algunos miembros del Consejo enviaron mensajes de Twitter desde la reunión valiéndose del código #ExCoun.

El Consejo Ejecutivo lleva a cabo los programas y políticas adoptadas por la Convención General, según el Canon I.4 (1) (a). El Consejo está compuesto de 38 miembros, 20 de los cuales (cuatro obispos, cuatro presbíteros o diáconos y 12 laicos) son elegidos por la Convención General, y 18 por los nueve sínodos provinciales (un clérigo y un laico cada uno) por períodos de seis años, además del Obispo Primado y el Presidente de la Cámara de Diputados [que son miembros ex oficio].

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora y reportera de Episcopal News Service. Traducido por Vicente Echerri.


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