Episcopales cercanos a los incendios de Idaho toman precauciones

Otros que viven fuera de los límites del incendio ofrecen oraciones y sitio para los evacuados

Por Mary Frances Schjonberg
Posted Aug 22, 2013
El incendio de Beaver Creek puede verse en las montañas que dominan la iglesia episcopal Emanuel en Hailey, Idaho. Foto de Michael Mathewson.

El incendio de Beaver Creek puede verse en las montañas que dominan la iglesia episcopal Emanuel en Hailey, Idaho. Foto de Michael Mathewson.

[Episcopal News Service] En caso de que alguien precisara de alguna prueba adicional de la gravedad de los incendios forestales en torno a Hailey, Ketchum y Sun Valley en Idaho, el número de personas que asiste a la eucaristía dominical en la iglesia episcopal de Santo Tomás [St. Thomas Episcopal Church] en Ketchum, constituía una señal evidente.

En tanto la parroquia de esta ciudad balneario recibe normalmente a unos 230 feligreses los domingos durante esta época del año, sólo 60 vinieron a la iglesia el 18 de agosto.

“Eso me dice que más de la mitad de nuestra congregación ha sido evacuada o ha decidido irse por causa del humo”, dijo el Rdo. Ken Brannon, rector de Santo Tomás, a Episcopal News Service,  en una entrevista telefónica el 19 de agosto.

Brannon dijo que el oficio del 18 de agosto fue diferente debido al pequeño número de personas que asistió y al hecho de que no hubo música porque no estaba claro si el director musical podría estar “y a que muchos en el coro habían sido evacuados”.

“Seguía siendo la liturgia —era lo que siempre hacemos—, pero hubo muchísimo más espacio para el silencio y el tipo de oración espontánea en la Oración de los Fieles”, explicó.

Brannon, quien dijo que Santo Tomás con frecuencia funciona como “la iglesia del pueblo” en Ketchum, añadió que él escribió su sermón teniendo en mente a toda la comunidad, no sólo a los miembros de la parroquia.

“Cuando a principios de semana vi el versículo con que comenzaba el evangelio no estaba seguro si reír o llorar”, comenzó por decir. “Lucas escribe: ‘Jesús dijo… “Yo he venido a prender fuego en el mundo; ¡y cómo quisiera que ya estuviera ardiendo!”’.

“Bien, Jesús”, dijo Brannon riéndose. “Ya hemos tenido bastante fuego para una semana”.

Brannon le dijo a [la congregación de] Ketchum que “no somos una Iglesia que cree que Dios envía los desastres naturales para castigar a la gente” ni que “si oramos intensamente, los vientos cambiarán de rumbo o vendrá la lluvia o los bomberos se volverán sobrehumanos”.

Un avión tanque DC10 lanza líquido retardador de fuego sobre el incendio forestal de Beaver Creek en Greenhorn Gulch. Foto del Equipo #1 del Control Nacional de Incidentes de la Gran Cuenca.

Un avión tanque DC10 lanza líquido retardador de fuego sobre el incendio forestal de Beaver Creek en Greenhorn Gulch. Foto del Equipo #1 del Control Nacional de Incidentes de la Gran Cuenca.

“No somos una Iglesia que espera que Dios altere la naturaleza”, agregó. “Somos una Iglesia que cree que Dios nos altera para que podamos hacerle frente a cualquier cosa que la naturaleza nos presente”.

El audio del sermón de Brannon puede escucharse aquí.

Aunque algunos avisos de pre-evacuación se suspendieron el 20 de agosto, incluida la parte de Ketchum donde está Brannon, siguen vigentes en otras partes de la ciudad. Las personas que viven al norte y al sur de Ketchum continúan sujetas a una orden de evacuación forzosa, informó él en un correo electrónico a ENS.

Él y muchos de la congregación tienen un equipaje de emergencia listo en caso de que les ordenen salir.

“Eso es en gran medida un ejercicio espiritual”, afirmó. “Creo que, en algún momento, todo el mundo debería tener que empacar como si fuera a dejar su casa para no volver. Una de las más fascinantes discusiones en la iglesia es lo que empacarías y por qué y lo que ello significa para ti”.

Son esas órdenes obligatorias, y el temor a que todos los residentes de estos tres pueblos pudieran recibir tales órdenes, lo que dio lugar a que la Diócesis of Idaho hiciera un llamado el 19 de agosto a potenciales voluntarios que les abrieran sus hogares a los evacuados.

“Hay incertidumbre respecto a cuán grande será esta necesidad, o por cuánto tiempo las personas necesitarán ayuda, pero querríamos estar preparados en caso de que la situación cambie súbitamente”, dijo la diócesis en un correo electrónico enviado a todos sus miembros poco antes del mediodía, hora local.

El gobernador de Idaho,  Clement Leroy Otter (“Butch” ) recibe un informe sobre el incendio de Beaver Creek del jefe del Comando de Incidentes Beth Lund (de espaldas a la Cámara). El incendio forestal de Beaver Creek es ahora mismo la primera prioridad de este tipo de incidentes en Estados Unidos. Foto del Equipo #1 del Control Nacional de Incidentes de la Gran Cuenca.

El gobernador de Idaho, Clement Leroy Otter (“Butch” ) recibe un informe sobre el incendio de Beaver Creek del jefe del Comando de Incidentes Beth Lund (de espaldas a la Cámara). El incendio forestal de Beaver Creek es ahora mismo la primera prioridad de este tipo de incidentes en Estados Unidos. Foto del Equipo #1 del Control Nacional de Incidentes de la Gran Cuenca.

El mensaje electrónico hacía notar que según las evacuaciones forzosas aumentaban, los hoteles entre Boise, Idaho, y Salt Lake City, Utah, —una distancia de 547 kilómetros—estaban llenos o en vías de llenarse rápidamente. La petición [de la diócesis] venía acompañada con un enlace a una página en la que los voluntarios podían inscribirse e indicar cuántos adultos y niños podían recibir y si podían darle cabida a mascotas y a personas con problemas médicos. La página de inscripción también le pregunta a los voluntarios que indiquen si han recibido el curso de adiestramiento Salvaguardar a los Hijos de Dios [Safeguarding God’s Children] que brinda la Iglesia.

La Rda. Lucinda Ashby, canóniga del ordinario en la Diócesis de Idaho, dijo que el sistema de inscripción de voluntarios le permite a los rectores de las parroquias afectadas enviar a personas evacuadas mediante una sola llamada telefónica. “Los evacuados pueden ser recibidos y atendidos por personas que los esperan y los pueden llamar por sus nombres”, dijo ella el 19 de agosto en un correo electrónico a ENS. “La respuesta y la hospitalidad ofrecida por personas de toda la diócesis fue inmediata. La gente quiere ser útil, y quisimos encontrar un medio de hacer que ese deseo de ser útil resultara efectivo”.

Cerca de 1.800 bomberos y otro personal de todos los Estados Unidos están combatiendo lo que se llama el incendio de Beaver Creek, que comenzó debido a una descarga eléctrica el 7 de agosto. El incendio abarca alrededor de 42.000 hectáreas en una zona del Bosque Nacional de Sawtooth que un parte actualizado define como “terreno de riesgo”. El Equipo Nacional No. 1 de Control de Incidentes  de la Gran Cuenca asumió el mando de la operación el 11 de agosto y el incendio se reporta ahora mismo como la primera prioridad en el país. Combatir el fuego ha costado $11,6 millones hasta el momento, según el último parte del Centro Nacional Interinstitucional de la Lucha contra Incendios.

Dos helicópteros de tipo I cargan agua de un estanque cerca de Greenhorn Gulch Road para verterla sobre el incendio de Beaver Creek. Foto del Equipo #1 del Control Nacional de Incidentes de la Gran Cuenca.

Dos helicópteros de tipo I cargan agua de un estanque cerca de Greenhorn Gulch Road para verterla sobre el incendio de Beaver Creek. Foto del Equipo #1 del Control Nacional de Incidentes de la Gran Cuenca.

Los bomberos hicieron progresos sobre las llamas el 19 de agosto —dando lugar, en consecuencia, a la suspensión de algunas disposiciones obligatorias y de pre-evacuación. Sin embargo, los meteorólogos especializados en incendios forestales tenían buenas y malas noticias en su último pronóstico. La zona experimentaría temperaturas más bajas e índices de humedad más altos el 20 de agosto, lo cual tendería a disminuir los incendios. Pero había una posibilidad de tormentas eléctricas más tarde en el día y el 21 de agosto, lo cual “puede producir vientos erráticos y con ráfagas, que pueden exacerbar el incendio”. Y, si bien la lluvia ayudará a los bomberos, demasiada lluvia podría causar excesivo flujo de agua desde las zonas quemadas e inundaciones.

“En lo que ahora mismo respecta, todos los feligreses están a salvo y conocemos su paradero, y por eso nos sentimos en extremo agradecidos”,  dijo Ashby a ENS.

El Rdo. Shawn Carty, rector de la iglesia episcopal Emanuel [Emmanuel Episcopal Church] en Hailey, le dijo a ENS en un correo electrónico que los miembros de unas 12 familias de la parroquia han sido evacuados de sus casas, otros se han ido por precaución y algunos han podido regresar a sus hogares.

Ashby contó que Carty le había dicho que algunos residentes de Hailey que viven en zonas de barrancos y al oeste de Wood River Valley estaban sujetos a evacuación forzosa y muchos tuvieron que salir en medio de la noche.

“Todo el mundo en el valle está haciendo lo más que puede para lidiar con el espeso humo y la ansiedad e incertidumbre de la situación”, dijo Carty.

Los miembros de Emanuel están conectados con la comunidad local y la mayoría tienen profundas raíces en la zona, según Ashby.

“Varios feligreses han trabajado con el Departamento de Silvicultura, y tienden a ver el incendio como parte de una progresión natural, en el ciclo natural de la zona”, dijo ella.

Carty le dijo a Ashby que observar el gigantesco avance del incendio el 16 de agosto era “como estar en medio de una zona de guerra”.

Esa noche, la congregación de Emanuel celebró un oficio de oración en su histórico edificio.

“Nos sentimos abrumados por el número de personas que ofrecen ayuda y que nos llevan en sus oraciones”, dijo Carty, incluida la campaña diocesana de acogida.

“Sabemos que no estamos solos en esta situación. Con frecuencia hemos dicho que en la Iglesia no hay ‘seis grados de separación’, sino más bien dos —las conexiones que Dios hace entre nosotros son mucho más cercanas”, afirmó. “Tantas personas de todo el país nos han enviado correos o nos han llamado para hacernos saber que  están pensando en nosotros y orando por nosotros, que no tenemos palabras para agradecerlo”.

Brannon se hizo eco de los sentimientos de Carty, añadiendo que “seguimos sorprendiéndonos de lo que los bomberos son capaces”.

“Dios tiene una oportunidad de revelarse en todas las situaciones y veremos cómo Dios se han revelado en medio de este evento”, agrego. “Estamos ocupados y activos siendo la Iglesia en medio de esta emergencia”.

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora y reportera de Episcopal News Service.

Traducción de Vicente Echerri