Aumento del número de cristianos en China hace que las iglesias y el gobierno busquen ayuda.

Por Lynette Wilson
Posted Mar 22, 2012

[Episcopal News Service] Una capillita blanca de diseño occidental se levanta en medio de los altos edificios residenciales de Macao, ex colonia portuguesa actualmente administrada por la República Popular China. Conocida popularmente como la “Capilla Morrison” —en honor del escocés y misionero presbiteriano Rdo. Robert Morrison, el primer misionero en llegar a la región en 1807 y el primero en traducir y publicar la Biblia en chino—,  fue la primera capilla protestante que se edificara en ese país.

Desde allí, el cristianismo protestante se extendió a través de China.

“Por aquí fue donde le llegó el evangelio a los chinos”, dijo el Rdo. Stephen Durie, sacerdote anglicano y pastor de la capilla —oficialmente consagrada hace un siglo como una Casa de Dios no denominacional— durante un recorrido por los terrenos a fines de febrero.

El cristianismo en verdad llegó a la China continental en el siglo VII durante la dinastía Tang, pero no comenzó a florecer hasta el siglo XIX. Posteriormente, en 1949, luego del triunfo de la revolución china, Mao Zedong prohibió la religión y ésta no resurgió hasta después de su muerte en 1976 y del fin de la revolución cultural. Hoy en día, con la autorización y supervisión del gobierno comunista central, el cristianismo protestante se ha extendido dramáticamente, mostrándose de una manera independiente y postdenominacional sin precedentes

Y el gobierno chino quiere cooperar con la Iglesia Episcopal, dijo Peter Ng, el encargado de compañerismo mundial para el Asia y el Pacífico, en una entrevista con ENS en China. “El gobierno ve a la Iglesia Episcopal como una voz relevante en la sociedad moderna”.

Durante una reciente visita de tres semanas a las iglesias provinciales de la Comunión Anglicana y a las iglesias episcopales en Asia, la obispa primada, Katharine Jefferts Schori, visitó China a invitación del Consejo Cristiano Chino (CCC) y del Movimiento Patriótico de las Tres Autosuficiencias (TSPC). Ella asistió a reuniones en Shanghái, Nanjing y Beijing, donde se reunió con el ministro de la Administración del Estado para Asuntos Religiosos (SARA), la agencia del gobierno chino que supervisa la práctica religiosa.

La visita de Jeffers Schori marcó la primera vez que un obispo primado de la Iglesia Episcopal se reunía con funcionarios del gobierno en China.

En Estados Unidos el problema es que “hay muchos obispos y no muchos creyentes”, bromeó el ministro Wang Zuo hablando en mandarín a través de un intérprete. “En China [hay] muchos creyentes que no pueden encontrar a un obispo”.

La broma de Wang resulta cierta para la Iglesia china; el aumento dramático del número de cristianos en corto tiempo ha dificultado la adecuada preparación de pastores y la adquisición de tierras, especialmente en zonas urbanas densamente pobladas, sobre las cuales construir iglesias. Y ello también ha desafiado al gobierno ateo a proteger los derechos de los cristianos, así como de otros creyentes y no creyentes.

Wang señaló el no contar con suficientes “pastores debidamente preparados” como el mayor problema que enfrenta la Iglesia. “Si no hay buenos pastores durante el proceso de desarrollo, ocurrirán grandes problemas”, dijo. El rápido crecimiento del cristianismo en China ha llamado mucho la atención de los no creyentes, y es importante para los cristianos “dar un buen ejemplo”, añadió.

El CCC no sólo debe encontrar su propia vía de desarrollo, sino también mirar a otros, y aprender de su desarrollo, dijo Wang.

El CCC y el TSPM forman la Iglesia Protestante en China que cuenta con el reconocimiento oficial (las “Tres autosuficiencias” significan autonomía, autosostenimiento y autopropagación). El TSPM sirve como un enlace entre las iglesias y el gobierno, si bien se concentra en los asuntos eclesiásticos de la CCC.

La SARA sirve como un puente entre la religión y el gobierno central y coordina las relaciones entre las religiones para que todas sean iguales, explicó Wang. Además de supervisar el TSPM, SARA también supervisa los otros cuatro grupos religiosos autorizados: musulmanes, católicos romanos —de los cuales la Asociación Católica Patriótica China, no el papa, es la suprema autoridad—; los budistas y los taoístas.

“Ese es otro fenómeno en China… hay mayor armonía entre personas religiosas y no religiosas. Cuando se produce un conflicto, se necesita una organización como SARA  para salvaguardar los derechos legales de las personas”, dijo Wang. En la historia de China, agregó, queriendo decir desde 1949 y la formación de la República Popular, no ha habido guerras religiosas ni conflictos, ni una religión dominante. Recientemente, sin embargo, dijo él, las poblaciones musulmanas se han enfrentado en la parte occidental del país.

Durante su visita de cuatro días a China, Jefferts Schori se reunió con el ministro de la SARA y asistió a encuentros con líderes religiosos, con los profesores del Seminario Teológico Unido de Nanjing y con el personal de la Fundación Amistad, [Amity Foundation], una organización de carácter religioso que ofrece servicios sociales.

“Creo que constituyó una experiencia de aprendizaje muy importante para nosotros, desde lo sublime hasta lo ridículo,  explicándose las diferencias entre el CCC y el TSPM”,  dijo Jefferts Schori en una entrevista con ENS luego de salir de China. “Es también muy útil conversar con las personas cara a cara, porque tratamos con muchas caricaturas de cómo es China y de cómo es el ambiente religioso en China. Y creo que  logramos tener una visión mucho más matizada de lo que significa ser un cristiano en China hoy día”.

Durante su reunión con la SARA, Wang dijo que las iglesias y los gobiernos de China y Estados Unidos debían fortalecer sus relaciones mediante el continuo intercambio de información, y que “la Iglesia China y Estados Unidos, especialmente la Iglesia Episcopal, debían tener comprensión y apoyo mutuos”.

Jefferts Schori explicó a Wang  y su personal que uno de los papeles de la Oficina de Relaciones Gubernamentales de la Iglesia Episcopal con sede en Washington D.C., es prestarle oídos a los cuidados, intereses y perspectivas de la comunidad de fe en relación con el gobierno, y que también existe para cuestionar al gobierno.

“Parte del papel de la Iglesia Episcopal es promover la armonía y la paz en la sociedad… y traer paz en la tierra en nuestro propio tiempo”, dijo ella. Y cuestionar a nuestro propio gobierno respecto a la manera en que edifica o no edifica la paz”.

Eso incluye situaciones internacionales muy delicadas, tales como la implementación de una solución de dos estados en el Oriente Medio, donde el impacto de una solución pacífica repercutiría en todo el mundo. De la misma manera, la paz en la península de Corea tendría un impacto regional positivo, afirmó.

Antes de visitar China, Jefferts Schori visitó la Iglesia Episcopal en Corea del Sur, donde sus colegas le expresaron su preocupación por los refugiados norcoreanos que China estaba devolviendo a Corea del Norte.

“Nuestra fe nos enseña que los gobiernos poderosos deben construir la paz en los lugares donde tienen la capacidad de hacerlo”, le dijo ella a Wang y su gente, añadiendo que la Iglesia se ve a sí misma como profética “[Juntos] la comunidad religiosa y los gobiernos tenemos una capacidad mucho mayor de edificar la paz alrededor del mundo. Y buscamos aliados para esa tarea dondequiera que podamos encontrarlos.

A diferencia de algunas agrupaciones religiosas en Estados Unidos, la Iglesia Episcopal se ve a sí misma en el papel de facultar a las personas de fe a asumir su papel en la sociedad y a “funcionar como gente íntegra”, dijo Jefferts Schori.

El cristianismo ya no es una religión ‘extranjera’

Dentro de la sociedad china, existieron iglesias antes de 1949, después de ese año y de la guerra de Corea, cuando todos los misioneros se fueron, había iglesias chinas, dijo el Rdo. Kan Baoping, secretario general de la CCC durante una reunión en Shanghái. El consejo y el TSPM comparten  sus oficinas centrales en el campus de la antigua catedral  anglicana de la Santa Trinidad, que se encuentra en medio de un proceso de restauración”.

“De repente la Iglesia perdió todos sus recursos, y después de eso comprendimos lo que la Iglesia es en China”, dijo Kan. El movimiento de las tres autosuficiencias nació a principio de los años cincuenta para eliminar la brecha entre la Iglesias y el Estado, afirmó él.

Durante esa década, el TSPM comenzó a abrazar el cristianismo como una religión indígena, y todo el culto protestante dejó de ser denominacional. En 1978, la constitución de China fue modificada para garantizar la libertad de cultos, con algunas excepciones. El CCC se creó en 1980.

“Algunas personas del extranjero puede que no entiendan por qué la Iglesia en China se enfoca en los principios de las tres autosuficiencias”, dijo  en mandarín a través de un intérprete, Gao Feng, presidente de la CCC. “En los años 50, algunos líderes cristianos dieron inicio a las Tres Autosuficiencias. Antes de eso, muchas iglesias en China ya habían reclamado la independencia”.

Entre 1840 y 1842, elaboró él, fuerzas occidentales invadieron China y adoptaron tratados de “patrocinio” que protegían los derechos de los misioneros. Estos tratados se negociaron entre la China y el Imperio Británico  después de la primera Guerra del Opio, que comenzó en 1839 como resultado de disputas mercantiles y deficientes relaciones diplomáticas.

“El pueblo chino creía que [los tratados] constituían una gran humillación a la dignidad de la nación china y odiaron a las potencias militares occidentales y a los misioneros de otros países”, dijo Gao.

A partir de ahí, explicó él, los cristianos reconocieron la importancia de comenzar un movimiento independiente en el cual al cristianismo no se le considerara como una “religión extranjera”,  dejando que se desarrollara dentro del exclusivo contexto chino.

La intención fue: “Edificar una Iglesia para Dios en esta tierra”.

El papel del Consejo Cristiano de China

El CCC dirige siete departamentos: capacitación, servicios sociales, investigación, relaciones internacionales, publicaciones, editorial y administración. El Consejo tiene su sede en Shanghái, con consejos locales establecidos en ciudades y regiones.

“Nuestra visión es servir a todos los cristianos de China, no importa si pertenecen a iglesias inscritas o no inscritas; una vez que ellos se hacen cristianos los consideramos como hermanos y hermanas”, dijo el anciano gobernante Fu Xianwei, presidente del TSPM nacional. Por ejemplo, el Consejo ofrece biblias y atención de hospicio, apoya la educación teológica y proporciona edificios de la Iglesia para “empresarios” en China que se han “dedicado voluntariamente a organizar sus propias fraternidades”.

Por ejemplo, dijo Fu, “en algunas regiones no hay edificios eclesiásticos formales; si detectamos una necesidad, ayudamos a levantar iglesias allí y a incluir a todos los cristianos”. La situación, añadió, “es muy complicada, y no puede resolverse en un día”.

Muchas iglesias no inscritas han comenzado a tener contacto con iglesias inscritas, añadió él, haciendo notar que él cree que las tensiones comenzarán a disminuir muy pronto. “La situación es bastante complicada, no obstante, pero mis colegas y yo tenemos las firmes convicciones de que debemos servir a todos los cristianos en China”.

Además de casas-iglesias no inscritas, el cristianismo en China ha visto la proliferación de megaiglesias, cuyos líderes carismáticos prefieren marchar por su cuenta y dirigir sus iglesias como negocios privados, y que representan un desafío para el CCC/TSPM, dijo Kan.

El gobierno chino suele ser criticado en los medios de prensa occidentales y acusado de violaciones de los derechos humanos por detener a líderes religiosos. Pero la mayoría de los líderes religiosos con que ENS se reunió en China dijeron que creían tener una relación abierta con el gobierno.

Ng lo explicó de esta manera: El TSPM y el CCC son la Iglesia protestante oficial, pero el gobierno ha adoptado una posición más flexible hacia las casas-iglesias en tanto no violen la ley.

En una entrevista con ENS en Hong Kong luego de la visita de Jefferts Schori, el Rdo. Dr. Peter D. Koon, secretario general de la provincia de Hong Kong Sheng Kung Hui, y un nativo de Shanghái, ofreció su punto de vista y dijo que nunca se había informado toda la historia de la libertad de expresión religiosa en China.

Respecto a los informes de persecución religiosa del Falun Gong, por ejemplo, “el cincuenta por ciento de la población no está bien educada, de manera que se le puede dirigir muy fácilmente”, afirmó. “Es, pues, muy peligroso [como medio de control y de lavado de cerebro]”.

En su página web, Falun Gong se autodefine como “una práctica avanzada de la autopreparación budista”. Ha sido ilegalizado por el gobierno chino y tanto en el Oriente como en Occidente algunos la consideran una “secta”. Los seguidores de Falun Gong creen que la enfermedad y el infortunio son el resultado de retribuciones kármicas y rehúsan tratamiento médico.

En otro ejemplo, hubo una denuncia cuando el gobierno cerró dos iglesias en una ciudad de 120 iglesias, dijo él. Una era una estructura ilegal, y la otra estaba en una comunidad superpoblada y los vecinos se quejaron.

Muchas de estas iglesias tienen vínculos con iglesias extranjeras que tienen dinero y les ayudan, dijo Koon. “Este es el caso la mayoría de las veces. Otras veces, quieren emigrar, de manera que hacen un gran negocio”.

Y concluyó: “El gobierno quiere usarnos como una agencia para promover la unidad y una sociedad armoniosa. Quieren trabajar junto con todas las religiones”.

Con el bautismo viene la membresía
China tiene 56,000 iglesias cristianas protestantes inscritas y entre 20 y 40 millones de cristianos inscritos. Un número exacto es difícil de precisar por diversas razones, entre ellas la aprehensión a inscribirse oficialmente porque algunas personas temen una segunda “revolución cultural”, dijeron los líderes de la Iglesia.

Durante la revolución cultural de 1966 a 1976, el gobierno prohibió el culto cristiano de cualquier tipo, lo cual impuso a los creyentes la clandestinidad. Algunos fueron encarcelados, como el Rdo. Xinli Yu, presidente del Consejo Cristiano de Beijing y director del Seminario Teológico de Nanjing.

Nacido en 1939 e hijo de un pastor, Xinli “creó problemas” mientras estudiaba en el seminario antes de que comenzara la revolución [cultural], fue arrestado y pasó 22 años en un campo de trabajos forzados. Liberado del campo en la década del 80, fue a trabajar para la Iglesia como un obrero de mantenimiento y en 1984 fue ordenado pastor, contó él en mandarín a través de un intérprete durante una reunión en la sede del Consejo en Beijing.

En Beijing, una ciudad de 20 millones de personas, había de 200 a 300 iglesias antes de 1949. En la actualidad, hay 21, cada una con más de 1.000 miembros. Una de ellas, dirigida por una mujer, la Rda. Du Feng Ping, tiene más de 5.000 miembros y celebra de cuatro a cinco servicios cada domingo.

Además, sus congregaciones, pastores y personal con frecuencia supervisan “puntos de encuentro”. En Beijing, alrededor de 1.000 puntos de encuentro sirven de 70.000 a 80.000 creyentes. Funcionan de esta manera: al principio, de 10 a 20 creyentes se reúnen en una casa. Finalmente, el grupo desborda su espacio y se acerca al Consejo Cristiano de Beijing para que les ayude a encontrar un espacio mayor. A menudo, dice Zinli, la SARA colabora con la Iglesia en las negociaciones de terreno y en las comunidades que oponen resistencia.

“El hecho de que no exista competencia denominacional, creo yo, es un don radical para el resto del mundo, un don magnífico”, dijo Jefferts Schori, reflexionando sobre las reuniones. “Y no hablamos con nadie que pensara que había una gran dificultad con los puntos de encuentro, grupos de cristianos del tamaño de una pequeña familia. Lo veían como viveros para congregaciones más grandes; así es como empiezan las grandes comunidades. Y allí parece haber alguna fluidez que no vemos reportada en Estados Unidos, en el movimiento entre esos grupos”.

Cada año en Beijing, un promedio de 1.000 personas son bautizadas y se convierten en miembros de la Iglesia. Para llegar a ser miembro de la Iglesia, una persona debe asistir regularmente durante un año, recibir una clase especial de catecismo y ser bautizada, dijo Xinli, añadiendo que por lo general no se bautizan niños.

El bautismo es una elección consciente e individual, agregó Xinli. “Los niños carecen de esa capacidad”.

Adiestrar a pastores jóvenes
Como en cualquier otro lugar, en Beijing el énfasis se ha puesto en la capacitación de pastores jóvenes para responder a la creciente demanda de una feligresía en aumento. Más de 100 pastores jóvenes —60 por ciento de ellos mujeres— y asistentes eclesiales se encuentran en Beijing. Muchos no estaban relacionados con la Iglesia antes de 1980 cuando, luego de una política de apertura, los jóvenes vinieron.

“Los creyentes jóvenes no saben de denominaciones”, dijo Xinli. “Cuando yo era joven, era de las Asambleas de Dios”.

En 1979, el Congreso Nacional Popular de China aprobó una “reforma” y políticas de “apertura”, que pusieron al país en contacto con el mundo exterior.

Según la Iglesia en China crece y la demanda de pastores preparados aumenta, los jóvenes acuden en masa a los 21 seminarios de China, siendo el Seminario Teológico Unido de Nanjing el seminario nacional.

Este seminario, que se inauguró en 2009, es una de las 15 universidades de lo que se llama la “Ciudad Universitaria”, una zona suburbana recién construida, que incluye centros comerciales, un estadio gigante y áreas de esparcimiento en las afueras de Nanjing.

El gobierno provincial donó el terreno para el nuevo seminario, y el gobierno central financió parte de la construcción, y el saldo se recaudó a través de donaciones individuales, dijo el Rdo. Yilu Chen, vicepresidente ejecutivo del seminario, a través de un intérprete.

“El punto de vista del gobierno sobre la religión ha cambiado mucho. En el pasado, el gobierno creía que la religión era un veneno para el pueblo y que obstaculizaba el desarrollo”, indicó.

“A partir del 17º. Congreso del Partido Comunista, éste dijo que la religión puede hacer contribuciones culturales, sociales y económicas, y desde entonces han puesto el énfasis en el papel positivo que desempeña la religión…hablar de libertad religiosa es obsoleto, ahora debemos hablar de desempeñar un papel positivo en la sociedad”.

Al igual que los seminaristas en la Iglesia Episcopal, los seminaristas en China deben contar con el patrocinio de una congregación. Una vez terminados sus estudios, regresan a servir durante tres años a la congregación auspiciadora antes de ser ordenados, dijo la Rda. Manhong Melissa Lin, profesora asociada de ética cristiana en el seminario de Nanjing.

“Creemos que si los jóvenes pueden prepararse en el seminario, pueden servir en las iglesias durante mucho tiempo”, dijo Yilu.

Hay 330 seminaristas, con una edad promedio de 25 años, matriculados en Nanjing, el cual ofrece una licenciatura en teología de cuatro años y una maestría de tres años.  Se contempla también la adición de un programa doctoral.

El campus tiene capacidad para 500 seminaristas; este año 500 personas optaron por las 115 plazas abiertas. Los seminaristas vienen de todas las provincias de la China continental, salvo del Tíbet.  La matrícula es de 4.000 yuanes o de aproximadamente $600.

El seminario, dijo Yilu, necesita urgentemente profesores y maestros capacitados. Ha enviado a seis profesores a obtener doctorados en el exterior y también depende de profesores visitantes del extranjero. También está en busca de relaciones de compañerismo. En febrero de 2011, líderes del CCC y del TSPM, acompañados por funcionarios del gobierno, visitaron la sede denominacional de la Iglesia Episcopal en Nueva York para discutir modos de trabajar juntos.

Desempeñar un papel positivo en la sociedad

La obra de beneficencia es otra área en que la Iglesia China ha buscado ayuda de la Iglesia Episcopal, en este sentido hubo una delegación, que incluía un viceministro de la SARA, que visitó la sede denominacional en agosto de 2011.

La participación de las iglesias en obras de servicio social es de algún modo un territorio nuevo, tanto para ellas como para el gobierno, como se evidenció en el titular del 28 de febrero del South China Morning Post: “Nuevos controles sobre el trabajo de agrupaciones religiosas”. El artículo decía que el gobierno recientemente había impuesto controles más estrictos a las agrupaciones religiosas para impedirles la propagación religiosa y que “socaven los intereses nacionales” al aceptar donaciones de entidades extranjeras que vienen con condiciones políticas o religiosas.

(Al igual que Estados Unidos, China no permite que las iglesias hagan labor de proselitismo cuando funcionan como proveedores de servicios sociales).

Durante una reunión en Shanghái, Kan, el secretario general de la CCC, dijo que el gobierno solía mirar mal a las iglesias que ofrecían servicios sociales a las comunidades preocupados de que compartieran su mensaje y captaran prosélitos, pero que esa postura ha cambiado en los últimos años.

“Ahora el gobierno alienta a las iglesias a ejercer su ministerio de servicio social”, agregó, ya que la Iglesia ha respondido ofreciendo preparación y recursos a las congregaciones.

La Fundación Amistad, fundada por Ting y otros cristianos chinos en 1985, fue una de las primeras organizaciones no gubernamentales y la primera de carácter religioso que se estableciera para responder a las necesidades de la sociedad. En la actualidad ofrece servicios sociales, que van desde educación y asistencia médica hasta socorro para desastres y ayuda a los granjeros que aprovechan la energía solar. Ayuda y Desarrollo Episcopales es uno de sus más firmes aliados, dijo She Hongyu, secretaria general adjunta de Amity, durante una presentación en la Amity Printing Co., que es parte de la fundación.

A pesar de estas alianzas, la Amity Foundation se ha distanciado de las donaciones extranjeras.

“Al comienzo dependíamos 100 por ciento de donaciones  extranjeras. En 2004, establecimos nuestro propia recaudación de fondos en China”, dijo She.

Este año, Amity Printing  se propone alcanzar los 100 millones de biblias impresas. Las ganancias provenientes de la impresión de biblias en 75 idiomas para 70 países y regiones diferentes ayudan a financiar el trabajo de la fundación.

Jefferts Schori dijo estar impresionada por el cambio de actitud del gobierno hacia las organizaciones religiosas que se dedican a servicios sociales.

“Hay un paralelo con Cuba. Cuando el Estado descubrió lo que las comunidades religiosas podían hacer para beneficio de la comunidad en general, el Estado comenzó a apoyar la existencia de esas comunidades religiosas”, dijo ella, “si no a apoyar activamente  su desarrollo y crecimiento, lo cual creo yo que ha hecho el gobierno chino, proporcionando terrenos para el seminario de Nanjing y construyendo las instalaciones, lo ven como un beneficio.

“Fidel [Castro] cambió de opinión hace como 25 años y se acordó de su propia educación jesuita y el Estado se asoció con la Iglesia en Cuba en lo tocante al servicio comunitario, y les han dado bastante apoyo, y le han proporcionado especial atención a las iglesias”.

En Cuba, a diferencia de China, los miembros del gobierno pueden tener creencias religiosas.

Además de Ng, Alex Baumgarten, el director de relaciones gubernamentales de la Iglesia Episcopal; el Rdo. Charles Robertson, canónigo de la Obispa Primada, y Richard Schori, el esposo de ésta, acompañaron a Jefferts Schori en China, Hong Kong y Macao.

“Estoy sorprendido y admirado de una Iglesia que ha enfrentado tantos cambios sociales a lo largo de las últimas seis décadas y sin embargo es capaz de ser una fuerza positiva e importante para el mejoramiento de la sociedad que la rodea”, dijo Baumgarten en una entrevista con ENS al salir de China.

“No creo que me sienta más admirado por eso que por la Amity Foundation. En su labor uno ve a la Iglesia que busca transformar el mundo en torno suyo en cada uno de los niveles”.

— Lynette Wilson es reportera y editora de Episcopal News Service. Ella viajó con la Obispa Primada a China continental, Hong Kong y Macao.


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