El uso de un terreno de la iglesia de la Trinidad se convierte en el foco de Ocupar Wall Street

Por Lynette Wilson
Posted Dec 17, 2011

[Episcopal News Service] Un pedacito de terreno propiedad de la iglesia episcopal de La Trinidad en Wall Street, situado en la Calle Canal y la Sexta Avenida y contiguo a la plaza Duarte en el Bajo Manhattan se ha convertido en el foco de Ocupar Wall Street (OWS) al tiempo que este movimiento contra la codicia y la desigualdad económica cumple su tercer mes.

“Si el movimiento procura la equidad económica, la justicia social y la adecuada interacción contra gente civilizada, ese mensaje  puede transmitirse de diversas maneras sin tener que ocupar la propiedad de nadie”, dijo el Rdo. Jim Cooper, rector de La Trinidad, en una entrevista con ENS el 12 de diciembre, opinión que venía a reforzar un comentario suyo que había aparecido el 9 de diciembre en la página web de La Trinidad. Desde el inicio del movimiento, La Trinidad ha proporcionado espacio de reunión y el uso de sus instalaciones, cuando están abiertas, para que los manifestantes tengan acceso a baños y a descanso, pero se ha mantenido firme en no permitir ocupantes en su propiedad de la plaza Duarte.

Los ocupas fueron desalojados del Parque Zuccotti -un parque público de propiedad privada que se encuentra en Broadway a dos cuadras al norte de La Trinidad- en las primeras horas del 15 de noviembre y ya no pueden seguir acampando allí de noche. Desde entonces, OWS ha sostenido que necesita “ocupar” un espacio para erigir su comunidad y llevar adelante su movimiento.

Occupy Faith NYC, una coalición interreligiosa formada a raíz del movimiento OWS; George Packard, obispo episcopal para las Fuerzas Armadas y ministerios federales, jubilado en la actualidad,  y otros han presionado a la iglesia a permitir que OWS utilice su propiedad como base de operaciones. Unas 7.000 personas han firmado una petición a nombre de América Fiel, en la que se le pide a La Trinidad que le brinde santuario a OWS.

Según el plan actual, los ocupas y sus partidarios se reunirán al mediodía del 17 de diciembre en la plaza Duarte para “Ocupar 2.0: Recobrar los espacios públicos [Occupy 2.0: Take Back the Commons] un evento de todo un día en apoyo de OWS y de “la ocupación y recuperación de los espacios públicos”.

“Hay un plan de ocupar el espacio que es propiedad de la iglesia”, dijo Linnea Palmer Paton, estudiante de 23 años de la Universidad de Nueva York y miembro del grupo de trabajo de relaciones públicas de los ocupas, en una entrevista telefónica el 14 de diciembre. Pero, según ella, no se tomará ninguna decisión hasta el 17.

La fecha del 17 de diciembre coincide con los tres meses del lanzamiento formal de OWS en el parque Zuccotti. También es el cumpleaños del soldado Bradley Manning (del Ejercito de EE.UU.) que se enfrenta a la corte marcial el 16 de diciembre en Port Meade, Maryland, por el supuesto delito de transmitir información militar clasificada a la página web WikiLeaks; y el primer aniversario de la autoinmolación del vendedor ambulante tunecito Mohamed Bouazizi,  el acto que provocó el surgimiento de la Primavera Árabe, las sublevaciones independientes y democráticas que se propagaron por el mundo árabe en 2011 e inspiraron al movimiento de los ocupas o indignados.

Las protestas de OWS se han extendido a más 2.500 sitios a través del país y en todo el mundo. En el último mes, los funcionarios de muchas ciudades han tomado medidas para desmantelar los campamentos de los que protestan. El movimiento convoca a las ocupaciones desplazadas a través de la nación a reocupar espacios abiertos el 17 de diciembre.

Un letrero fijo a la cadena que cierra con candado la entrada en el terreno perteneciente a La Trinidad dice: “Propiedad privada, prohibido el paso”. A través de la cerca uno puede ver una docena aproximada de bancos de madera y unas cuantas macetas también de madera. El suelo está cubierto de guijarros. La Trinidad le alquila la propiedad al Consejo Cultural del Bajo Manhattan (LMCC, por su sigla en inglés), que lo usa por temporadas para exposiciones de arte y eventos culturales al aire libre.

Es la “totalidad de los problemas” -legales, sanitarios, de seguridad, uso del terreno, el ser un buen vecino-” que al sumarse todos ellos hacen que La Trinidad considere un campamento o grandes asambleas como un uso inapropiado del terreno”, dijo Cooper durante una entrevista el 12 de diciembre en Charlotte’s Place, un lugar de reuniones comunitarias que la iglesia posee en la Calle Greenwich, al sur del parque Zuccotti.

“Y existe el tenue límite entre la política y lo espiritual, y nos centramos en lo espiritual”, afirmó. “Yo no sé cómo [el movimiento]Ocupar Wall Street se define a sí mismo”.

Tomó 12 meses de negociaciones con el municipio de Nueva York antes de que La Trinidad pudiera alquilar el terreno -que está cerca de la entrada del Túnel Holland y que carece de agua y de servicios sanitarios- al LMCC, dijo Cooper, quien agregó que él y la junta parroquial y los guardianes de la iglesia revisan y estudian los acuerdos de alquiler.

El 3 de diciembre, arrestaron a tres participantes de OWS que montaron una protesta y huelga de hambre para presionar a la iglesia a dejar que el movimiento de los ocupas levantara un campamento en la propiedad. Los pusieron en libertad al día siguiente. Con anterioridad, los manifestantes que entraron en la propiedad de La Trinidad el 15 de noviembre habían sido arrestados.

Tarde en la noche del 10 de diciembre, Cooper y su esposa, Octavia, se reunieron con las tres personas que hacían huelga de hambre en la plaza Duarte y a las que para entonces se les había unido una cuarta. Los huelguistas asistieron luego a la Eucaristía de las 9:00 A.M. en La Trinidad, a la mañana siguiente, junto con Packard y su esposa, Brooke.

Durante su sermón, Cooper predicó acerca de la profecía, la ley y el orden, y los duraderos vínculos compartidos que se forman en tiempos difíciles y de grandes demandas.

“Todas las generaciones tienen tiempos difíciles, y a veces tiempos realmente difíciles”, dijo Cooper, citando la letra de una canción de Neil Diamond, en un sermón que repitió en la Eucaristía de las 11:15 A.M.

Packard ha manifestado su apoyo verbal a OWS, aun cuando estuviera haciendo lo que él llamó “un renuente servicio de enlace diplomático entre los ocupas y la iglesias de La Trinidad”.

“Tengo la gran preocupación de que esta venerable parroquia se encuentre del lado equivocado de la historia dentro de unas pocas semanas”, dijo Packard en un correo de la página de Facebook de la Trinidad que luego borraron. “De seguro que hay alguna consumada sabiduría en el liderazgo que pueda ofrecerles a los ocupas una oportunidad de expresar su destino profético en estos días. Es cosa sabida que la iglesia es eficaz en brindar servicio y ayuda al vecindario; al parecer [ese liderazgo]no es capaz de entender sus necesidades dinámicas. Dicho claramente, esto significa comenzar de nuevo los acuerdos de alquiler por una temporada en lo tocante a la propiedad de Duarte. Piensen que les estamos ofreciendo hospitalidad a viajeros del futuro que son portadores del mensaje de “basta ya de injusticia”. Si viéramos realmente a OWS por lo que ellos son, en lugar de ponerles obstáculos en su camino, ¡realmente nos regocijaríamos con su venida!

En su blog Obispo Ocupado [Occupied Bishop] Packard llamó más tarde a su comentario en la página de Facebook de La Trinidad “un exabrupto”, pero preguntaba: “¿No debería esta conversación estar vigente en la parroquia?

OWS se describe a sí mismo como “un movimiento de resistencia sin líderes”. Pese a la ausencia de un campamento permanente, ha continuado organizando grupos de trabajo que se concentran en problemas particulares y reuniéndose en “asambleas generales” en distintos lugares de la ciudad.

La Trinidad y OWS “usan dos clases de vocabularios diferentes” y los ocupas miran la “propiedad” desde un punto de vista totalmente distinto, dijo Packard el 14 de diciembre en una entrevista telefónica con ENS.

“Ellos [OWS] creen en liberar la propiedad como parte de sus creencias fundamentales”, explicó.

El movimiento ve la ocupación de un espacio a cielo abierto como “un símbolo de acción directa” tal como lo explicaban en el número de diciembre de 2011 de Tidal -una publicación de la teoría de la ocupación publicado en Medios de Difusión Ocupados [ Ocupied Media].

La Iglesia Episcopal, mediante la participación directa y el apoyo ofrecido por clérigo y laicos y gracias al uso de sus iglesias y edificios, ha apoyado a OWS desde el principio.

El Consejo Ejecutivo en su reunión de octubre aprobó una resolución (AN037) en la cual afirmaba “el creciente movimiento de protestas pacíficas en espacios públicos de Estados Unidos y a través del mundo en resistencia a la explotación de las personas por lucro o por poder da fiel testimonio en la tradición de Jesús  de las pecaminosas inequidades de la sociedad” y llama a los episcopales “a testificar en la tradición de Jesús de la inequidades de la sociedad”.

En Boston, por ejemplo, los episcopales se cuentan entre un grupo de Capellanes de la Protesta, que mantuvieron una tienda de fe y espiritualidad para los ocupas de un campamento del centro. Luego del cierre de su campamento en la Plaza Dewey, la iglesia catedral de San Pablo en la  Diócesis de Massachusetts, comenzó a ofrecerles a los manifestantes de Ocupar Boston un espacio de reunión para sus asambleas generales, “a través de las cuales los participantes locales del movimiento llegaron a un consenso acerca de futuras acciones” a partir del 13 de diciembre, según una declaración publicada en la página web de la diócesis.

La catedral, “se ha ofrecido a auspiciar la reunión de semana en semana, en la medida en que se necesite, y al hacerlo no respalda ningún punto de vista particular, sino que ‘respalda la conversación’, según el Muy Rdo. Jep Streit, deán de la catedral, decía el comunicado.

Streit decía en ese comunicado que “los problemas que suscita el movimiento Ocupar merecen, por su importancia, ser discutidos en sociedad, y en consecuencia me siento feliz de ofrecer nuestra catedral para brindar hospitalidad y un lugar de manera que esas conversaciones puedan continuar”. Él hizo notar que percibía que  “la atención últimamente había pasado a la controversia sobre el acampamento de los que protestaban y se había distanciado de los problemas  cotidianos de justicia económica y social”.

En Chicago, donde a los manifestante se les ha exigido que se mantengan en movimiento, la iglesia episcopal de La Gracia [Grace Episcopal Church] ha provisto alimento y espacio para dormir a los líderes del movimiento.

“El deseo representado por Ocupar Wall Street de una restauración de la justicia y la equidad en nuestra sociedad es uno con el me siento totalmente solidario, y al que todos los cristianos deberían apoyar -y creo que debemos resaltar que la iglesia de La Trinidad ha respaldado vigorosamente a OWS desde su inicio”, dijo el obispo diocesano de Nueva York Mark S. Sisk en un declaración al respecto enviada por correo electrónico a ENS el 13 de diciembre.

“Pero un rasgo típico de los movimientos que promueven cambios es su tendencia a ver las situaciones en blanco y negro: estás a favor de ellos o contra ellos”, escribió él. “Ésta es la dinámica que prevalece, me temo, respecto a la propiedad de Duarte -y que genera una gran cantidad de calor y muchísimo humo. Si la obligación legal de La Trinidad con su inquilino pesa más que su obligación con una visión de justicia como la que representa OWS es una pregunta que puede que no tenga una respuesta totalmente satisfactoria, es ciertamente una respuesta sobre la cual, creo yo, personas de buena voluntad pueden razonablemente discrepar.

Además de atraer a ocupantes, activistas, partidarios y turistas, el campamento  del parque Zuccotti se convirtió en un imán para las personas sin vivienda, así como homosexuales [bisexuales y transexuales][LGBT] que habían abandonado sus hogares, que levantaban tiendas y recibían alimentos y atención médica. Durante la ocupación, la Trinidad puso a disposición de los manifestantes Charlotte’s Place como un refugio seguro para los ocupas: un lugar donde la gente podía tomarse un receso de la atmósfera de hacinamiento y de acoso periodístico del parque.

Durante el período que siguió inmediatamente a la redada del 15 de noviembre, cuando, por orden del alcalde Michael Bloomberg, el Departamento de Policía de Nueva York despejó el parque y arrestó a unos 200 ocupantes, Charlotte’s Place, que está abierto desde el mediodía a las 6:00 P.M. los días hábiles, continuó sirviendo a los que protestaban y, por corto tiempo, quebrantó las reglas y dejó que algunas personas durmieran en el lugar.

El 16 de noviembre, el arzobispo Bernard Ntahoturi, de la Iglesia Anglicana de Burundi -un país que está emergiendo luego de 12 años de guerra civil debido a causas étnicas- visitó la iglesia de La Trinidad y habló acerca de la reconciliación con los ocupas desplazados que se reunían en Charlotte’s Place.

Charlotte’s Place sigue albergando de 150 a 200 personas diariamente, la mayoría de ellos ocupas, la mitad de ellos desamparados, dijo Jennifer Chinn, directora de programa, quien añadió que ella había permanecido neutral respecto a OWS, manteniéndose concentrada en la misión de Charlotte’s Place.

“No se trata de una ideología; se trata de la acogida y la hospitalidad. No siempre es fácil. El ser acogedor se percibe como un desafío, y es entonces cuando uno sabe que está funcionando”, dijo ella. A veces, agregó, los ocupas han usado el espacio de reunión para organizarse contra La Trinidad y le han preguntado, desde un punto de vista personal, ‘¿Hacemos bien?'”

Reconociendo la necesidad de servicios médicos y sociales, así como para personas sin hogar, La Trinidad contrató a la Rda. Mary Caliendo, una sacerdote de Wiccan que trabaja con  la clínica médica de los ocupas -que incluye médicos, enfermeros y psiquiatras- para trabajar en Charlotte’s Place y facilitar el cuidado.

Una vez que se regó la voz de que había comida y servicios médicos gratuitos, la gente comenzó a aparecerse, dijo Caliendo.

Los manifestantes desplazados incluyen a personas como Michael Morgan. Oriundo de Filadelfia, Morgan, de 42 años, vivió en las calles de Nueva York durante dos años. Él y su novia, Seida Safford, de 24 años, que está embarazada, vivieron en una tienda en el parque Zuccotti y ahora pasan noches en algunas iglesias. Al menos dos templos de la Iglesia Metodista Unida -uno en Park Slope, Brooklyn, y otro en el Upper West Side de Manhattan- siguen albergando a personas sin hogar que fueron desalojados del Zuccotti.

Morgan y Safford han llegado a formar parte de un grupo de trabajo de personas sin hogar de los ocupas, tarea en la que intentan ayudar a otras personas desamparadas a tener acceso a los servicios que necesitan, dijo él el 12 de diciembre durante una entrevista con ENS en Charlotte’s Place.

Sin un acampamento, dijo Morgan, él se siente aislado del movimiento.

El 12 de diciembre también estaba en Charlotte’s Place Sonya Zink, quien es propietaria de una casa en Park Falls, Wisconsin, un pueblo de 2.000 habitantes. A ella la echaron de un trabajo de servicios sociales en 2009, trabajó en el censo de EE.UU. en 2010, pero ahora sigue desempleada, como le ocurre al 10 por ciento del pueblo donde vive.

Zink comenzó a seguir el movimiento en abril cuando, a través de mensajes en Twitter, éste comenzó a formarse y salió a ser parte de los manifestantes el 17 de abril, Día de la Ira en EE.UU.,  y fecha en que nació el movimiento de los ocupas.

Al igual que muchos otros, dijo, ella se sentía enojada con el gobierno de EE.UU.  “que rehúsa representar a su pueblo”.

El parque era casi un microcosmos perfecto para el racismo, el clasismo y el privilegio presentes en la sociedad -toda la corrupción que OWS atacaba “se manifestaba en nuestro movimiento”, dijo Zink, añadiendo que su hincapié era llevar las voces de los marginados a la mesa.

A pesar del desalojo, los manifestantes de OWS continuaron protestando, aunque no durmiendo, en el parque Zuccotti, que está rodeado de barreras de metal y custodiado las 24 horas por una compañía de seguridad privada.

Zink por lo general toma el turno de la noche en el parque, afirmó.

OWS no intenta recrear el campamento original en el parque Duarte y ha aprendido de sus pasados errores, dijo Paton, portavoz del movimiento.

“La idea es tener una mejor dirección que la última ocupación”, explicó. “La gente no puede sencillamente venir a dormir; ellos tendrían que contribuir. Y porque sería una operación con acceso controlado las 24 horas donde la gente estaría viviendo en el lugar -no viviendo permanentemente, sino durmiendo en el espacio, no cubierto por tiendas- estaría muy orientada.

En un bosquejo de 23 páginas, que incluye una versión hecha en computadora de la apariencia que tendría el campamento de un tercio de hectárea, en el que se incluiría un espacio abierto, espacio de reunión, tiendas, un cocina y baños, OWS creó una declaración de intenciones y una lista de acuerdos comunitarios -los cuales prohíben el uso de drogas o alcohol en el terreno.

“Entendemos que la Iglesia tiene algunas preocupaciones respecto a la salud y a la seguridad”, dijo Paton. El movimiento tiene el plan de abordar esos problemas, y añadió que la preocupación más inmediata es la de la libertad de expresión y buscar el apoyo de la iglesia de La Trinidad en la lucha por la justicia al brindar un espacio que de otro modo es un solar vacío.

El 15 de diciembre, líderes religiosos y activistas de OWS colocaron un “nacimiento guerrillero” frente a la iglesia de La Trinidad. La escena, que los activistas llamaron una “ofrenda de paz” muestra a José, María y Jesús dentro de una tienda de OWS con un letrero que dice: “Lucas 2:7 ‘No había lugar para ellos en el mesón’, pero con $10.000 millones en propiedad inmobiliaria, a la iglesia de La Trinidad le sobra lugar”.

La iglesia posee 6 hectáreas y media de tierra en el barrio de Hudson Square y tiene medio millón de metros cuadrados de espacio de oficinas en su carpeta de bienes raíces, lo cual la hace uno de los más grandes propietarios de Manhattan. Sus propiedades ayudan a financiar sus obras sociales tanto localmente como en todo el mundo.

—Lynette Wilson es editora y reportera de Episcopal News Service. Sharon Sheridan, corresponsal de ENS, colaboró con este artículo. Traducido por Vicente Echerri.


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